Rosina emperatriz es un cuento popular siciliano recopilado por Giuseppe Pitrè.
Sinopsis[]
Un mercader tiene tres hijas, la más joven de ellas llamada Rosina, a la que sus dos hermanas mayores tratan con desdén. El padre pierde toda su fortuna tras el hundimiento de sus barcos, y se ven obligados a irse a vivir al campo. Un tiempo más tarde reciben la noticia de que uno de sus navíos logró salvarse con la mercancía intacta, por lo que marcha a la ciudad. Antes de irse sus dos hijas mayores le piden que les traiga vestidos, pero Rosina solo pide una rosa. El mercader al llegar a la ciudad consigue vender la mercancía y gana bastante dinero, pero como tiene muchas deudas pendientes, se ve obligado a pagarlas con todo el dinero recién ganado, volviendo a quedarse igual que como estaba antes. Durante su camino de vuelta a casa el mercader encuentra un rosal y, consolándose con que, si no puede traer lo que habían pedido sus dos hijas mayores, al menos habría regresado a casa con las manos vacías, coge una rosa. En cuanto arranca la flor aparece frente a él un monstruo, quién le pregunta con que derecho se atreve a robarle sus rosas. El mercader le cuenta la petición de su hija Rosina al monstruo, quién le da una semana de plazo para traer a su hija Rosina a su palacio, prometiendo que si lo hace le hará inmensamente rico. Después invita al mercader a pasar la noche en su palacio, y al día siguiente el mercader se marcha de regreso a su casa.
Nada más llegar le entrega la rosa a Rosina, lo que provoca las protestas de sus dos hijas mayores. El mercader les cuenta a sus hijas su encuentro con el monstruo y la oferta que este hizo, y Rosina acepta ir al castillo del monstruo. El mercader lleva a su hija al palacio y pasan juntos tres días hasta que el mercader se marcha con el oro. Cuando llega el día de su partida, el monstruo le da las gracias por haber traído a su hija y le dice al hombre que no se preocupe por su hija, pues no le faltara de nada. Recorriendo el castillo Rosina descubre que libros y vestidos con su nombre inscrito, además de ir acompañado con el título de emperatriz. Todas las noches el monstruo se presenta y le pregunta si le falta algo, y ella siempre responde que no, y que solo quiere darle las gracias. Una noche el monstruo la dice que su hermana va a casarse, y la pregunta si le gustaría ir a la boda. Rosina responde que sí, y el monstruo la dice que puede ir, pero con la condición de que en cuanto va a su hermana regresa al castillo. Rosina asiste a la boda elegantemente vestida, trasportada por un carruaje y acompañada por un séquito de damas de la corte. En la boda nadie la reconoce, ni siquiera sus propias hermanas, y ella tampoco revela en ningún momento quién es en realidad. Rosina se marcha sin haberle dicho a sus hermanas que es ella, y la llegar al castillo el monstruo le pregunta si lo ha pasado bien, a lo que la muchacha responde que sí. Pasado un tiempo el monstruo le comunica a Rosina que su hermana mediana se casa, y le pregunta si le gustaría asistir a la boda cómo había hecho en la de la mayor. Rosina responde que sí, y al igual que en la boda anterior, Rosina va tan lujosamente vestida que nadie la reconoce.
Pasado un tiempo, el monstruo le pregunta a Rosina si quiere casarse con él, y ella le rechaza, aunque después se arrepiente de ello. Una tarde después de la conversación Rosina encuentra al monstruo suspirando, y le pregunta por la causa. El monstruo responde que se siente traicionado, pero no especifica nada más, y en su lugar informa a la muchacha de que su padre está enfermo. Rosina le pide que la deje ir a verle, y el monstruo lo permite, pero no sin antes darle un anillo a la muchacha y pedirla que regrese en nueve días. Rosina se presenta en casa de su padre y lo encuentra moribundo. Cuando le llama padre, las hermanas la reconocen como su hermana pequeña. Rosina se queda en casa de su padre nueve días, pero la noche del noveno día, al ver el anillo que el monstruo le había dado, se da cuenta de que esta completamente negro. Alarmada se levanta de la cama, se viste y va al palacio, dónde encuentra al monstruo enredado entre las zarzas del mismo rosal del que su padre arrancó la rosa. La muchacha ayuda al monstruo a quitarse las espinas clavadas, y durante los siguientes cuatro días cuida de él, embadurnando con un ungüento sus heridas. Ya curado, el monstruo la pregunta si quiere casarse con él, pero ella vuelve a rechazarle. El monstruo se marcha y aparece entonces un apuesto joven, quién le hace la misma pregunta que el monstruo, pero Rosina le rechaza también, afirmando que preferiría casarse con el monstruo que con él. Cuando el joven pregunta por el motivo, ella afirma que, aunque el joven es apuesto y el monstruo feo, el monstruo los ha ayudado a ella y a su familia. El joven se marcha, y el monstruo reaparece, preguntando a Rosina por la conversación que tuvo antes con el joven. Cuando Rosina responde que si quiere casarse con el monstruo, este se trasforma en un joven más hermoso que el que Rosina había visto antes. Rosina se casa con el joven, que era un emperador que había sido hechizado, y es nombrada emperatriz.
Otras variantes orales procedentes de Sicilia[]
Pitré menciona que recogió este cuento de un relato oral que le contó una mujer, cuyo nombre no revela, de la casa de los Pardi, en Palermo, e incluye un pequeño apéndice al final del cuento en el que resume brevemente otras tres variantes orales de distintas zonas de Sicilia: Lu Re Partugallu, procedente de Noto; La Favula di Furtunata, procedente de Acireale; y Billina, procedente de Cianciana.
Ver también[]
- La Bella y la Bestia, cuento de la autora francesa Jeanne-Marie Leprince de Beaumont.
- Bellindia, cuento popular italiano recopilado por Domenico Comparetti.
- Zelinda y el monstruo, cuento popular italiano recopilado por Vittorio Imbriani.
- La rosa encantada, cuento popular italiano recopilado por Rachel Busk.
- Bellindia, cuento popular italiano recopilado por Antonio De Nino.