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El asesino de Wikipedia

The Wikipedia Killer

Un desfile de sangre entre las pútridas paginas virtuales de Wikipedia esperan por ti....

Wikipedia es una enciclopedia digital que se encuentra disponible a través de Internet, se trata de una publicación de acceso libre y gratuito, con más de 15 millones de artículos redactados por voluntarios en más de 200 idiomas.

Ese es el trabajo que confiesa Jimmy Wales en internet pero todos sabemos que no es más que una carta de presentación gratuita para aquellas personalidades que de alguna forma colaboraron con la sociedad en todos los tiempos, forjadores de la humanidad, políticos ilustres, científicos, personalidades del ambiente artísticos, incluyendo músicos y escritores, y últimamente influencers de redes sociales, comunity mannager, hijos de famosos y empresarios millonarios y hasta tiktokeros, al ver esta última oleada de depravación a la lógica humana me causó risa, todo se transformó lastimosamente  en una cloaca apestosa donde el público decide quién es el que más vende, ¡y si señores! En este mundo de mierda los que mas van a vender son los que mantengan a la población sumergida en el vasto océano de la irracionalidad, la banalidad y lo efímero.

La hermandad de los colaboradores en línea y sus estúpidas reglas de edición ha determinado que las tendencias de moda merecían un espacio significativo en esta gran enciclopedia publica y con esa estupidez han atravesado la última línea de respeto que se tenia por la cultura, en fin, no voy a explayarme en este tema sé que eres uno de ellos y que la industria del entretenimiento humano te ha convertido en un zombi, por esa razón fue que consideré escribir esta novela de terror macabro, bueno…no tan macabro que digamos, un poco de sangre en toda una historia de suspenso y crimen esta bien! No voy a adelantarles nada, ni voy a describir absolutamente ninguna secuencia, lo único que te prometo es que en este libro conocerás a los jurados, a los intrépidos escritores frustrados que jamás terminaron un puto libro, a esos pequeños seres humanos vulnerables que reciben estrellitas y condecoraciones por su trabajo de edición y que se esconden detrás de una portátil para decidir ¡quien es una personalidad publica y quien no! .

Pues alguien creyó que esta última camada de experimentos sociales, era sólo una puta tendencia al igual que el aborto, el feminismo, y los nuevos movimientos tendenciosos que Despersonalizan a los niños y los convierten en engendros mutantes llenos de enfermedades psicológicas y muchas de ellas deriban en gran parte de las nuevas tecnologías, que llenan el vacío que sus padres no ocupan, y eso sucede porque todos quieren ser protagonistas de sus propias historias, amigo mío si formates una familia tienes que abandonar el hábito de comportarte como un maldito adolescente. Tu misión es cuidar de los tuyos y no solo siendo un proveedor ¡claro que no! Hay sentimientos que juegan un papel importante en esta vida, pero las tendencias y las comparaciones te han convertido en un maldito zombi y para salir de esa zona tendrás que utilizar mucho más que el soberbio titulo que exibes como garantía ante las personas, ese maldito papel dice que fuiste un gran alumno en las aulas oscuras del sistema y que no representas un problema futuro.

Pero conozco un grupo de chicos malos a los que el sistema busca rastrear constantemente.

Ellos entran y salen de la matrix tantas veces que casi siempre olvido sus verdaderos nombres. Pero siempre están allí, detrás de escena, en ese punto ciego que el sistema no puede detectar.

¿Jajaja esa parte no la tenías verdad? ¡Claro que sí! los niños malos de la Deep web lo volvieron a hacer y esta vez no necesitaron la ayuda de Anonymous ni de Julián Assange ni de 4Chan, lo hicieron aceptando el reto y ¿cuál era ese reto? No importa, soy un caballero y los caballeros no tienen memoria.

De esta manera finalizo mi presentación y espero que la disfrutes tanto como la disfrute yo, ya que lo que comenzó como una carcajada en honor a la ingenuidad humana se transformó en un libro, envío mis saludos a todos los editores de Wikipedia y los animo a que por una puta vez en su patética vida terminen de escribir un libro.

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Capitulo 1 :El origen del mal

Colaborador: Adeline Riuttz for Fandom in español

Se dirigió al refrigerador y tomó algunas viandas de carne asada y empanadas que habían sobrado del fin de semana anterior. Hizo equilibrio con el pie izquierdo y logró sujetar la puerta con su panza, mientras con la otra mano recogía un par de latas de cerveza. De esa manera, manteniendo el equilibrio, llegó a un cómodo sillón en la sala de estar de su pequeño apartamento en Montevideo, que había heredado de su madre.

Para quienes no conocen esta ciudad, que es la capital de Uruguay, permítanme resumir lo más relevante de su cultura. Lamento si hay algún uruguayo leyendo esta descripción, pero es mi percepción y creo que coincide con la de muchos conocedores de la cultura latina. Uruguay alberga a 3.5 millones de habitantes, de los cuales medio millón son argentinos naturalizados. Es mundialmente conocido por José Mujica, el ex presidente a quien respeto y admiro, y también por ser un atractivo turístico con sus playas, que atraen a numerosos ricos y millonarios argentinos, incluidos políticos corruptos, artistas y empresarios que necesitan que sus pares sepan que veranean en Punta del Este o Miami, gritando a los cuatro vientos para que la prensa lo capte y se conviertan en tendencia en revistas como “Fortuna”, una mezcla de Forbes y Vanity Fair, muy popular entre los latinos.

Una laptop lo esperaba abierta, titilando luces y emitiendo sonidos de mensajes que algunos usuarios de la biblioteca virtual Wikipedia le enviaban sin respiro; Algunos eran realmente ofensivos. A pesar de estar redactados de manera prudente, el verdadero mensaje estaba tan encubierto como el propósito de un político Argentino en épocas de elecciones.

—¿Por qué has cancelado mi publicación? —preguntó uno de los usuarios.

—Ya es la quinta vez que intento subir material sobre la vida del actor Facundo Aráoz, y cada vez tienes un motivo para cancelar el wiki.

—¿Estás jugando conmigo? ¡Maldito niño rata! —

Para Claudio, esas preguntas no significaban nada. Era un wikipedista de nivel 22, a solo un nivel de convertirse en una especie de Súper Saiyajin invencible. Había recibido tantos premios, elogios y menciones por su compromiso y colaboración que se creía un César. Este repentino sentimiento narcisista le trajo alivio a su pequeño y inexplorado corazón, ya que había disipado la compleja y maquiavélica descripción que su madre tenía de él, quien lo había descrito como un pequeño rinoceronte incapaz de afrontar la vida.

Más allá de sus características físicas que lo llevaron a retirar todos los espejos de la casa, sus rasgos psicológicos lo colocaban en el podio de los más despreciables. A este editor de 36 años le importaba poco lo que pensaran de sus procedimientos en la biblioteca virtual; no ejecutaba órdenes, solo seguía procedimientos al pie de la letra. Sin embargo, a veces, al observar las fotos de aquellos que deseaban formar parte del circo virtual, se enfurecía rápidamente, especialmente al ver que muchos de ellos habían triunfado, o al menos eso parecía.

Desde su perspectiva, eran personajes atrapados por un sistema que necesitaban aparecer en Wikipedia por diversas razones, creyendo que tener un lugar visible en internet les otorgaría fama efímera y un poco de crédito por sus logros. Algunos eran escritores que habían vendido muchos ejemplares de sus obras, otros eran influencers, tiktokers y cantantes con autotune 24/7. Pero para Claudio, eso estaba muy mal. Sentía que todos deberían tener la oportunidad de ser estrellas y probar suerte, las veces que fuera necesario. Las redes sociales permitían salir del anonimato y mostrarse al mundo con fotos retocadas, convirtiéndose en estrellas fugaces. Pero a Claudio le causaba mucha rabia y envidia.

Aquí viene la razón que pocos dirán, pero yo te contaré: este libro está basado en hechos reales, y los verdaderos protagonistas no me conocen, solo los perpetradores de esta historia macabra saben quién soy. Por eso me tomé el tiempo de narrarla; de otro modo, no lo habría hecho. Al escuchar el nombre de Wikipedia, me dio asco. Imaginé Instagram, Facebook, Twitter, y pensé que no valía la pena. Pero luego dije: ¡claro que sí! Hay tantos imbéciles escribiendo tonterías que un clavo más en el ataúd de estos zombis no hará la diferencia.

Volviendo a la trama, Claudio era un escritor frustrado que llevaba al menos 12 años intentando terminar una novela de ciencia ficción, pero los argumentos, los diálogos y la puta imaginación no prosperaron y ese sueño se convirtió en un anhelo reprimido que lo llevaba una y otra vez a sacudirse por las noches, intentando comprender porque no había sido iluminado con el don de la escritura.

Un día, su madre revisó minuciosamente sus pertenencias privadas en busca de marihuana o pornografía y, cuando Claudio regresó de la escuela, encontró a Hilda sumergida en la lectura de unas páginas de su libro, titulado “La guerra de los dioses”. Ella había pasado toda la tarde leyendo y, cuando levantó la vista, la expresión en su rostro no era de admiración.

—Mejor dedícate a otra cosa —le dijo fríamente—. La ciencia ficción y los libros no son lo tuyo. Necesitas estudiar, aclarar tu mente y comenzar a trabajar de inmediato. Tienes los genes de tu padre, y ese maldito infeliz solo fue un triste cartero, a quien tuve que echar de casa por andar de amoríos con cuanta mujer se le cruzaba.

—¿De qué estás hablando, mamá? —respondió Claudio, sorprendido.

—Del libro que aún no terminaste, de eso hablo, querido —replicó ella, con los ojos entrecerrados.

Claudio la miró fijamente, cargando su mirada de odio y resentimiento, y no pudo contenerse. Un grito eufórico escapó de su boca como un gran escupitajo, llevando a Hilda a lanzarle un florero desde la esquina de la sala.

—¡Ya no quiero que revises mis cosas, mamá! No soy un niño. Mejor ocúpate de tu vida, ¡acuéstate con alguien o sigue bebiendo, no me importa! Pero no te metas en mi vida privada.

Su madre, conocedora de los puntos débiles de su hijo, levantó la mirada y de manera sarcástica le dijo.

— “Eres un pequeño rinoceronte incapaz de afrontar la vida” —

— Sin mí presencia, pequeño prototipo de humano ¿Cómo sobrevivirás mañana?

Hilda, con su carácter arrollador, había fracasado en sus primeros y segundos matrimonios y en sus relaciones temporales. Aunque solía ser dócil debido a los medicamentos que su psiquiatra le había recetado, su distracción la llevaba a olvidarlos con frecuencia, y eso la convertía en un torbellino insostenible. En una ocasión, uno de sus amantes tuvo que propinarle unas bofetadas en presencia de Claudio, quien para no lidiar con su caótica forma de ser, se encerraba en su dormitorio, consumiendo grandes cantidades de comida chatarra. Se había convertido en un vórtice de estrés y ansiedad, acumulando sobrepeso. Así creció, encerrado, desarrollando una cierta reputación y valoraciones en un mundo virtual que jamás había podido lograr en la realidad. En el colegio, lo excluían por ser considerado un nerd, a pesar de que sus calificaciones eran de las mejores.

Todo lo que sus compañeros pensaran de él le importaba una mierda.

Y así fue como navegando por internet, se encontró con Wikipedia. La primera vez que vio la estructura de un perfil se sintió animado, atraído. Quizá observó cómo esa maldita página exaltaba los nombres de las personalidades, envolviéndolos en un halo de emoción y relevancia que solo él podía apreciar. Allí veía su oportunidad, una puerta a la fama que había estado buscando.

A medida que exploraba más, decidió que quería contribuir. Quería dejar una huella, ser parte de esa élite a la que había observado desde lejos durante tanto tiempo. Cada edición y cada publicación que hacía le otorgaban un sentido de poder y pertenencia que le había sido negado en la vida real. En el fondo, Claudio sabía que, a pesar de la inseguridad que lo acompañaba, había encontrado su lugar en ese nuevo mundo, un mundo donde podía ser escuchado y reconocido.

Sin embargo, la ira y la frustración seguían ardiendo en su interior. Esa rabia no solo era hacia su madre, sino hacia un sistema que parecía premiar a aquellos que él consideraba superficiales, mientras que él, con su talento y esfuerzo, seguía en las sombras. Pero en su mente, eso no duraría para siempre. Sabía que con cada palabra que escribía, con cada idea que plasmaba en la pantalla, estaba un paso más cerca de romper esas cadenas invisibles que lo mantenían prisionero.

En ese instante de revelación, hizo una promesa silenciosa: demostraría que merecía su lugar en la historia, no solo en Wikipedia, sino en el mundo, y que su voz, alguna vez ahogada, pronto resonaría con fuerza en todos los anaqueles de libros virtuales que había comenzado a explorar. Así, Claudio continuó su lucha, nutriendo cada página de su vida con el fervor de quien tiene un fuego interno que no se apaga, mientras aguardaba el momento en que, finalmente, sus palabras fueran leídas y valoradas como realmente se merecían.

Sus esperanzas lo mantenían en marcha, escribiendo, editando y contribuido al vasto universo de información, con la certeza de que un día, su historia también encontraría su lugar en ese inmenso ciberespacio que parecía reflejar una realidad que él anhelaba alcanzar.

Pero como suelo afirmar en todas mis cuentos y novelas de terror, de mis obras obtendrás exactamente lo que estás buscando. Aquella mañana calurosa, Claudio despertó empapado en sudor. La noche no había sido precisamente placentera; el calor lo había mantenido en vela, y colocar un aire acondicionado en su apartamento era tan complicado como venderle el alma a Satanás y esperar que todo saliera de maravilla.

—¡Imposible! —había dicho el casero—. La administración no permitirá que los propietarios accedan a esa opción. En el contrato figura la cláusula 26, la cual establece que los propietarios no pueden realizar ninguna perforación en el edificio a menos que cuenten con el respaldo de un arquitecto o ingeniero certificado. Y eso no es todo: el propietario también debe abonar una cantidad considerable para acceder al mapa eléctrico y de fontanería, porque ese tipo de perforaciones pueden causar problemas mucho más caóticos de lo que se imagina.

Claudio pensó que su madre debió advertirle sobre esta situación. Ni siquiera se aceptaban los cableados de internet o televisión por cable; todos asumían el pago de una cuota mensual por la distribución de servicios.

—Por favor, muchacho, comprenda que todos en este edificio estamos sufriendo el calor del verano igual que usted. Debería considerar un aire acondicionado portátil que no haga demasiado ruido. Ya sabe, esa gran salida tiene que ir por la ventana trasera al patio interior y, lamentablemente, esos aparatos son ruidosos. Ya ha habido casos donde esa pequeña molestia se convirtió en un asunto legal con abogados y cartas documento a la administración.

—Sí, ya lo sé —respondió Claudio—. Cómo olvidar a esos ancianos del quinto piso.

—También deberían existir multas y advertencias para quienes tienen mascotas en el edificio. A veces son las tres de la mañana y los ladridos de esos animales resuenan en todo el pasillo. Pero claro, como el viejo cadáver de don Emilio forma parte de la comisión, todos prefieren guardar silencio.

—¿Sabe una cosa? —interrogó Claudio, su irritación creciendo—. A veces tengo ganas de empacar unos bidones de gasolina y, en la maldita madrugada, regar todo el edificio. Luego prender un cerillo…

De repente, el casero lo interrumpió.

—Oh, discúlpame, muchacho, pero creo que no es buena idea amenazar con incendiar el edificio solo porque tienes calor. No quiero faltar al respeto, pero deberías considerar bajar de peso. He oído que las personas con obesidad suelen sentir un torbellino de calor en todo su cuerpo cuando…

—¡Mire, mejor cállese! —estalló Claudio, el enojo burbujeando en su interior—. Hagan lo que más les plazca, pero les advierto que un día de estos me van a sacar de quicio y van a desear no haberme conocido.

El casero lo observó por un momento, un destello de preocupación cruzando su rostro. Pero Claudio no podía pensar en eso ahora. La desesperación y la rabia lo dominaban. Mientras el calor del verano se adueñaba de su pequeño mundo, se preguntó si tal vez, solo tal vez, estaba destinado a ser el villano de su propia historia, con el mismo ardor que las llamas de su incendiaria imaginación. Se quedó allí, contemplando cómo el sudor se deslizaba por su frente, preguntándose si algún día podría escapar de la prisión que había construido a su alrededor, buscando con desesperación una salida, un respiro, una forma de liberarse del calor y del caos que lo rodeaban…. Si esta introducción fue de tu agrado no dudes en solicitar un ejemplar con el nombre del título.

Capítulos del libro

  1. El origen del mal 👈
  2. La tempestad
  3. Dependencia al alcohol
  4. Mi primer victima
  5. Una reunión de wikipedistas
  6. tuve que arrancarle los ojos
  7. El cadáver de don Emilio
  8. Sospechas
  9. Los chicos de la Deep web
  10. Jamás van a encontrarme


“El asesino de Wikipedia” fue publicada el 26 de abril del 2024 por la editorial Vibras y está disponible en una variedad de formatos para satisfacer las preferencias de todos los lectores, incluyendo E-book, audio de 232 paginas, La novela ha trascendido fronteras, con traducciones a 25 idiomas, lo que refleja su alcance global y permite a una audiencia internacional experimentar este viaje a través del terror psicológico, todo bajo la pluma del talentoso autor americano Marcos Orowitz.”