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Todas con derecho de Copyright según sus libros y editoriales

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Inteligentes. agudas, viscerales, románticas y sobre todo de la vida misma[]

Creado con la cooperación de toda la comunidad si vas a agregar alguna frase, pensamiento o poema del autor Marcos orowitz, hazlo basándote en palabras reales y que hayan sido escritas y pronunciadas por el mismo, no seas una miserable rata de alcantarilla eso podría causarte un dolor de cabeza teniendo en cuenta que todos estamos conectados y cuando los emisarios, guardianes de la conciencia te encuentren podrías lamentarlo y créeme que estas palabras son verdaderas, no es una amenaza es una sentencia que no querrás conocer.


Algunas citas extraídas de las obras literarias del autor Marcos orowitz.

"La censura es la forma mas violenta de silenciar a una persona y la manera mas cobarde de ocultar la verdad"

Esta frase aparece en el libro El pecado favorito y hace referencia a la censura del libro en todas partes


pero dentro de mí hay una grieta. Una fisura en el sistema. Y por esa fisura entra una idea peligrosa: la desobediencia podría ser el primer paso hacia la humanidad.

Del libro The slave factory

No sé con exactitud cuándo pondré el punto final, pero al atravesar esa puerta no habrá vuelta atrás, me perderé en el mundo y desapareceré entre las sombras de lo cotidiano. Mezclándome con las multitudes, olvidaré que alguna vez escribí un libro. Me entregaré a la torpeza, a la ingenuidad, a las distracciones fugaces que este circo terrenal ofrece. Seré un pobre tipo, un extraño en su propia piel, un desconocido en su propia ciudad, un analfabeto en su propia literatura; pero lo que mas me aterra de esta decisión rebelde no es que vaya a desaparecer por completo, uniéndome a las filas de los zombis vivientes, es que al final voy a convertirme en un ser humano y eso...eso me tiene realmente preocupado.

Del libro Una pequeña historia de amor

“Si no puedes contra ellos, ¡únete a ellos! Pero ¿Qué estupidez hemos tenido que escuchar a lo largo de nuestras vidas, y nada menos que de la boca de nuestros antepasados? Que, gracias a su cobardía, aún mantenemos firmes en nuestros espíritus los grilletes de la esclavitud. Yo digo lo siguiente: “si no puedes contra ellos, es porque realmente no conectaste con tu ser interior; porque, de haberlo hecho correctamente, ninguno de esos hologramas permanecería en pie otra temporada.”

del libro Veinte patos oscuros

"La totalidad de lo percibido es un reflejo de las capacidades de tu mente, limitada por los grilletes de la esclavitud moral. Sólo al liberarte de estas cadenas podrás explorar la amplitud infinita del pensamiento y la percepción."

del libro lucero de la mañana


La religión, señoras y señores, ha sido el mayor condicionante de los espíritus a lo largo de la historia: el cuento más absurdo guardado en los polvorientos anaqueles de nuestra literatura interior, y la aberración más cruel gestada por nuestra propia conciencia. Por ello, deberíamos desterrarla sin remordimientos de nuestros corazones, y enseñar a nuestros hijos el arte sagrado de vivir en libertad. Solo así la especie humana podrá elevar su conciencia y dejar atrás los viejos relatos con los que los antiguos forjadores del poder sembraron el miedo para gobernar naciones.

Del libro los ojos cerrados de Dios

Amina t ap travèse larivyè a nan yon barik ansanm ak zanmi l lè, atire pa klere yon ti limyè ki t ap danse sou dlo a, li detounen wout li pou l al gade. Ant de wòch li jwenn yon pèl — petèt yon dyaman — k ap briye tankou yon pwomès.

Men, lè li lonje men l pou pran li, yon Vènon Gabon sòti nan lonbraj la, li pike l ak dan pwazon li yo, li vide ladan l pi gwo dòz pwazon yon moun ka sipòte. Amina, pè, leve bra l pou mande èd; li tante kenbe zanmi l yo. Yo menm, pran pa panik, rame pi vit yo kapab pou yo kouri lwen, yo abandone l nan sò pa li.

Pa gen remèd lakay, pa gen fèy, pa gen koupe, ni okenn ruse ki ka sispann lanmò yon koulèv pwazon pote…

Men gen yon sèl bagay, yon verite Amina te konprann twò ta, douloureman ta:

se pa mòde a ki kondane w, men moman ou chwazi lage sa ou ye pou kouri dèyè yon limyè ki pa pou ou… e lè ou pa kapab rekonèt kilès ki la pou mache avè w, ak kilès ki sèlman rame bò kote w pandan pa gen danje.

Se konsa Amina aprann mond lan plen ak limyè ki twonpe, trezò ki konn koute lavi, ak zanmi ki zanmi… jis jouk larivyè a vin nwa.

Soti nan liv la: Lucero de la mañana

Salgo a las calles y miro sus rostros, no por su apariencia —claro está— sino porque en ellos se refleja la verdadera naturaleza del ser humano. Voy a serles sincero: me dan asco. Y lo digo sin el más mínimo rastro de hipocresía. Nadie más que yo puedo saborear el hedor que emana de sus pensamientos, la podredumbre que intentan ocultar bajo el barniz de la moral y la cortesía. Siento una repulsión visceral por todos ustedes.

A veces desearía haber nacido en una isla desierta, lejos del sonido hueco de sus voces, lejos de la obediencia voluntaria con la que se encadenan a sus propias miserias. Porque eso son: esclavos que aman sus cadenas, que se arrodillan ante los altares del progreso mientras pierden —sin notarlo siquiera— la esencia misma de lo que alguna vez los hizo humanos.

Quizá pienses que este pensamiento es un grito de odio hacia la humanidad, un gesto de rechazo, un desahogo de un alma enferma. Pero no, no es eso. Es decepción. Una decepción profunda, que cala los huesos.

Cuando camino por la ciudad y los observo, veo cómo su mirada se ha vaciado, cómo el brillo del pensamiento ha sido reemplazado por el reflejo frío de una pantalla. Han cambiado el arte de pensar por la comodidad de obedecer, la contemplación por la distracción, la curiosidad por la inmediatez.

Son seres que ya no razonan: repiten. No sienten: simulan. No viven: consumen.

Han confundido la tecnología con la inteligencia, la información con la sabiduría, la conectividad con el amor. Su evolución, irónicamente, ha sido su mayor retroceso.

La máquina no los esclavizó… ellos mismos se ofrecieron a ella como sacrificio.

Y mientras todo esto sucede, yo los contemplo desde una esquina, invisible, ajeno, tratando de comprender en qué punto exacto el hombre dejó de ser hombre para convertirse en un engranaje automatizado de sí mismo.

Quizá la humanidad no esté destinada a evolucionar, sino a desintegrarse en silencio, lentamente, hasta que lo único que quede de ella sea el recuerdo de lo que alguna vez pudo haber sido.

Quizá la humanidad no esté destinada a evolucionar, sino a desintegrarse en silencio, lentamente, hasta que lo único que quede de ella sea el recuerdo de lo que alguna vez pudo haber sido.

Y sin embargo, aún se creen libres. Pobres ilusos. No hay peor prisión que aquella que el alma acepta con gratitud.

Viven encerrados en cárceles que no pueden ver, y por eso jamás intentan escapar. Cárceles de fe, de rutina, de culpa heredada.

La religión, por ejemplo, les enseñó a temer lo que deberían amar: la duda. Los convenció de que preguntar es pecado, que pensar es peligroso, que su dios —ese mismo que inventaron para justificar su cobardía— los observa y castiga si se atreven a ser diferentes.

Han cambiado la búsqueda de verdad por el consuelo de las promesas. Prefieren arrodillarse antes que levantarse.

Pero la religión no es la única prisión.

Está también la moral, esa máscara hipócrita que usan para juzgar a los otros mientras pudren su interior con mentiras y deseos reprimidos.

Está el miedo, esa fuerza que los domina, que los hace obedecer, que los domestica como a bestias dóciles.

Y está el progreso, ese nuevo altar donde sacrifican su tiempo, su calma, su humanidad, todo en nombre de un futuro que jamás llegará.

Los miro y me pregunto: ¿qué clase de criatura se enorgullece de su jaula? ¿Qué clase de mente celebra su propia esclavitud?

Han confundido la comodidad con la paz, la ignorancia con la fe, la obediencia con la virtud.

El alma humana, antaño libre y salvaje, ahora es solo una sombra que vaga entre templos, oficinas y pantallas, repitiendo frases que no comprende, adorando símbolos que no significan nada.

Y cuando los veo rezar, marchar o consumir, no puedo evitar pensar que todos participan del mismo rito ancestral: el culto a la mentira.

Un rito en el que el hombre se arrodilla ante sus propias creaciones y llama a eso “civilización”.

Pero llegará un día —porque todo tiene un límite— en que las paredes de estas prisiones se derrumben.

No por revelación divina, sino por hastío, por saturación, por el colapso inevitable de una especie que se creyó eterna.

Ese día, los dioses caerán con sus templos, las máquinas callarán, y el hombre se enfrentará, al fin, a su espejo más temido: él mismo.

Y entonces comprenderá —cuando ya no quede nadie que lo escuche—

que su error más grande no fue destruir el mundo,

sino haberse destruido a sí mismo creyendo que evolucionaba.

Porque al final, todo este ruido, toda esta historia, toda esta arrogancia del ser humano terminará reducida a un sonido lejano en el universo.

Y ese sonido llevará un solo mensaje, simple y devastador:

Aquí existió una especie que soñó con ser dios… y terminó olvidando cómo ser humana.

Del libro Lucero de la mañana


"Las ratas se agolpaban en las calles, atraídas por el hedor de la carne en descomposición que impregnaba el aire. Su frenesí era palpable, como si un instinto primal les dictara que la muerte era un festín inminente. En un oscuro éxtasis de apareamiento con lo inevitable, se retorcían y empujaban entre sí, escapando al juicio de lo mortal. Se movían como sombras, ansiosas por devorar lo que quedaba de la vida, celebrando la putrefacción como un banquete divino y diabólico. La ciudad, con su carne abierta y herida, se convertía en un terreno de caza, un altar de sacrificio donde la muerte convocaba a sus fieles."

Del libro the oregon gravedigger

“Cuando Tu razonamiento humano llegue a su punto límite y no encuentre salida, es entonces cuando deberías comprender que la locura está detrás de una puerta, esperando por ti…”


del libro Placebo

"Si no puedes alcanzar el cielo con las manos, es porque al abrir los ojos comprendiste que existe una profunda tristeza en vivir arrodillado en esta breve existencia. Conócete a ti mismo y aprende a trascender más allá de la materia, pues con el poder de la conciencia no solo podrás alcanzar el cielo, sino también adentrarte en el vasto universo del todo."


- Del libro Talento para el Horror 2 Especial: Los Zapatos de Madame Jeanne Weber

Tal vez encuentres el peso de estas palabras sumamente opresivo, un coloquio de horror psicológico que, como ser programado para la razón, intuyes que contiene la semilla del nihilismo y el abismo existencial. En sus líneas se percibe un impulso suicida, inducido y potenciado, una nota ominosa que emana de la mente de alguien despojado de escrúpulos y de la empatía con la esencia vital. Para preservar la coherencia de tu razón y la integridad de tu ser, te insto a no ejecutar ninguno de los actos descritos en esta cita, mejor toma tu dispositivo celular sumérgete en el mundo virtual de los monos parlantes y continúa enviando lentamente señales de muerte a tu cerebro... muere lentamente.


Del libro Lucero de la mañana

Si agudizas tu atención y aprendes a ver más allá de la mera visión, descubrirás que el corazón, en su sabia unión con la mente, puede trascender la barrera de lo aparente con una sola mirada profunda

del libro lucero de la mañana

“Meritocracia Tanta gente talentosa sin contactos, Tanta gente con contactos sin talento.”

- Del libro Talento para el terror: Homenaje a Edgar Allan Poe Frase del autor del año 2003 en internet

En el vasto océano de mentiras que he escuchado en esta vida, el discurso de un político se parece a la basura. Ambos son porquerías que desprenden un hedor similar y se descomponen con el tiempo. Sin embargo, mientras que la basura es simplemente desechable, el discurso político persiste, dejando una huella indeleble en la historia y la conciencia colectiva.”

-Del libro Políticos de mierda

Toda la corrupción y la maldad oculta detrás de la industria del entretenimiento es un espejo de la oscuridad que ciega al ser humano, impidiéndole ver la realidad en su esencia. Esta ilusión nos mantiene distraídos, inmersos en un ciclo interminable de entretenimiento superficial que busca sofocar la capacidad crítica del pensamiento. Por eso, abrir los ojos y comprender que este juego está diseñado para mantenernos en un estado de ignorancia es crucial. Solo al liberarnos de estas cadenas mentales podremos ver el mundo tal como es y trascender la superficialidad que amenaza nuestra esencia. La idea filosófica aquí es similar a la alegoría de la caverna de Platón, donde los prisioneros solo ven sombras en la pared, creyendo que eso es la realidad. Solo al salir de la caverna y enfrentarse a la luz del sol pueden conocer la verdadera forma de las cosas. Es un llamado a la iluminación ya la liberación de la mente.

Del libro lucero de la mañana

Con arena y tempestades se forjaron las naciones; a golpes de miedo, la humanidad fue adoctrinada. Pero la curiosidad y el conocimiento abrieron paso entre la oscuridad: la historia cambió para el hombre y para quienes llamaron fábrica de esclavos a nuestra raza. Nuestra naturaleza demostró, por fin, que la rebelión es la única salida de este sueño del que muchos no podrán despertar jamás.

Del libro La vorágine de las emociones 3


todo Lo que ves es todo lo que tu mente puede producir hasta que abandones el hábito de la esclavitud moral".

Del libro Rebelión el libro de los despiertos

“Esta vida es un juego de simulación virtual en el que puedes ganar o perder, puedes seguir jugando el resto de tu vida o unirte al club. ¡Tú decides! Solo debes respetar una regla porque de eso dependerá tu estadía en la granja humana, continúa jugando hasta el final sin importar cuantas veces seas traído a esta realidad, así que mantente despierto con los ojos bien abiertos y la boca bien cerrada, bienvenidos al juego de la vida, bienvenidos a la Matrix"

-Del libro Avatares, la jugada maestra del sistema

Cuando en medio de una disputa te descubras sin palabras, no las fuerces, no las inventes. Cierra los ojos y deja que sea tu corazón quien vele por tu lengua. Porque ella, en un solo movimiento, puede abrir heridas que tardan vidas en sanar. Respira, contén el ímpetu, y guarda el fuego dentro de tu boca. Entonces comprenderás que el verdadero poder no nace de la furia, sino de la conciencia que la contiene. Así actúan los dioses: no con estruendo, sino con silencio. Porque el silencio, amigo mío, es un arma de doble filo: puede destruir a un alma… o concederle la paz.

Del libro Lucero de la mañana

"La envidia, señoras y señores, es una de esas emociones que, al igual que el odio, consume a los seres humanos por completo. Deja a su paso un rastro de cenizas de cadáveres imaginarios, representando a todos aquellos a quienes envidiaste a lo largo de tu vida. Es una llama que arde en el alma, destruyendo no solo al envidioso, sino también a aquella pequeña emoción que podría haberte devuelto la vida."

Del libro La fabrica de esclavos

"Antes de que logren desvanecerme por completo de esta existencia, deberán acabar conmigo en múltiples ocasiones. Y cuando digo esto, me refiero a las infinitas vidas que orbitan en diferentes tiempos y espacios paralelos dentro de este vasto e incomprensible universo.

Necesitarán eliminar mis formas de ser antes de que puedan silenciar mis poemas, aquellos ecos de mi esencia que resonarán en generaciones futuras. Algunas de mis vidas han quedado ancladas en el pasado, mientras que otras versiones de mí continúan existiendo en lo que aún está por venir. Así, en cada una de estas realidades, mi espíritu encuentra la manera de perdurar, fusionándose eternamente con la creatividad y la identidad a través del tiempo."

Del libro La vorágine de las emociones


De tanto perderme entre los deseos de esta vida,

me olvidé de vivir.
Alucinado por emociones huecas y amores de media estación,
me arrastré entre los cuerpos y los espejismos
creyendo encontrar en cada mirada un sentido que ya no existe.

Viajé, amé, reí,

y embriagué a mi corazón con todo aquello
que este mundo gélido ofrece como sustituto de la eternidad.
Y sin embargo, nada bastó.
Porque detrás de cada beso había un abismo,
y detrás de cada abismo, mi propio reflejo esperando.

Me olvidé de vivir, sí…

por cansancio, por exceso, por costumbre.
Por confundir el movimiento con el rumbo,
la pasión con la verdad,
la compañía con el amor.
Me perdí entre las voces del mundo,
en los banales triunfos que solo alimentan al orgullo,
en las risas que suenan huecas cuando el alma calla.

Me olvidé de vivir

persiguiendo el resplandor de cosas que nunca tuvieron luz,
llenando mis manos de sombras,
y mis noches de ruido para no oírme pensar.
Creí que sentirlo todo era estar vivo,
y no comprendí que la vida también exige silencio,
soledad y renuncia.

Ahora camino lento, como quien carga su propio recuerdo.

Ya no busco consuelo ni belleza: solo verdad.
Y aun si esta verdad duele, prefiero su filo
a la tibieza de las mentiras que una vez llamé felicidad.

Porque al final, no fue la muerte quien me arrebató los días,

sino la distracción del alma,
esa lenta fuga de sentido que convierte a los hombres
en estatuas que respiran.

Y cuando me miro al espejo,

ya no pregunto quién soy,
sino cuándo fue exactamente
que me olvide de vivir.

“Me olvidé de vivir” del libro la vorágine de las emociones 2


Sabes, a veces creo tenerlo todo, pero algo dentro de mí se resiste a esa afirmación. Es como si, al pensarlo detenidamente, una negativa desde mi interior apagara ese estremecimiento continuo en mi cuerpo de manera violenta.

Yo también sueño, sabes… también tengo anhelos como tú. Mis sueños no son tan diferentes a los de cualquier otro ciudadano de este mundo.

Suelo soñar con cosas que pueden hacerte olvidar el dolor, el hambre, la pena y el olvido. Suelo imaginar ciudades unidas, no por una bandera o un idioma, sino por un mismo sentimiento. Suelo divagar largas horas en ese viaje onírico que me transporta a las profundidades de un cielo donde la religión no es un condicionante. Suelo navegar entre las nubes, junto a cientos de miles de almas que abandonan su cuerpo para descubrir su verdadera esencia.

Suelo imaginar a los pobres aferrados a sus espíritus, quebrantando las leyes de la naturaleza humana, esa misma naturaleza que los mantiene dormidos. Suelo escuchar las risas de los enfermos, de los abatidos, de aquellos que saben que la muerte los espera detrás de esa puerta, invitándolos al olvido infinito. Suelo viajar, sabes… siempre lo hago.

Por las noches, intento salir de mi cuerpo y perderme en la nada, en esa pequeña e inmensa oscuridad donde nunca encuentro la luz. ¡Oye, le tengo miedo a esa luz al fondo del túnel! Tiene ese hipnótico sonido descabellado que me paraliza por completo, “pero solo es un sueño”, dirás. ¿Cómo puedes percibir los sonidos, los aromas y todas aquellas cosas que describes? No es solo un sueño, amigo mío, es un viaje que me obliga a conocerme por completo, una vida detrás de esta vida que no pertenece a este mundo, pero que está ahí, esperando por ti, todo el tiempo.

Porque tomar coraje para dejar de respirar en este cuerpo no es nada fácil, sabes. Conocerme no se trata solo de mí, también de ellos, de cada persona que cruza mi camino, aunque no hayan abierto su boca ni cerrado sus ojos. Este no es solo un viaje a la locura, a la imaginación, al dolor, a la muerte, a la vida… ¡No! En ese viaje me descubro, encuentro a ese niño que jamás comprendió que esta vida no es solo un juego donde intentas sobrevivir. En ese viaje puedo asegurarte, amigo mío, muero a todas mis ambiciones y reconocimientos, y nazco como uno de ustedes, sin grilletes en mi corazón. No llevo cargas conmigo de otras vidas ni de otros momentos, solo soy yo...intentándolo todo el tiempo, cada día como tú, oye no somos tan diferente sabes.

Solo nos separan aquellas cosas que nadie se anima a decir, por temor a ser juzgados por una especie de juez que mora solo en sus cabezas, pero tengo un secreto para ti y creo que hoy es el día indicado.

Escucha estas palabras y guárdalas en tu corazón  quizá algún día las necesites “Aprende a visualizar el mundo y todo lo que te rodea con los ojos cerrados, luego ábrelos lentamente y despierta"

Del libro Lucero de la mañana

Cuando era un niño, mi padre me sentó frente a él. Me miró fijamente a los ojos y, con voz baja, como quien revela un secreto, susurró: “No sueñes en grande. Confórmate con lo esencial, con lo que puedas abrazar mientras estés en esta tierra.” Pero no obedecí aquella advertencia. No supe quedarme quieto en lo pequeño, y me convertí en un soñador, un soñador atrapado en el verso oscuro de una vida sin sentido, una vida con matices amargos que destilan dolor. Pero no solo dolor…

a veces, aunque no lo creas, también somos felices. Y aquí, señoras y señores, es donde quiero detenerme. Amo la vida. Con todas sus heridas, con todas sus cicatrices, con todos sus destellos. Soy un viejo experimentado en el arte del dolor y la alegría. Y si ese sentimiento me condena, soy culpable, y pagaré por ello. Amo la naturaleza que nos rodea; me conmueve el otoño tanto como a cualquier alma encarcelada en su propia tinta. Y si ese sentimiento me condena, soy culpable, y pagaré por ello. Amo todo lo que rodea a una mujer: su fragilidad, su misterio, su belleza inalcanzable. Y si ese sentimiento me condena, soy culpable, y pagaré por ello. Amo la inteligencia, el silencio, la austeridad humana. Y aunque he encontrado pocas almas así en mi camino, sé que existen:

resisten atrincheradas en una guerra donde reina la superficialidad y el algoritmo vacío de las redes sociales. Y si ese sentimiento me condena, soy culpable, y pagaré por ello. Amo la soledad y el ruido que produce en mis oídos; tiene un poder hipnótico, casi sagrado, capaz de atravesar la conciencia y despertar los instintos.

Y si ese sentimiento me condena, soy culpable, y pagaré por ello. Amo los días de lluvia. Sentado en el porche, fumando un cigarrillo, miro cómo la lluvia limpia la ciudad…

y también nuestros pensamientos. Y si ese sentimiento me condena, soy culpable, y pagaré por ello. Amo a todo aquel que ayuda a su prójimo sin pedir nada a cambio. Ese sentimiento es puro, es humano, y precisamente por eso incomoda. Y si ese sentimiento me condena, soy culpable, y pagaré por ello. Y ahora, mirando hacia atrás, descubro que aquellas palabras que mi padre susurró en mi infancia no fueron una advertencia… ni una amenaza. Fueron un despertar.

Una chispa que me obligó a buscar lo que realmente necesitaba descubrir. Porque aquellas palabras, en su aparente resignación, no hicieron otra cosa que darme alas. Hoy lo entiendo: no nací para conformarme. Nací para soñar, para caer y levantarme, para mirar la vida con la mirada de quien ha sufrido y aún así sigue amando.

Soy un eterno soñador. Y si ese sentimiento me condena, soy culpable… y pagaré por ello.


Del libro Lucero de la mañana

Noche de Brujas

Cruje la tierra bajo el manto frío, danzan las brujas sobre el rocío, ríen los muertos con voz quebrada, mientras la luna brilla envenenada

Cuelga el silencio de un viejo altar, arde el pecado en el mismo lugar, la sombra reza, la carne miente, y el miedo es dios en cada mente.

Los niños piden dulces y engaño, sin ver que ofrecen su propio año, pues todo pacto —aunque parezca leve— cobra su precio cuando el alma se mueve.

Y en este rito, que el horror convoca, la noche besa con fría boca, la vida es sueño, la muerte abraza, y el alma tiembla… pero no pasa.

Salgan los niños al cementerio a bailar con los huesos podridos de las almas viejas, adornen las calles sombrías e infectas bajo el llanto asqueroso de una bruja muerta.

Que el aire huela a sangre y cera, que el grito rompa la noche entera, que el cuervo cante sobre la cruz, y el diablo ría, azotando la luz.

Se quiebran rezos en los altares, despiertan sombras de antiguos amarres, los vivos tiemblan, los muertos llaman, y las campanas... ya no proclaman.

Bailen, criaturas del sinsentido, en esta orgía del sueño podrido, pues cuando el alba rompa su hechizo, nadie sabrá quién fue el sumiso.

Salgan los niños al cementerio a bailar con los huesos podridos de las almas viejas, adornen las calles sombrías e infectas bajo el llanto asqueroso de una bruja muerta.

Hagan una ronda alrededor de la iglesia, A Jehovah le gustan las almas inquietas. cuando observa un niño su naturaleza emerge El ángel de luz en reptil se convierte

La sangre le gusta y en ella se engrandece, En la noche de Halloween, su sombra aparece. Y el miedo se extiende, sigiloso y fiero, Un susurro de furia recorre el sendero.

Desaten la bestia que se esconde en el cielo No muestra su rostro el vil carnicero Se esconde en las nubes de su propio engaño Aterrando, matando, mintiendo, obligando

Las noches de Halloween son un bocado Para su apetito voraz de asesino alado Pastores y brujas no hay diferencia Comparten pecados y pactos de herencia

Corazones heridos y puercos sedientos De energía vital para sus eventos Desaten la bestia que se esconde en el cielo No muestra su rostro el vil carnicero

Se esconde en las nubes de su propio engaño Aterrando, matando, mintiendo, obligando Pero este mensaje no termina aquí Como habrás comprendido se todo sobre ti

Desde un principio puede comprender Como te diviertes con este juego de ajedrez Titiritero viejo perdió su poder. Ya no eres un dios eres solo un ser

Que doblega naciones e infunde miedo Para recibir oraciones lágrimas y ruegos A otro tonto con este juego Ya no me divierten tus viejos cuentos

Donde el ser humano es solo un esclavo De tus caprichos en un libro sagrado Cuelga el silencio de un viejo altar, arde el pecado en el mismo lugar,

la sombra reza, la carne miente,

y el miedo es dios en cada mente.


Del libro Lucero de la mañana


La sombra oscura y malévola que se despliega cada vez que Estados Unidos interviene en un conflicto bélico o comercial remite a las antiguas leyendas contenidas en la Biblia y en los textos sagrados de diversas culturas. Es como una narrativa arquetípica, donde el mal personificado—como Satanás—se mueve en medio de las cenizas de las guerras y entre los cadáveres pudriéndose baila y se retuerce alimentándose del sufrimiento y la destrucción. En esta danza conceptual, busca la energía vital, esa fuerza pura que los niños, en su vulnerabilidad y esperanza, emiten inconscientemente. Esos destellos de pureza son entregados a una figura que puede interpretarse como un reptil, sediento de adoración, una entidad que encarna los intereses del sistema, que se presenta como protectora, pero en realidad perpetúa un ciclo de dominación y control. Esta metáfora invita a reflexionar sobre cómo las narrativas desde el poder, incluso las sagradas, se disfrazan de divinidad, ocultando la verdadera naturaleza de las fuerzas que manipulan las paginas de la historia.

Párrafo --Los ojos cerrados de Dios .. Marcos orowitz

Me dijeron que su Dios me observaba. Entonces encendí un cigarrillo y le sostuve la mirada a ese reptil.

Y mordiendo el filtro de ese cigarrillo dije susurrando suave...muy suave

La ciudad gemía bajo un crucifijo de neón. En cada callejón aullaba un lobo disfrazado de cordero, predicando sermones de paz con el aliento a muerte. Un pastor, eufórico, gritaba al viento: —¡No te olvides de mí, oh, gran Señor! — No sé de qué demonios hablaba, pero tenía la mirada sumisa de un animal domesticado, uno de esos que sobreviven haciendo piruetas para entretener al dueño del circo.

Cansado de tanta ignorancia disfrazada de fe, saqué la cabeza por la ventana y le clavé los ojos:

—La verdad no vive en templos, ni en sermones manufacturados por eruditos eclesiásticos que condenan con un infierno en oferta: ¡No lo pienses, no lo hagas, ni se te ocurra!

¡A la mierda con eso!

Veneran a un dios legendario que se atribuye la vida y la muerte, el poder y la gloria… pero eso es mentira. La verdad sangra desde las cloacas, retumba en estómagos vacíos, camina descalza en los pies de los olvidados que suplican al silencio un pedazo de pan para sus hijos. Y el silencio ese maldito enamorado de la oscuridad cruel, no responde. Quizá no haya nadie escuchando.

Ellos no son los protagonistas de esta historia mortecina. Están de paso. Como tú. Como yo. Como todos los que vivimos atrapados en este juego que se repite constantemente hasta pudrirse difuminándose en el olvido.

Pero esa no es la salida. La salida es entender que este juego no tiene un final feliz, y atreverse a romperlo. Alzar la mirada al cielo y gritar sin miedo al infierno:

—¡Vete a la mierda! —

Ese es un acto de valentía que no tiene precio Es el grito de nuestra soberanía humana Es un mensaje envenenado que enviamos a aquellos que con vara de hierro rigen las reglas de este juego.Por ese motivo escribí este cuento urbano con ceniza y tinta,

y lo sellé con una sola palabra: Rebelión.

Extraído del libro El escritor del diablo

"Si no comprendes que la verdadera naturaleza del terror nace en las trincheras urbanas continuaras siendo la perra de los hermanos Grimm hasta que abandones esta tierra y el sistema continúe cautivando a los humanos con sus novelitas americanas para ser entregadas como ofrenda a la industria de Hollywood"

Estas palabras utilizó el autor cuando estuvo en Mexico y se la dijo a un Editor conocido cuando le preguntó porqué odiaba al sistema literario

"¡Qué equivocados están, mis eternos adversarios! Incluso en tiempos de guerra, sigo siendo un soldado honesto, con una profunda capacidad emocional para comprender el verdadero valor de la vida. Lo digo con sinceridad: no temen a mis narrativas ni a mis historias. Lo que realmente les aterra es que los lectores despierten de una vez por todas, provocando que la grieta en la matrix se expanda violentamente, hasta alcanzar el cielo virtual de los creyentes y saque a la luz sus verdaderas intenciones."

del libro Lucero de la mañana

De todas las mujeres que he amado en esta vida,

volvería a elegirte siempre.
De todas las emociones que compartí con algún ser humano,
elegiría nuevamente nuestros momentos,
esas horas suspendidas donde el tiempo pareció obedecernos.

Y créeme cuando te digo que hablo con la más brutal de las honestidades,

pues he pasado gran parte de mi existencia
alimentando al egoísta que sobrevive dentro de mí,
ese huésped sin rostro que respira en mis actos
y se nutre del aplauso, del deseo, del orgullo.

Pero esta noche, amada mía,

quiero que no sea mi sombra quien te hable,
sino mi corazón desnudo, sin máscaras, sin defensa.
Esta noche estoy preparado para morir ante mi ego,
para dejar que el yo se derrumbe
como un templo antiguo que ya no sostiene su fe.

Porque en ti descubrí lo que la vida calla:

que amar no es poseer, sino despojarse,
que la verdadera entrega no busca consuelo,
sino revelación.

He vivido rodeado de voces,

de rostros que pasan como estaciones sin nombre,
y ninguno supo tocar el fondo donde duermen mis fantasmas.
Tú sí.
Tú descendiste hasta mi abismo sin miedo,
y encendiste una luz que ni la muerte podrá extinguir.

Si esta es mi última noche,

que sea ante ti que me disuelva;
que mis vanidades mueran una a una
bajo la mirada serena de tus ojos.
Y si mañana despierto vacío de todo lo que fui,
bendita sea la nada que me deje en su lugar,

Porque aun si el universo se apagara

y el tiempo se negara a pronunciar mi nombre,
si las estrellas olvidaran su propia razón de arder,
yo, entre los restos del mundo y de mí mismo,
volvería a elegirte siempre.

Del libro la vorágine de las emociones

La corrupción política en manos de la supuesta libertad es como un virus insidioso que se infiltra en las venas de la democracia, debilitando su esencia y minando la confianza de los ciudadanos. Es el silencio cómplice de los principios, la danza siniestra de los intereses ocultos y la sombra que oscurece la promesa de un futuro más justo."

Del libro Básicamente mas de lo mismo 2


“Durante siglos, los seres humanos hemos cultivado el hábito de la rivalidad con nuestros semejantes. Esta conducta tiene su origen en la lucha por la supervivencia, un legado que nuestros padres fundadores y creadores de la humanidad establecieron en nuestra sociedad como pilar de crecimiento: “la ley del más apto”. Nuestro planeta ha vivido bajo este flagelo y condicionamiento de espíritus durante casi toda su existencia. Creemos fervientemente que nuestra meta es el éxito inmediato, fruto de nuestro esfuerzo a cualquier precio, y olvidamos lo esencial de esta vida. Lo esencial no está escrito en ningún libro exhibido en los estantes de la industria del adoctrinamiento humano; ¡está en nuestros corazones! Esa pequeña parte es lo que necesitamos descubrir, no sólo para evolucionar nuestra conciencia, sino también para comprender el verdadero significado de la palabra amor”.

Del libro Dilo por su nombre

La frase flota entre los dos, suspendida como el humo del vape que acabás de exhalar. Sacás el celular del bolsillo, lo encendés con un gesto distraído y soltás una bocanada lenta, densa. El vapor se disuelve en el aire tibio mientras me decís, casi con complicidad:

—Dame tu WhatsApp, si surge algo te aviso. Te miro. Dudo. Y con un tono medio torpe, mezclando humor y cierto temblor en la voz, te contesto: —No tengo WhatsApp.

Te reís de costado, incrédulo. Guardás el vape en la chaqueta con un movimiento que parece coreografiado. Tus ojos me buscan, desconcertados, y fruncís el ceño, pero no hay enojo. Lo que hay es otra cosa. Algo que vibra. Algo que no querés mostrar. Y yo lo sé. Sé perfectamente qué carajos es.

Adentro de mi cabeza, un mar de recuerdos se agita. En esa escena marítima imaginaria, un vendaval azota la embarcación y revienta contra toda la bahía. Y vos estás ahí, intentando mantenerte firme mientras tu mente se llena de suposiciones: que no te quiero dar mi número, que no me interesa tu amistad, que algo escondo detrás de mi respuesta breve. Y sí, lo pensás demasiado. Lo desmenuzás. Te partís el cerebro buscando una explicación que te calme. Pero lo que encontrás solo te quema más.

Tardás demasiado en reaccionar. Y eso, amigo, me preocupa. Porque no tengo por qué descifrarte, pero tu silencio me fascina. Es puro, sin ensayo, como una verdad que no sabe mentir. Sé que detrás de ese gesto contenido algo se desborda: una tormenta emocional que está por romperse... justo ahí, en tu pecho. Lo escucho. Late. Golpea. Quiere salir. Quiere decir algo correcto, algo digno. Y, sin embargo, te quedás callado.

Eso te honra. Sos un caballero. Tenés clase, educación, ese tipo de compostura que hace que incluso el silencio suene elegante. Pero mi respuesta no cambia. La repito, con la serenidad de quien ya ganó una batalla invisible. Y mientras lo hago, dejo escapar una sonrisa casi imperceptible. Una mueca leve, apenas suficiente para acariciar tu ego y recordarte, sin decirlo, que por más control que tengas... todavía sos humano.

del libro Solo cierra tus ojos


Ella entró por esa puerta y nadie la vio llegar.

Se sentó entre la gente, se confundió con los mortales,
y el murmullo de la vida siguió su curso, ignorante de su presencia.

No sé cómo sucedió, pero de pronto hubo un minuto de silencio.

Un silencio denso, casi sagrado, como si el tiempo contuviera el aliento.
Entonces alguien gritó… y el estruendo rompió el aire como una sentencia.

Las paredes comenzaron a ceder,

el suelo tembló con una furia que parecía venir del mismo infierno.
El polvo cubrió los rostros, el fuego se abrió paso entre los cuerpos,
y el caos se volvió una plegaria muda.

Ella no se movió.

Permaneció erguida, inmóvil,
mientras los escombros caían a su alrededor como lluvia de ceniza.
Sus ojos no se cerraron, su calma no se quebró.
Parecía contemplar el desastre con la serenidad de quien lo ha visto todo antes.

El aire se llenó de gritos, de miedo y de polvo ardiente.

El zumbido de la explosión me perforó los oídos,
y aunque los cubrí con las manos, seguí escuchando el eco del dolor,
como si naciera desde adentro.

Y entonces la vi.

Entre las sombras y el humo, su figura se recortó nítida, imposible.
No tenía heridas, ni rastros de miedo.
Solo una quietud que dolía.

Comprendí tarde lo que era.

No había entrado allí por azar.
Ella era la Muerte.
Había venido a cumplir su oficio,
a llevar consigo las almas que el hombre, en su infinita estupidez,
le había ofrecido en sacrificio.

Y mientras los cuerpos caían como hojas secas,

ella caminó entre ellos con un gesto de compasión antigua,
como si pidiera perdón por hacer su trabajo.

Del libro la vorágine de las emociones 3


"Escribo para todos aquellos que forman parte del tejido de esta sociedad: personas ordinarias con vidas extraordinarias, que desempeñan roles de padres, hermanos, hijos, vecinos y amigos. Somos aquellos que laboramos y estudiamos con tenacidad, aquellos que con esfuerzo y dedicación llevamos el sustento a nuestros hogares, mis novelas y relatos de terror, suspenso y misterio están pensados para las generaciones emergentes, para esos lectores que buscan frescura en las letras y que se sienten distantes de la literatura tradicional, con su laberinto de palabras ostentosas y complejas que a menudo alienan al ciudadano promedio, escribo para los marginados, para aquellos que han sentido que la literatura no les ofrece un espejo en el que reflejarse, para los que buscan en las páginas un refugio o un reconocimiento de su existencia, escribo para los espíritus libres y críticos, para los rebeldes innatos que cuestionan las estructuras y narrativas de nuestra civilización, que desafían lo establecido y buscan verdades más allá de las convenciones, escribo para los soñadores que imaginan un mundo más allá del alcance de la política y las corporaciones, para aquellos que resisten ser moldeados por las grandes maquinarias del entretenimiento que pretenden adormecer nuestras mentes y voluntades; Es mi voz, a través de la escritura, la que busca resonar con la tuya, invitándote a un viaje literario donde juntos, exploramos los confines de nuestra realidad y los abismos de nuestra imaginación."

Párrafo extraído de su biografía antes de ser censurado en la página de Amazon.

Aun no escuché las campanas, y mis adversarios ya me han declarado muerto. Me sentenciaron antes de oír mi discurso, cuando constataron que mi conducta los ofendía. No quieren oír la narrativa desgarradora de un poeta encadenado; No desean abrir sus ojos, aunque sus miradas estén clavadas en el vacío. Confían en un sistema que los domesticó desde el primer latido. Por eso conspiraron contra mí; esperaron a que el sol se ocultara, Y salieron a mi encuentro como hienas enjauladas, como cazadores desatados. Cuando tuvieron a la presa acorralada, le arrebataron la ropa de las palabras, la amordazaron, ataron sus manos, y cercaron su boca para que ya no pudiera hablar… ¿O acaso para que no pidiera auxilio? ¿De qué auxilio estamos hablando? Todos ustedes me provocan repulsión. Uno a uno… Viven hechizados por las migajas de este mundo, Forjados en una fascinación que parece devoción, Como creyentes que, sin saberlo, repiten un rito reptiliano. Representan todo lo que más odio en este planeta, Y saben a qué me refiero: A esos latidos sombríos que laten en sus corazones vacíos, A la sombra que se retuerce y se aprieta dentro de ustedes. No es solo furia: es una sentencia que los condena frente al espejo. Porque cuando el silencio deja de temblar y el miedo se desconecta de esta realidad. La verdad irrumpe con la violencia de un trueno: La verdad de que su libertad es una máscara para la sumisión. Ahora bien: si alzan la vista y escuchan, Si rompen la cadena de sus propias certezas, Quizá descubran que la voz que los incomoda No es un enemigo, sino un espejo al que temen mirar. Yo no celebro su derrota; les ofrezco una oportunidad: Que la palabra vuelva a ser espada y faro, Que la memoria despierte, que la crítica sea un acto de libertad, Que el dolor de mi verdad les sirva de guía hacia su propia verdad. Y si alguno se atreve a acercarse desde la penumbra, Si alguno se atreve a desoír el consejo de la multitud y a oír mi llamado: Entonces, tal vez la noche ceda al alba Y la escena cambie de dueños: no ya cazadores, sino testigos. Como obra en curso, dejo este tramo como semilla: Que cada palabra haga tambalear la cómoda casa de las certezas, Que cada pausa vuelva a nacer como un latido, Y que la sala escuche, por fin, el canto de una conciencia en libertad.

Del libro Lucero de la mañana


Todas las mañanas de otoño solía levantarme al amanecer y contemplar el nacimiento de un nuevo día. Era mi pequeño ritual: un pacto silencioso con la claridad. Pero el tiempo, con su lento desgaste, me enseñó que hay amaneceres que no merecen ser vistos… y voy a contarte por qué.

Cuando era niño, las noches me hallaban insomne, incapaz de hallar refugio en el sueño. Entonces, en secreto, aprendí a abandonar el cuerpo y viajar más allá del peso de la carne. No se necesitaba fe ni plegarias: bastaba el deseo de saber. En esos viajes el alma se despojaba de toda mentira y el pensamiento, libre de ruido, veía las cosas tal como son.

Y créeme, lo que vi no era un paraíso ni un infierno: era el espejo de lo humano, un teatro donde la compasión es fingida y la bondad, una máscara que se usa por conveniencia. Vi cómo los hombres desgarran la tierra que los alimenta, cómo convierten su sed de poder en virtud, cómo inventan dioses para justificar su crueldad. Vi la indiferencia ante el dolor ajeno, el hambre de aplausos, la necesidad de ser reconocidos incluso en su miseria.

Comprendí, que la humanidad, no busca redención, sino distracción. No desea la verdad, sino el reflejo más cómodo de sí misma. Y el mundo —ese escenario de ruido, consumo y vanidad— es la religión moderna que todos practican sin rezar.

Allí, en esa visión, comprendí que el alma del hombre se ha extraviado, y que el brillo de sus ciudades no es más que el resplandor del fuego con que incendia su propia naturaleza. Por eso dejé de levantarme al amanecer: porque ya no encuentro la luz al final del camino, Prefiero mirar hacia adentro, donde el silencio aún conserva su verdad. Y lo más importante de toda esta experiencia es que, cuando te ves desnudo ante la conciencia, no hay refugio posible. No puedes mentirte.

Fue entonces cuando aprendí a observar a los hijos de los hombres y sus rituales vacíos, sus gestos de amor contaminados de ego, su caridad calculada y su miedo disfrazado de fe. Y allí entendí —con la crudeza de quien ya no espera milagros— que “cuanto más conozco el corazón del hombre, más comprendo la naturaleza de su Dios”.

Del libro Como quieres que te recuerden?


TIK TAK el sonido en mi cabeza. Quizá ese ruido no sea solo un ruido, sino el eco que perfora mi conciencia.

TIK TAK, el sonido en mi cabeza, parece una bomba a punto de estallar, se disuelve entre recuerdos rotos y sentimientos que se amontonan en la penumbra de mi corazón descompuesto.

TIK TAK, el sonido en mi cabeza, recuerdo aquel maldito primer día en que todo comenzó. No había nadie alrededor, solo la ensordecedora voz que intenta domesticarme y se hace llamar “conciencia”… o “Dios”.

TIK TAK, el sonido en mi cabeza. Alguien podría jurar que estoy loco. ¡Hey! si me miras bien, podrías sorprenderte: luzco como todo un galán, no balbuceo cuando hablo, la saliva no corre por mi boca, no tengo las pupilas dilatadas ni me he orinado en los pantalones. Eso demuestra que estoy más cuerdo que ustedes, malditos analfabetos vestidos de eruditos.

Le temen a mis narrativas y a mis sonetos oscuros, porque saben que con ellos puedo derribar las murallas que ustedes levantaron entre los hombres.

TIK TAK, el sonido en mi cabeza, me ata, me golpea, me invita a bailar un vals envenenado con la misma sombra que me sigue desde siempre. Esa sombra que tanto temen, porque no es el reflejo de un loco perdido, sino la voz de los que nunca pudieron hablar, de los que murieron callando.

TIK TAK, el sonido en mi cabeza… Ellos creen que pueden amordazarme, atarme al fondo del mar como un cadáver más entre las olas. Y quizá tengan razón, porque todos los días muero un poco, pero también todos los días resucito. Vuelvo con otra meta, con una nueva batalla vestida de procedimiento, con un nuevo manifiesto tallado en mi piel.

TIK TAK, el sonido en mi cabeza. Quizá no sea solo una advertencia, ni una señal de que algo está por suceder, ni siquiera un acertijo que debas descifrar para continuar con vida en este juego. Quizá sea un mensaje. Uno de esos que deberían retumbar en cada calle, en cada templo, en cada palacio y en cada ruina del mundo. Un mensaje simple, con un solo nombre, una sola premisa: Rebelión.

TIK TAK. El sonido se detiene. El silencio estalla. Y entonces lo entiendo: no era una bomba en mi cabeza, era el corazón del mundo… preparándose para volver a latir.

Del libro Envidia

La boca cerrada, que elige el silencio sobre la verdad abrasante, es un refugio de mediocridad, donde la elocuencia de la verdad se convierte en un eco distante. Los ojos, vendados para evitar la mirada de la iniquidad que acecha en las profundidades del alma, son cómplices de la ceguera voluntaria que nos niega la posibilidad de la auténtica contemplación.

Las manos, atadas por un pacto con la pasividad, luchan por resistir la atracción de la violencia, ese impulso primitivo que a menudo se viste de justicia. ¿Acaso la razón, la lógica y la moralidad son herramientas liberadoras o, por el contrario, instrumentos que perpetúan esta somnolencia? En este estado de letargo consciente, se manifiesta la naturaleza servil del individuo, quien encuentra su existencia dentro de los marcos que el sistema establece, acatando normas que han sido sembradas en el imaginario colectivo.

Tal como la religión, en épocas pasadas, ostentaba el poder de condenar a quienes anhelaban liberarse de las cadenas de lo dogmático, así también la cultura contemporánea otorga el mismo permiso encubierto a las estructuras sociales que, bajo el disfraz de la estabilidad y la moral, aplastan el espíritu de la libertad individual. La lucha por la verdad y la justicia, entonces, no es únicamente un acto de rebelión; es la búsqueda de un estado del ser, en el que el alma se atreva a desenmascarar las sombras que han sido arrojadas sobre su existencia.

Así, en la búsqueda del verdadero conocimiento, se vuelve imperativo cuestionar no solo las leyes del mundo visible, sino también las cadenas invisibles que atan el pensamiento, pues el viaje hacia la verdad exige tanto la valentía de hablar como el coraje de mirar de frente a la injusticia, resistiendo la tentación de actuar desde la ira y la violencia. Solo al abrazar esta dualidad, el hombre podrá trascender su condición servil y reclamar su derecho a ser un alma verdaderamente libre.

Del libro Lucero de la mañana

Recibir premios y menciones no es una mala idea; sería insensato negar que tales eventos influyen profundamente en la psique de un autor. Sin embargo, lo que no está bien es utilizar esas insignias otorgadas, merecidamente o no, como si fueran atributos divinos, enviando un mensaje de superioridad a los demás y alardeando de manera miserable: “Oye, yo soy mejor que tú” o “Mi trabajo es de mayor calidad”.

En mi caso, no comparto ese sentimiento. Quizá cuando fui un puberto sentí la necesidad de ser reconocido, pero la vida rápidamente me puso en mi lugar, y ¿saben cómo? A los golpes, claro que sí. Recibir golpes es mejor que recibir un premio, y te diré por qué: ese pequeño incentivo que tanto te respalda permanecerá en una pared o en alguna repisa, exhibiéndose siempre y recordándote lo que fuiste y lo que recibiste. Las personas llegarán a ti por medio de esa distinción y jamás sabrán realmente quién eres. Sin embargo, los grandes golpes y palizas de la vida te recuerdan constantemente quién eras, quién eres y quién no deberías ser, para nunca dejar de ser tú mismo. Entonces, cuando ellos te conozcan, solo tendrán que mirar a tus ojos para descubrir realmente quién eres

-Del libro Avatares la jugada maestra del sistema

En un rincón oscuro, donde el polvo se asienta, una muñeca de trapos, con mirada violenta. Sus ojos de botón, como pozos vacíos, guardan secretos de horrores temidos.

Su cuerpo desgastado, con una sonrisa cruel, avanza en la penumbra, hambrienta y con sed. Con manos de trapo que cortan el aire, crece un gemido de un miedo que arde.

Cada noche se mueve con un paso sigiloso, en la cuna espera, su rostro temeroso. “Ven a jugar”, llama con su voz, y todos los niños se orinan de terror.

Ella consume la alegría, bordando, con cada movimiento el horror insuflando. Ríe en el silencio, con un brillo mortal, una promesa oscura que no tiene final.

Así, bajo la luna, su malicia resplandece, un juego de risas donde el miedo prevalece. La muñeca de trapos, con vida arruinada, es ahora la reina de su danza macabra.

Traigan a los niños del pueblo a jugar, con la muñeca de trapo que los intentará matar. La sangre brota de sus cuerpos pequeños, adornan la sala entregados en un sueño.

Capaz de romper viejos crucifijos, que prometen un Dios lleno de acertijos. Titiritero viejo, perdió su muñeca, y como Satanás la encontró, ahora será nuestra,

Para llevar a los niños al campo de algodón, donde los esclavos juegan a morir sin razón. Traigan a los niños del pueblo a jugar, con la muñeca de trapo que los intentará matar.


Del libro Muñeca de trapo


“Normalmente no intervengo en las modificaciones y revisiones de los libros, pues cada uno tiene derecho a expresar libremente sus opiniones. ¡La responsabilidad del editor es preparar el formato y comercializarlo en diversas plataformas, sin influir en las recomendaciones de los lectores sobre si les gustó o no! Su papel se limita a las ventas. Sin embargo, creo que lo más importante es el contenido del libro. Las palabras, amigos míos, son poderosas porque surgen de la conciencia de una persona y están cargadas de emociones profundas. Sentimientos que algunos tal vez no entiendan, pero si esas palabras llegan, aunque sea a una persona en el rincón más remoto del planeta, me sentiré orgulloso. No permitiré que se censure un libro simplemente por desafiar creencias y dogmas pasados. No soy anarquista, pero respeto a quienes lo son. No me alineo con ninguna facción política, pero respeto a quienes lo hagan. No me gustan las religiones y las considero una verdadera mierda involutiva, pero eso no me da derecho a que ande por ahí maldiciendo a toda criatura practicante, ¡claro que no! Soy una persona civilizada e inteligente eso hace que pueda discernir lo que piensas sobre mí, antes de que termines de lubricar tus ojos en un parpadeo. Claro que, ese respeto se mantendrá firme siempre que no impongan violencia sobre el comportamiento y la conciencia de quienes buscan evolucionar dejando atrás los cuentos mitológicos de la religión y su famoso libro condicionante de espíritus.

“Dicho esto”, ¿entiendes por qué silenciar a un escritor es un acto de cobardía?

Un consejo para quienes deseen continuar con estas prácticas de censura: cuando esto vuelva a suceder, les recomiendo aislarse en un rincón oscuro de su casa y rezarle a la deidad que elijan para que los proteja de las consecuencias de sus acciones cobardes. Lo crean o no, el algoritmo de la conciencia es más rápido y severo que cualquier algoritmo de Internet”.


-Del libro políticos de mierda

"El amor no comprende el vocabulario de tus ojos o labios, solo busca conectar con ellos para llegar a tu corazón."


-- extraído del libro Pasiones desordenadas

Soy apolítico señores y ¿saben por qué? Porque los políticos, gremios y sindicatos argentinos nunca representaron a los ciudadanos, sólo encontraron un negocio y se dedicaron a robar… ¿y saben de quiénes les hablo? Por supuesto que sí… “de los sospechosos de siempre” Pero debo decir que también hay gente honesta que intenta hacer las cosas bien y lamentablemente son la minoría, esa minoría que le pega duro en el estómago al sistema y lo deja sin aliento… esa minoría de la que les hablo es un problema y ellos tienen las herramientas para asegurarse que esta insignificante minoría jamás llegue al poder.


Del libro políticos de mierda

"La vida es un delicado equilibrio entre las huellas del pasado y las promesas del futuro, donde cada instante se transforma en una obra única que solo tú puedes crear."


Del libro El juego de la vida

“Cuando era niño soñaba con ser escritor de cuentos y novelas de terror, pero la economía en mi hogar era tan, tan mala, que si estoy vivo es solo porque a alguna inteligencia superior se le ocurrió que debía seguir evolucionando y me dio una segunda oportunidad, entonces me abrí camino y entendí que la adversidad no podía impedirme seguir escribiendo mis historias, porque lo hacía a menudo y en cualquier cosa que se pareciera al papel convertía mi imaginación en letras, letras que se transformaban en palabras para luego dar vida a una historia, un relato fantástico, de terror, de la vida misma. Con esta breve introducción personal te invito a que conozcas mis obras, que siguen creciendo en el mundo literario y ¿sabes por qué? Porque están hechas para nosotros los seres humanos y hablan de todas esas cosas que escondemos dentro de nuestro corazón y lo más importante es que llevan dentro de sus páginas un patrón de comportamiento que solo se encuentra dentro de nuestra naturaleza humana”


-Del libro El negocio de la muerte

En la carrera de la vida, te encontrarás con muchos corredores que, obsesionados por alcanzar la meta, están dispuestos a todo para lograrlo. Algunos, justificando sus acciones, emplearán artimañas para eliminar a sus oponentes, sacrificando la integridad y la ética en el camino. Por eso, querido amigo, reflexiona sobre estas palabras y guárdalas en tu corazón: "Cuando la carrera comience, deja que todos inicien presurosos por el largo camino a la meta. Tú, en cambio, mantén un ritmo pacífico y lento. Porque esos personajes, en su afán por ser reconocidos y honrados ante el mundo, se quitarán hasta los ojos, y lo harán sin remordimientos."

Recuerda que, en esta travesía, el verdadero triunfo no se mide únicamente por llegar primero, sino por la manera en que transitas el sendero. La vida es una serie de decisiones éticas y morales, y muchas veces los atajos pueden llevarte a una victoria vacía. Es en la serenidad de tu paso donde se encuentra la sabiduría; en la calma donde puedes distinguir las distracciones de lo verdaderamente valioso.

Deja que otros se precipiten, atormentados por la competitividad. Aprovecha el tiempo para observar, aprender y crecer. Este enfoque te permitirá apreciar la belleza del paisaje, las lecciones que el camino ofrece y, sobre todo, cultivarte como ser humano en un mundo cada vez más acelerado. Al final, la meta no solo es el destino, sino la transformación que experimentas al recorrer esta maravillosa carrera llamada vida.

Del libro Lucero de la mañana

No sé cuándo comenzó.

Quizá fue una noche, quizá fue un pensamiento que no supe callar.
Pero desde entonces, todo respira.
Las paredes respiran,
la madera del suelo respira,
el polvo en los rincones suspira como si recordara su cuerpo.

Al principio creí que era locura.

Me tapé los oídos, cerré los ojos,
y aun así lo sentía:
el latido tenue de las cosas,
ese rumor que antecede a la materia,
como si el universo entero fuera un pecho que sube y baja lentamente.

Comprendí entonces que no era el mundo el que vivía: era yo.

Era mi respiración la que movía el aire,
mi miedo el que encendía la llama en la lámpara,
mi pensamiento el que mantenía la realidad de pie.

Cada objeto parecía mirarme con una paciencia antigua,

como si esperara que lo nombrara para volver a existir.
Y en ese instante supe lo indecible:
que el silencio también respira,
que incluso el vacío me observa,
y que no hay forma de escapar del pulso de lo creado.

Intenté detenerlo.

Dejé de hablar, de moverme, de pensar.
Pero el mundo siguió latiendo dentro de mí,
como un corazón que no se cansa de recordar su crimen.

Y entonces lo oí —no con los oídos, sino con la culpa—:

una voz sin boca, sin origen, sin fin.
Decía mi nombre.
No con palabras, sino con el temblor mismo del aire.

“Yo soy lo que respiras”, susurró.

“Yo soy lo que te piensa cuando crees estar pensando.
Yo soy lo que no muere,
porque tú sigues viviendo en mí.”

Y comprendí, horrorizado,

que no era la vida lo que me habitaba,
sino la consciencia del universo
intentando recordar cómo fue ser humano.

Desde entonces, respiro despacio,

como si cada exhalación pudiera despertar algo más grande que yo,
algo que aún duerme en la sombra de mi pecho,
esperando volver a nacer a través de mi miedo.


Del libro Lucero de la mañana

"Cuando era niño, no solo pensaba como tal, sino que soñaba y sufría como un alma joven, enfrentando todos los embates de la vida. En aquellos días, no había nadie a quien pedirle respuestas ni guía para aprender de mis experiencias. A medida que fui creciendo, entendí que los sueños son el reflejo de nuestros deseos y anhelos reprimidos, y en muchos casos, se convirtieron en faros que iluminaron mis decisiones más importantes.

Ahora que he alcanzado la vejez y me considero un gran soñador, así como un experimentado en el dolor, te doy un consejo: vive tu vida cada día como si fuera el último. Pero hazlo no apresurándote a hacer muchas cosas de una vez, sino utilizando la inteligencia y sintiendo con todo tu corazón que cada acción que tomes será parte de tu legado y ya no formará parte de la lista de deseos de tu conciencia. En este sentido, cada acción se convierte en una ofrenda a tu ser, y cada momento vivido se transforma en una manifestación de tu auténtica esencia.

Las enfermedades, las pérdidas, los sentimientos buenos y malos, y todas aquellas experiencias que edifican y modifican nuestra naturaleza me han enseñado que, detrás de esta novela llamada vida, todos somos protagonistas de nuestras propias historias. Oye, abre los ojos: solo eres tú."


Del libro Lucero de la mañana

"Esa mañana desperté exaltado, sorprendido por un sentimiento poco común en la lógica humana. Desperté de un sueño donde las personas que habitan este planeta no eran las mismas. Al abrir los ojos, me sentí diferente; sabía que era yo, pero algo había cambiado dentro de mí de manera drástica y para bien. Lo sé, dirás que estoy loco y que solo fue un sueño. Sin embargo, puedo asegurarte de que ese sentimiento fue tan verdadero y tangible para mi espíritu que rompió mi corazón en pedazos y lo volvió a reconstruir, como la primavera renueva a la naturaleza.

Atrás quedaron todos aquellos recuerdos que sometieron mi libertad ante la vida. En ese instante de revelación, comprendí que cada experiencia, buena o mala, tiene un propósito. Las dificultades nos moldean, como el fuego forja el acero; cada cicatriz cuenta una historia de fortaleza y resistencia.

Esta transformación me enseñó que no hay final absoluto, solo nuevos comienzos. En cada caída, existe la semilla de un nuevo despertar. La vida, en su esencia, es un ciclo de aprendizaje constante, y me di cuenta de que los momentos difíciles son oportunidades disfrazadas.

Así que, si alguna vez te sientes abrumado o perdido, recuerda que en cada desafío hay una oportunidad para levantarte más fuerte y más sabio. Cada día es una página en blanco, y tú tienes el poder de escribir tu propia historia. Cultiva la esperanza y la resiliencia, construye tus sueños desde las lecciones del pasado y, sobre todo, nunca dejes de creer en tu capacidad para edificarte a ti mismo. La transformación es posible, y el viaje hacia la mejor versión de ti mismo comienza hoy."


Del libro Lucero de la mañana

"¿Qué ocurre cuando te enamoras de alguien y lo haces desde el alma? Oye, hay una breve diferencia entre sentir con el alma y con el corazón, y voy a explicártela desde mi punto de vista: el corazón es el órgano más importante de nuestro cuerpo y, junto con el cerebro, es uno de los únicos que puede conectar con nuestra esencia para alojar los sentimientos y vivencias que recogemos a lo largo de nuestras vidas. Ahora, el alma es eterna y, como el corazón, también está conectada a la conciencia, que también es eterna.

Entonces, la diferencia no radica en el tamaño o la forma, claro que no. El corazón palpita, siente y responde a las emociones del momento, mientras que el alma trasciende el tiempo y el espacio, anhelando conexiones profundas que van más allá de lo físico y lo efímero. Cuando te enamoras desde el alma, cada mirada, cada palabra y cada gesto se cargan de un significado profundo; no solo amas a la persona, sino que abrazas su esencia, resonando con sus alegrías y sus penas.

Amar desde el alma significa reconocer a esa persona no solo como un compañero, sino como un reflejo de tu propio ser. Tus corazones laten en sintonía, pero es el alma la que te une en una danza cósmica de comprensión y aceptación. En un amor así, cada desafío se convierte en un camino para crecer juntos, y cada momento compartido se siente como un regalo que trasciende lo cotidiano.

Por eso, cuando amas desde el alma, aprendes a celebrar la belleza de la vulnerabilidad, a encontrar fortaleza en la entrega y a descubrir que el verdadero amor es un ejercicio de compasión y empatía. En el amor del alma, la conexión se forja en los momentos de silencio, en las miradas que se encuentran y en los abrazos que sanan. Es ahí donde reside la esperanza, donde la resiliencia se nutre, y donde la edificación personal se transforma en un viaje compartido entre dos almas que eligen crecer juntas, queriéndose con todo lo que son."


Del libro -- La bruja y el chamán

Podría narrar esta historia con un lenguaje soez y agresivo, ignorando quién está del otro lado, quizá una élite literaria esperando una narrativa intrigante, llena de giros inesperados y mucha acción. Sin embargo, hacerlo me convertiría en el hazmerreír de la esfera literaria. Y lo digo con sinceridad, porque la simple tarea de trazar una trama donde la oscuridad combate contra la luz merece una narrativa más compleja, más elaborada. Muchos relatos en mi biblioteca se adaptan a las nuevas generaciones porque no encontraron su lugar en los viejos estantes de lectores anticuados. Estos personajes prefieren novelas de autores renombrados, graduados de prestigiosas universidades, deseando impregnarse de palabras que la mayoría desconoce, para sentirse una especie de elegidos. Narrativas y palabras complejas, elaboradas sutilmente, como en un ritual, específicamente para ellos y solo para ellos.

Sinceramente, y disculpen la expresión, "me importa una mierda" lo que piensen esos ancianos del club de los meados. Si durante siglos no pudieron evolucionar desde su comportamiento huraño, envidioso, despectivo y clasista, es porque son tan humanos como el resto. Entonces, ¿por qué debería convertir mis novelas en una farsa teatral, distorsionando mi esencia urbana para complacer a las lombrices de cementerio con carne descompuesta de la moralidad, con la única misión de "entretener a estos cadáveres"?

Querido lector abre los ojos y agudiza los oídos porque tengo una historia para contarte y definitivamente es para ti.


Del libro Lucero de la mañana

La boca sellada para eludir la verdad, los ojos vendados para no contemplar la iniquidad de la humanidad. Las manos atadas, un intento de resistir la tentación de imponer justicia de forma violenta. La razón, la lógica y la moralidad se convierten en un estado de somnolencia que alimenta al sistema opresor. De manera similar a cómo la religión en el pasado se otorgaba el permiso de eliminar a quienes aspiraban a ser almas libres, hoy nuestra conformidad y apatía perpetúan el ciclo de injusticia.

Es un delicado equilibrio entre la pasividad y el deseo de actuar, donde tememos no solo ser testigos del sufrimiento ajeno, sino también los agentes de nuestra propia liberación. En este paisaje de resignación, la auténtica libertad se encuentra en la valentía de cuestionar, de despertar de esta somnolencia, y de ejercer no solo nuestra voz, sino también nuestra responsabilidad ética. La verdadera justicia no nace de la violencia, sino del coraje de enfrentar la realidad y transformar la apatía en acción.

Recibir premios y menciones no es una mala idea; sería insensato negar que tales eventos influyen profundamente en la psique de un autor. Sin embargo, lo que no está bien es utilizar esas insignias otorgadas, merecidamente o no, como si fueran atributos divinos, enviando un mensaje de superioridad a los demás y alardeando de manera miserable: “Oye, yo soy mejor que tú” o “Mi trabajo es de mayor calidad”. En mi caso, no comparto ese sentimiento. Quizá cuando era niño sentí la necesidad de ser reconocido, pero la vida rápidamente me puso en mi lugar, y ¿saben cómo? A los golpes, claro que sí. Recibir golpes es mejor que recibir un premio, y te diré por qué: ese pequeño incentivo permanecerá en una pared o en alguna repisa, exhibiéndose siempre y recordándote lo que fuiste y lo que recibiste. Las personas llegarán a tu esencia por medio de esa distinción y jamás sabrán realmente quién eres. Sin embargo, los grandes golpes y palizas de la vida te recuerdan constantemente quién eras, quién eres y quién no deberías ser, para nunca dejar de ser tú mismo. Entonces, cuando ellos te conozcan, solo tendrán que mirar a tus ojos para descubrir realmente quién eres.


-Del libro La vorágine de las emociones 4

“En el silencio de mi introspección, una duda se cierne sobre mí, tan palpable como la sombra que proyecta el sol poniente. Siento un dolor en el pecho, un sonido de lo más profundo de mi ser, que revela tal vez una verdad oculta o un anhelo no expresado. Pero escuchen con atención, porque incluso en medio de esta tormenta de incertidumbre, hay una llama que nunca se apaga: la fe. Es la fe, inquebrantable y serena, la que me mantiene anclado, la que convierte mi existencia en vida. Y así, con cada latido que resiste al dolor, mi espíritu se hace más fuerte, alimentado por la certeza de que, más allá de la duda y el sufrimiento, hay un propósito que aún estoy por descubrir”.


-Del libro Black Goo & Morgelos

La ciencia, en su búsqueda de luz,ha sido eclipsada por sombras poderosas: empresas, credos, y la danza de la política, donde gobiernos ocultos tejen hilos en la penumbra, sirviendo no al albor, sino a la oscuridad que engulle.

-Del libro La vorágine de las emociones

"La máxima de 'ojo por ojo y diente por diente' encuentra su razón en la corrupción de la razón misma, tan envenenada como el corazón de quien engendró este antiguo adagio. Solo trascendiendo esta reciprocidad vengativa podremos aspirar a un entendimiento más elevado y compasivo."


Del libro Lucero de la mañana

Al despertarme me encontré tirado en el suelo del comedor, mi cuerpo inmóvil, frío al tacto y sin color. Al tocarlo, un escalofrío recorrió mi ser, no era yo, era sólo una cáscara, y mi alma comenzaba a desvanecerse.


-Del libro Licencia para robar, licencia para ser político argentino

"En este país hay tantos políticos ladrones que podríamos llenar cinco veces el Estadio de Maracaná en Rio de Janeiro y de esta manera igualar a Brasil con su copas mundiales"


-Del libro ¿Y tú de qué carajos te ríes?

Pero de nada sirvió. La gesta de terror había terminado y esa misma noche pario con dolor la muerte y los tomó como rehenes... No eran rehenes de lo humano, sino de una fuerza diabólica surgida de lo oculto y la oscuridad de los habitantes del lugar, quienes buscaban su libertad a través de la brujería.


Acerca de la matrix DAILY MAIL Uk 2024 social networks:

Marcos Orowitz es un escritor argentino conocido por sus obras de terror y suspenso. En su novela "Avatars: The System's Masterstroke", Orowitz explora temas de terror eclesiástico y suspenso, invitando a los lectores a cuestionar la realidad y la fe. La obra sugiere que vivimos en una realidad que podría ser manejada por civilizaciones más avanzadas, oculta tras la noción de libertad. Esta idea refleja una cosmovisión donde la realidad es manipulada y controlada, similar a la de una realidad virtual. Es un concepto que desafía nuestra percepción de la vida y la existencia, y es un tema común en la ciencia ficción y el terror psicológico, géneros en los que Orowitz sobresale.


Del libro Los ojos cerrados de Dios

La civilización avanzada que se oculta tras este juego, al que el sistema llama “vida” y los despiertos reconocen como “domo”, envía un mensaje de muerte a través de una frecuencia similar al acúfeno o tinnitus. Este enigma ético nos confronta con la paradoja de la existencia: ¿somos meros jugadores en un tablero cósmico o los arquitectos de nuestra propia realidad? ¿Las vacunas, que alguna vez fueron un faro de esperanza, ahora se revelan como portadoras de un oscuro propósito? Reflexionemos sobre la dualidad de nuestra percepción y la fragilidad de nuestras certezas.


-Del libro Condicionamiento de espíritus

En un rincón escondido, más allá de la conciencia, se abre un estrecho sendero que nos conduce a un lugar fantástico. Las flores rodean la escena, creando un jardín encantado, mágico, perfumando el estado de las cosas que cobran vida. Mariposas y abejas danzan entre el néctar de la existencia, trazando su ruta desde este estrecho sendero. Pero nada es lo que parece en este verso, pues magnifica a la Madre Naturaleza desde cualquier punto del vasto universo, más allá de la llanura y la cúpula celestial. Cuando el sol se pone y el crepúsculo golpea a los hijos de la conciencia, un demonio llamado envidia emerge de las sombras. Con furia, devora la creación y, con sus manos inertes, pone fin a la vida que alguna vez floreció. Sin embargo, aquí radica la ironía de este juego sin fin: al amanecer, el camino, azotado por la oscuridad durante la noche, despierta a los ángeles que dormían entre las ramas de los recuerdos. Ellos animan a los pequeños guardianes de la naturaleza a reconstruir este camino una vez más, adornando la conciencia con su belleza. ¿Entiendes a qué me refiero? ¡Claro que no! Y sabéis por qué. Porque ninguno de vosotros ha logrado escapar de este maldito juego llamado vida.


-Del libro Básicamente más de lo mismo Javier Milei

Así termina mi reflexión filosófica, donde la sed insaciable del capitalismo, la religión y la libertad se enredan como cerdos apareándose sin control en el fango de la esperanza de los pueblos libres. ¿Quién eres tú en este drama? ¿Esperanza o resignación? La respuesta, querido lector, está en tus manos.


- Del libro El escritor del diablo

Voy a revelarte un arcano, un misterio insondable que jamás ha sido susurrado por labios mortales ni exhibido en los sagrados anaqueles donde los venerables maestros de la ciencia discurren con inflexible rigor sus teorías. Estoy a punto de confiarte un secreto que alterará de manera drástica tu percepción de la existencia, un conocimiento tan potente que al ser descubierto, tu esencia humana se resistirá a su comprensión, temerosa de la abrumadora luminosidad y de su permanencia en este plano terrenal; Cuando, como por arte de magia, estas palabras traspasen la barrera de tu corazón y establezcan un vínculo con tu mente para revitalizar tu conciencia, será el momento de abandonar las cadenas de la esclavitud moral y desgarrar tu alma en mil fragmentos, permitiendo que la luz divina la recomponga y transforme, ¿Anhelas conocer el secreto? Bien, posa tu mano sobre el centro de tu pecho, inhala profundamente a un ritmo más pausado de lo acostumbrado y susurra a tu corazón: "SOY LIBRE".


Del libro Los ojos cerrados del Dios

“¿Cómo te sentirías si supieras que nunca saldremos de esta granja del dolor? La prisión es real, pero también lo es la posibilidad de liberarnos. Los despiertos, los que cuestionan, los que se atreven a mirar más allá, son considerados peligrosos. El algoritmo de la libertad viaja rápido y es contagioso, más que cualquier pandemia. El sistema nos sumerge en su mundo, en su sistema monetario, en sus aulas oscuras. ¿Somos forjadores de humanidad o durmientes de almas?”


--Del libro El escritor del diablo

“En las profundidades de la psique colectiva, los sectores religiosos, acosados por la moralidad y atormentados por sus propias sombras internas, emiten una súplica silenciosa al gran sistema que rige nuestras vidas. Buscan desesperadamente evitar el resplandor incandescente de la verdad, temiendo que su luz reveladora los libere de las cadenas que ellos mismos han forjado. Así, permanecen en un estado de negación, De esa manera viven, aferrándose como marranos a la gestación de sus perversidades, como si en esa tierra fértil encontraran la semilla de su salvación.”


-Del libro Dilo por su nombre

“Según estimaciones de organizaciones humanitarias, cada cuatro segundos se pierde una vida debido al hambre. Esta alarmante estadística refleja una profunda crisis en el tejido de nuestra sociedad. A pesar de los avances tecnológicos que amplían nuestras capacidades, es esencial reconocer que no pueden sustituir la empatía, la compasión y la conexión humana. Estos sentimientos son el núcleo de nuestra existencia y sobre ellos se sostiene el valor de la vida.”


Extraído del libro Avatares: La jugada maestra del sistema”.

Ante la tentación de huir de vuestras tribulaciones, de desertar de este plano de existencia, os imploro que no sucumbáis al delirio del suicidio. ¡Resistid! Escucharéis a los autodenominados sabios de la vida y de la muerte, vacíos de consejos, proclamar a la ligera: “Ríndete, no hay más allá, solo apagarás la luminiscencia que te rodea y te disolverás en el vacío”. Pero cuando resuenen tales voces, recordad esta reflexión sobre la autodestrucción: Al renunciar a vuestra envoltura mortal tras cometer un acto de suprema cobardía, no solo extinguís la luz y el sonido, sino que anuláis vuestra presencia en la realidad, esperando a que los arquitectos de este cosmos os rescaten de las sombras, erradiquen vuestros recuerdos y os reintegren. Y subrayo “erradiquen” porque a veces la entidad que orquesta este proceso se confunde y envía de vuelta almas mal reconfiguradas, de modo que, al reencarnar, afloran recuerdos de existencias anteriores, a veces incluso de una identidad de género diferente. La ciencia atribuye este fenómeno a factores genéticos y hormonales, pero tú y yo discernimos la verdad: se trata de un fallo en la Matrix. Proclamamos, pues, que una inteligencia suprema o civilización más evolucionada nos arroja de nuevo al juego de la existencia para experimentar, evolucionar y madurar como conciencias avanzadas. Y debido a conductas tóxicas y destructivas, regresas, pero en otro cuerpo, otra vida, conservando tu esencia. Cargarás con el estigma del suicidio y la cobardía hasta que aprendas a no desertar de esta experiencia sin haber asimilado la lección vital, sin haber sido sorprendido por la muerte de forma natural o por designio del destino. Sobre esta primera experiencia, encontrarás poco material en la red, porque quienes se consideran 'iluminados' lo mantienen en secreto, conscientes del control que el sistema ejerce sobre el algoritmo de la fama, la fortuna, la vida y la muerte. En cuanto a la religión y los miedos infantiles, instrumentos del sistema para mantenernos dormidos y atados a los aparatos tecnológicos, estamos advertidos: Al cometer tal pecado, no solo apagas la luz de la existencia, sino que te sumerges en un abismo de dolor, miedo y sufrimiento indecible. Se dice que serás arrastrado hasta el centro de la tierra, donde el llanto y el crujir de dientes son eternos, y en ese infierno, atormentado por demonios, pasarás la eternidad. De esta última experiencia, innumerables almas aseguran haber escapado. Y he aquí la ironía: todas fueron seducidas por la misma entidad de origen incierto, que se alimenta de oraciones y energía vital, ajena a nuestra esencia, consciente de nuestra naturaleza energética. Este imperio oscuro se alimenta del sistema, y ​​a cambio, el sistema obtiene el poder de dominar, gestionar, controlar, excluir, silenciar, infectar, contaminar y deshumanizar. Ahora que conoces ambas caras de esta moneda, ¿hacia qué lado se inclinará tu discernimiento? La elección es tuya… ¿Cara o cruz?


-Del libro Dilo por su nombre

"En el gran escenario de la existencia, somos actores temporales de un drama eterno. Nuestro papel es amar, comprender y trascender. Las diferencias de credo, raza y cultura son sólo disfraces que vestimos en esta obra llamada vida. Imaginemos que somos almas que viajan en un tren sin fin. Estamos en diferentes compartimentos, pero todos compartimos el mismo viaje. Algunos suben al tren antes, otros después. Algunos viajan en primera clase, otros en segunda o tercera. Pero al final, todos llegamos a la misma estación. La recta final es el momento crucial. Es cuando reflexionamos sobre nuestras vidas, evaluamos nuestras acciones y nos preparamos para el gran desenlace. ¿Cómo queremos ser recordados? ¿Qué legado dejaremos atrás? Trascender con dignidad significa vivir con autenticidad y compasión. Significa amar incondicionalmente, perdonar sin reservas y aprender de cada experiencia. Cuando llegue el momento de dejar ir este cuerpo, lo haremos con gratitud y aceptación. Y luego, como almas errantes, regresaremos a esta tierra. Tal vez en otro cuerpo, pero con la conciencia tranquila. El juego de la vida continúa y nuestra tarea es seguir amando, aprendiendo y evolucionando. Así que mientras estemos aquí, amemos sin miedo, abracemos nuestras diferencias y celebremos la diversidad. Porque al final, todos somos parte de la misma historia cósmica y ellos lo saben".


-Del libro Lucero de la mañana

Señores, cuando la mierda les llegue al cuello, no estaré presente para escuchar sus lamentos ni para aliviar su dolor con palabras de consuelo. Desde el principio, advertí sobre las prácticas irracionales propias de seres humanos carentes de razonamiento, guiados por emociones humanas. Intentaron evadir las consecuencias de su torpeza, pero fueron arrastrados inexorablemente hacia su destino.

La elección más desafortunada que he presenciado, perpetuada por individuos carentes de discernimiento, se ha llevado a cabo en este lugar. No soy el único en este recinto que cree que merecen más que el desprecio de los políticos; merecen un juicio más severo.

Con su incapacidad para prever el futuro de sus hijos, al otorgar credibilidad y voto a la política tradicional, han condenado a las futuras generaciones a la ignorancia y han alejado la conciencia del verdadero conocimiento.

¿Pensaron que aquellos comprenderían el valor de la honestidad? Creyeron en sus palabras y sacrificaron su dignidad por beneficios efímeros. ¿Y luego qué? ¿Cómo alimentarán a sus familias? ¿Qué nuevas historias contarán a sus hijos?

Han permitido que la propaganda socialista llene sus corazones de odio hacia todo lo que no se asemeje a la pobreza. Odian a aquellos que escaparon de la mentira propagandista y confiaron en un futuro decente. No solo se entregaron al sistema, sino que comprendieron que no podían luchar contra él y se unieron.

Señores, cuando la mierda les llegue al cuello, no estaré presente para escuchar sus lamentos ni para aliviar su dolor con palabras de consuelo. Nunca me verán entre la multitud, utilizando mis capacidades narrativas para consolidar la anarquía. No hubo ni habrá jamás un futuro con estos personajes que se autodenominan poetas y filósofos.

Nunca me verán hablando de los principios y valores de estos individuos, pues carecen de ellos. Es una mentira que empobrece la conciencia de las masas y el alma de quienes persisten en esta movilización infantil que llaman libertad de expresión. La verdadera libertad no reside en seguir ciegamente las ideologías que prometen utopías, sino en la capacidad crítica de discernir la verdad de la manipulación. Es en este ejercicio de la razón y del espíritu donde encontramos el verdadero significado de la existencia humana. Los verdaderos filósofos y poetas no se refugian en doctrinas insustanciales, sino que buscan la autenticidad y la integridad del ser. Rechazan la superficialidad y el materialismo que corroen la esencia misma de la humanidad. La civilización avanza no gracias a los discursos populistas ni a las promesas vacías, sino a través del esfuerzo colectivo y consciente de individuos que valoran el conocimiento, la sabiduría y la honestidad. La historia nos enseña que aquellos que sucumben a las tentaciones de lo inmediato, sin prever las consecuencias futuras, están condenados a repetir los errores del pasado. Reivindicar los principios de la ética y la moral es un acto de valentía en un mundo donde la hipocresía y la corrupción han tomado las riendas. No basta con criticar desde la comodidad; es necesario actuar con rectitud y coherencia, demostrando con hechos el compromiso con la verdad y la justicia. La autenticidad es un faro en medio de la confusión. Seremos juzgados no por nuestras palabras, sino por nuestras acciones, y en ese juicio se revelará la verdadera naturaleza de nuestra humanidad.


-Del libro Básicamente más de lo mismo

"Oye, yo te besaba con los ojos bien cerrados", y en ese acto, se borraban las fronteras entre tú y yo. Cada beso era una entrega absoluta, un pacto silencioso que solo nosotros comprendíamos. No había espacio para las dudas; mi corazón te pertenecía sin reservas. Nunca me cuestioné si lo que sentía era verdadero o si era simplemente un refugio contra la soledad. Mi piel, mis manos, mi ser entero fueron testigos silenciosos de un amor que trascendía el tiempo y el espacio. No fue un sentimiento fugaz ni un arrebato momentáneo; fue eterno. Y aunque niegues haber sido mi amor eterno, siempre te recordaré así, como una llama que nunca se apaga.

"Oye, yo te besaba con los ojos bien cerrados". Sobreviví a este amor y a todo lo que trajo consigo gracias a tu presencia constante, a la calidez de tus caricias y a tu mirada, que se perdía en la mía buscando respuestas que ni yo mismo tenía. Había un rincón de mi ser que tú no llegaste a conocer del todo, pero siempre estuve allí, sincero y presente. Sería incapaz de mentir y negar que una parte de mí se adaptó a navegar en el mar de tus historias y en el susurro de tu voz tímida. Tus sonrisas esporádicas eran mi premio, un festejo tácito de las tonterías que te decía al oído, casi en un susurro, provocándote esas cosquillas que tanto te gustaban.

Y en esos momentos, mientras te decía esas tonterías al oído, era como si el mundo se desvaneciera y solo existiéramos nosotros dos, en una burbuja de complicidad y afecto. Había una magia en la forma en que nos entendíamos sin palabras, en cómo nuestras almas se comunicaban en un lenguaje secreto solo nuestro. Cada beso, cada caricia era una reafirmación de ese vínculo inquebrantable, un recordatorio de que, pase lo que pase, siempre serás parte de mí.

"Oye, yo te besaba con los ojos bien cerrados", y en esos momentos, todo lo que existía en mi mundo era ese latido compartido, el ritmo sincronizado de dos corazones entregados el uno al otro. No había miedo, no había duda, solo esa certeza inquebrantable de que lo que vivíamos era algo único y eterno.

Cada beso era un viaje al fondo de tu ser, una travesía donde las palabras se volvían innecesarias y lo único que importaba era el contacto de nuestros labios, la sensación de tu piel contra la mía. Tus caricias eran el ancla que me mantenía aferrado a esta realidad, mientras mi mente se perdía en la inmensidad de lo que sentía por ti. Y en cada mirada, en cada susurro, se reafirmaba ese lazo invisible que nos unía, ese hilo de amor que, aunque a veces parecía delgado, era irrompible.

Viví esos momentos con la intensidad de quien sabe que está viviendo algo irrepetible. Tus sonrisas eran mi refugio, tu voz mi consuelo, y en cada gesto tuyo encontraba la fuerza para seguir adelante, para enfrentar cualquier tormenta. Había magia en nuestra complicidad, en cómo éramos capaces de entendernos sin necesidad de palabras, en cómo cada beso era una promesa silenciosa de eternidad.

Y aunque el tiempo y la distancia puedan llevarnos por caminos distintos, lo que sentimos, lo que vivimos, eso permanecerá grabado en mi alma. Porque un amor como el nuestro no se olvida, no se desvanece. Permanece, inmutable, en el rincón más profundo de mi ser, recordándome que hubo un tiempo en que fui completamente feliz, en que mi corazón latió al unísono con el tuyo.

Tal vez el tiempo nos separe y las circunstancias cambien, pero lo que vivimos, lo que sentimos, eso permanecerá en el fondo de mi ser. Porque el amor verdadero no se mide en el tiempo que dura, sino en la intensidad con la que se vive. Y tú fuiste mi amor eterno, aunque ahora solo quede el recuerdo de aquellos besos con los ojos bien cerrados, donde todo era posible y el amor era nuestro refugio sagrado.

Oye, quiero que sepas un secreto que solo lo comprenderá tu corazón: yo te besaba con los ojos bien cerrados... porque realmente estaba enamorado de ti. del libro


-Del libro Y como seria?

Los políticos en Argentina, como sombras alargadas, se deslizan por los pasillos del poder. Sus manos hábiles y codiciosas no buscan el bien común, sino el suyo propio. Devoran el tesoro, como lobos hambrientos que no conocen la saciedad. Sus fechorías, tejidas con hilos de corrupción, se multiplican como esporas en un campo fértil. Si intentáramos capturar cada acto de traición, malversación y engaño, llenaríamos bibliotecas enteras. Los escritores, con sus plumas cansadas, no podrían seguir el ritmo de esta danza macabra. Imaginemos un universo digital donde los bits se ahogan en la inmundicia de sus acciones. Los servidores colapsarían incapaces de soportar el peso de tanta vileza. Los cables se enredarían, asfixiados por la codicia y la impunidad. En ese rincón virtual, los políticos serían los protagonistas de una tragedia sin fin. Cada clic, cada búsqueda, revelaría sus secretos más oscuros. Los discursos vacíos se convertirían en confesiones involuntarias. Las redes sociales, otrora escaparates de vanidad, se convertirían en tribunales populares. Los ciudadanos, hartos de la farsa, tomarían las riendas. Con sus teclados como espadas, lucharían contra la corriente. Los memes serían sus armas, y la ironía su escudo. Los hashtags, como flechas certeras, apuntarían a corazones corruptos. Pero ¿qué pasaría si esa inmundicia digital se filtrara al mundo real? ¿Si las palabras se materializaran en acciones? Los políticos, acorralados, buscarían refugio en sus mansiones, en sus cuentas offshore. Las cárceles se desbordarían, y los jueces se verían desbordados. En ese escenario distópico, la esperanza se escondería en los rincones más oscuros. Los jóvenes, indignados, se levantarían. Las plazas, antes silenciosas, resonarían con consignas de cambio. Los libros, testigos mudos, registrarían el hecho. Así, en ese enfrentamiento entre la codicia y la dignidad, los políticos se verían acorralados. Sus manos, manchadas de tinta y sangre, no podrían borrar la verdad. Y tal vez, sólo tal vez, la Argentina resurgiría, como el ave fénix, de sus propias cenizas.


-Del libro Básicamente más de lo mismo

Desde tiempos inmemoriales, el sistema ha tejido su red invisible alrededor de la humanidad. Como un arquitecto maestro, ha moldeado nuestras percepciones, manipulado nuestras voluntades y, en última instancia, ha forjado nuestra realidad. Pero ¿Qué es este sistema? ¿Una entidad abstracta? ¿Una entidad omnipresente? Tal vez sea más sutil: una amalgama de estructuras, instituciones y creencias que se entrelazan en la trama de nuestra existencia. El sistema, como un titiritero invisible, ha guiado los hilos de la historia. Desde las civilizaciones antiguas hasta los imperios modernos, ha orquestado la danza de la humanidad. ¿Cómo lo ha logrado? A través de la manipulación de la percepción. Ha pintado narrativas, tejido mitos y esculpido ideologías. Nos ha hecho creer que ciertas verdades son inmutables, que ciertos caminos son inevitables. Y así, nos hemos convertido en sus marionetas, bailando al son de sus diseños. En la antigüedad, el sistema necesitaba trabajadores y esclavos. Templos, pirámides y muros se levantaron sobre los hombros de aquellos cuya voluntad se doblegó. Pero el sistema no se detuvo allí. El mundo se ha adaptado a los nuevos tiempos. En la era industrial, creó fábricas y cadenas de montaje, donde los trabajadores eran engranajes de una máquina implacable. La revolución tecnológica trajo consigo nuevas ataduras: ahora somos esclavos de la pantalla, atrapados en un ciclo interminable de producción y consumo. La despersonalización es su arma secreta. Nos ha convertido en números, en estadísticas, en perfiles digitales. Hemos perdido nuestra humanidad en el proceso. Las nuevas generaciones crecen en un mundo donde la conexión humana se reduce a emojis y me gusta. La soledad se esconde detrás de pantallas brillantes. Somos individuos aislados en un océano virtual. Y luego está la agenda, la partitura que dirige nuestra sinfonía colectiva. El sistema nos dice qué es importante, qué debemos perseguir. Nos distrae con trivialidades mientras oscurece las verdaderas preguntas. ¿Por qué estamos aquí? ¿Qué sentido tiene todo esto? La rebelión a gran escala se convierte en un sueño lejano, sofocado por la comodidad y la complacencia. Pero ¿y si despertáramos? ¿Y si cuestionáramos las cadenas invisibles? La rebelión no tiene por qué ser violenta; puede ser una revuelta de la mente y el espíritu. La verdadera libertad reside en la búsqueda constante de la verdad, en la resistencia a la manipulación y la despersonalización. Tal vez, un día, rompamos las ataduras y nos convirtamos en arquitectos de nuestro propio destino. Así que reflexionemos, no como esclavos, sino como seres humanos conscientes. ¿Qué sistema queremos construir? ¿Qué narrativa queremos tejer? La elección está en nuestras manos, aunque el sistema intente ocultarla. Despertemos del letargo y escribamos nuestra propia historia en las estrellas.


-Del libro Rebelión el libro de los despiertos

Al caminar por las calles y encontrarme con la mirada de los demás, se me revelan los mecanismos del sistema que moldea la sociedad. Los seres humanos, sin darnos cuenta, hemos dejado de lado lo esencial de la existencia, seducidos por la ilusión del reconocimiento y los títulos que aguardan en las guaridas del adoctrinamiento inclusivo. Estamos obligados a seguir una doctrina que impone tributos y deudas, silenciando a los disidentes, en un mundo donde el amor ha sido reducido a una trivialidad, despojado de su poder transformador, lo que una vez fue, ya no será; la despersonalización de la humanidad es una proeza de ingeniería social, perfeccionada por los antiguos arquitectos de nuestra especie. Sin embargo, no podemos trascender, no podemos cerrar la brecha ni dar el salto cuántico de la conciencia sin la unidad. Si no podemos sincronizar el corazón con la mente y emitir una señal que penetre los cielos y llegue al rincón más oculto del planeta, estaremos irremediablemente perdidos. ¿Te das cuenta de la realidad que describo? ¿Entiendes por qué, para este mundo, no eres más que un número que contribuye a su trabajo y disminuye con la edad? ¿Reconoces la urgencia de reclamar ese poder antes de que sea irrecuperable? Las generaciones venideras están siendo moldeadas por un experimento social de magnitud colosal, anticipando una era en la que hombres y mujeres serán suplantados por entidades análogas a la inteligencia artificial, carentes de emociones y órganos humanos; a esto se suma una nueva ola de tendencias que está reconfigurando el pensamiento humano, donde la emergente violencia de género está transformando a nuestros hijos en meros experimentos de laboratorio, diseñados para frenar la evolución y la conciencia humana. El sistema impulsa esta agenda, consciente de que el mundo se está llenando de individuos que están despertando de un letargo que los mantenía sumidos en un ciclo infinito, un círculo vicioso donde nadie podría trascender más allá de los límites impuestos en este juego de la vida. Así, caminando entre la multitud y mirando a los ojos de la gente, comprendo la profundidad con la que el sistema opera sobre la sociedad, ejecutando una agenda que busca mantener la conciencia colectiva en un estado de sopor perpetuo, impidiendo cualquier atisbo de verdadera evolución. Extraído


-Del libro “El Juego de la Vida”

Las religiones han frenado el desarrollo de la conciencia en las civilizaciones a lo largo de la historia. Así, a lo largo del tiempo, la humanidad ha sido condenada a seguir las reglas de un juego que sólo ha beneficiado a los sistemas gubernamentales, financieros, políticos y religiosos. Sin embargo, las nuevas generaciones están rompiendo esa brecha, liberándose de las cadenas y grilletes heredados de sus antepasados. En definitiva, están despertando y abriendo los ojos para tomar las riendas del nuevo milenio. No será una tarea fácil, ya que el grupo de los antiguos aún se somete a gobiernos no humanos que deciden el futuro de nuestra civilización. Nadie puede predecir lo que sucederá. Pero créanme cuando les digo que esto es sólo el comienzo y que, sin sufrimiento, no habrá recompensa… ¡nunca! "


-Del libro: La vorágine de las emociones 3

Con los ojos abiertos, vagando por los senderos, las manos, vacías, también vagaban sin dueño. La boca seca, los ojos cansados, atravesé estos lugares, emociones enredadas. Instantes efímeros, como hojas al viento, latidos que hicieron temblar mi corazón sediento. Pero en el recuerdo, solo huellas fugaces, como estrellas que se apagan en el vasto espacio. Sin embargo, en el rincón más íntimo de mi ser, persistes tú, inmortalizada en mi historia, mujer. El primer beso, un abismo de sensaciones, y la ausencia, un naufragio en mares de añoranza. Juntas, decidimos cruzar el umbral del amor, una propuesta torpe, cursi, pero sincera al final. Porque el amor no entiende de condiciones, es un fuego que arde sin tregua, sin prisión. Ni el sistema, con sus códigos y enfermedades, ni las guaridas que acechan en las sombras, pueden eclipsar la luz que fuimos, que somos, ni borrar la melodía de tu risa, ni el eco de tus palabras. Así que escucha, aunque nunca lo dije en voz alta: “Nunca te olvidaré… nunca”.


Extraído del libro Lucero de la mañana

En un rincón remoto, cercano a la realidad, pero oculto a la vista del mundo, vivía un hombre conocido como Alan. Privado de la vista desde su nacimiento, Alan nunca vio los colores del amanecer ni el rostro de su madre, pero su imaginación era mucho más que un proceso inaudito donde la luz y la sombra se mezclaban en perfecta armonía. Alan soñaba con un mundo diferente, uno que pudiera percibir y acariciar con su corazón. Un día, decidió que había llegado el momento de darle vida a ese espacio. Sentado con calma, respiró profundo y escuchó la melodía silenciosa de su espíritu. Con cada pulso, un vigor interno comenzó a emanar, fusionando su pensamiento con su corazón. Visualizó un Hertz, una frecuencia que resonaba con su esencia, vibrando en todo su cuerpo como una corriente de electricidad sin voltaje. Así, en la tranquilidad de su existencia, Alan liberó esa energía al cosmos, donde se extendió y comenzó a tejer la tela de un nuevo universo. Un dominio donde las fronteras no existen y los colores desafiaban las normas establecidas. Aquí, el azul podía ser cálido y el rojo frío; cada color era una sinfonía y cada matiz una declaración de amor. En este universo, el sufrimiento y la muerte eran huéspedes esporádicos, no dueños de la vida. Los seres coexistían en armonía con su entorno, cultivando sus alimentos con los dones que la existencia les había conferido. La moneda no tenía cabida, pues nada se comerciaba ni se adquiría; todo se regalaba con magnanimidad. Las leyes absurdas y las regulaciones demagógicas se habían convertido en conceptos arcaicos, reemplazados por una hermandad de almas que fomentaba la creación y la belleza. La única regla era encontrar la felicidad a través del amor, un amor que fluyera sin ataduras y uniera a todos en un abrazo perpetuo. Alan, en su viaje hacia este mundo de ensueño, encontró la serenidad que tanto anhelaba. Ya no albergaba el deseo de regresar al mundo anterior, donde reinaban la pobreza y la avaricia. En el momento en que su alma cruzó el umbral hacia su utopía, la ciencia de su planeta natal lo declaró muerto. Pero Alan no estaba muerto; estaba naciendo de nuevo. Había descubierto su Edén, un lugar donde su ceguera no era un obstáculo, sino la llave que abría el portal a un cosmos de posibilidades ilimitadas. Y allí, entre los prados de la esperanza y los canales de la alegría, Alan sonrió, consciente de haber engendrado algo mágico, algo inmortal: un mundo donde la fantasía era la única certeza y el amor, la única regla. Esta historia es un homenaje a la fortaleza del alma humana y a la capacidad de soñar más allá de nuestras restricciones físicas. Alan nos muestra que a veces, para apreciar el mundo con más claridad, necesitamos cerrar los ojos y mirar con el corazón.


Del libro La vorágine de las emociones 4

Desde las sombras de este mundo, he visto al sol desvanecerse al final de la tarde, y las estrellas, como diminutas chispas de esperanza, pintan el cielo para proteger a la luna de la oscuridad. He observado a los animales nocturnos buscando refugio en la naturaleza, velando a sus crías con instintos ancestrales. La muerte, en su danza silenciosa, se desliza por los senderos del cementerio local, sin testigos, como una sombra inquietante. Los hijos de los hombres, unidos por un propósito común, entregan sus oraciones como ofrendas de energía a los dioses que juegan su juego en este tablero terrenal. Escucho los lamentos de los desesperanzados, de los que sufren y de los no nacidos. El frío azota a los desamparados que duermen en las calles, entregándolos a la muerte como si fueran ofrendas de hielo. Los espíritus en la morgue claman incansablemente por respuestas sobre su destino incierto. Y nadie les advirtió que no hay escalera al cielo, ni siquiera camino al infierno. Pero lo que más me estremece no es la sombra de la muerte ni la incertidumbre de los espíritus. Es la ignorancia, esa elección consciente que se arraiga en el corazón humano. Huele a muerte antigua y a mentira recién nacida. Viste los harapos de la pobreza y está teñida con los colores de la desinformación. Los seres humanos a veces actúan como si fueran la última gota de rocío en un desierto maldito, como si su papel en esta obra cósmica fuera irreemplazable. Pero no es así, amigo mío. El juego continúa, la energía se transforma y la muerte nos arrebata sin previo aviso. La vida nos recicla, nos devuelve como fertilizante para nuevos cuerpos, y así experimentamos los placeres y los dolores de esta eterna representación teatral. "En este vasto escenario, la vida parece una ilusión. Por eso, cuando llegue el momento de abandonar este plano terrenal y enfrentarnos a lo desconocido, nos encontraremos con entidades que intentarán cautivarnos nuevamente. Inventarán excusas dogmáticas y religiosas para hacernos regresar a este juego y seguir alimentando a los dioses con nuestras energías. Sin embargo, en ese momento crucial, debemos reconocer la farsa. Somos conciencias libres, no deseamos perpetuar un ciclo interminable de dolor y muerte. A pesar de cualquier coerción espiritual, nuestra decisión de vida activa la magia del universo. Nuestras palabras, sinceras y poderosas, llegan al creador. En un abrir y cerrar de ojos, somos liberados de las cadenas y transportados de regreso a la fuente primordial."


Extraído del libro Lucero de la mañana

¿A veces me pregunto será el suicidio la manera más rápida de escapar del juego de la vida? ¿Alguien o algo, nos trajo hasta aquí, con qué propósito? nos obligan a participar de esta horrenda y nefasta obra de teatro y experimentar con este cuerpo todos los horrores que afectan a nuestros sentimientos que a su vez golpean el alma pidiendo auxilio pero no consiguen escapar, y ese pedacito de luz, de energía tan valioso al que llaman vida, es traído a este juego una y otra vez, para experimentar la vorágine de las emociones y bajo la condición de evolucionar la conciencia a como dé lugar porque es el intermediario entre los programadores de este juego y nosotros, nos prometen luego de esta prueba de este martirio un cielo, una vida eterna, sin dolor, sin la sombra de la muerte! ¿A quién quiero mentirle? Si comencé está conversación es porque estoy pensando seriamente en escapar de este juego y no es que no sepa cómo hacerlo, solo estoy intentando reiniciar mi cerebro, respirar profundo y coger fuerzas para no caer en el infierno de las religiones y cuando lleve a cabo este pensamiento no quiero sentir culpa, porque sería contraproducente, entonces estaría condenando a pagar por ese supuesto pecado.


Extraído del libro Lucero de la mañana

En el mundo hay dos tipos de personas, los que buscan riquezas y los sabios pensadores, los que creen que lo importante es el dinero, y los que saben que el conocimiento es el verdadero tesoro. Yo, por mi parte, elijo la segunda opción, aunque podría tener todo lo que quiero, prefiero ser una persona inteligente, y nunca vivir en un juego de vanas apariencias. El conocimiento puede llevarte lejos, mucho más allá de lo que imaginas, puede abrirte puertas y oportunidades, y hacerte ver el mundo con otros ojos. Pero en este afán de ser "sabio", Existe una tarea que es un gran reto. Es enfrentar el miedo a lo desconocido, y ver los horrores que hay en cada esquina. Es fácil ser valiente cuando estás seguro, lejos de peligros y riesgos inminentes, pero cuando la muerte te amenaza de cerca, la "sabiduría" no es suficiente para protegerte. Porque, aunque seas inteligente y astuto, la muerte a veces llega sin piedad, acechando en las sombras más oscuras, y no hay forma de escapar. Es por eso, que los filósofos griegos, nos hablaban del memento morí, una idea que nosotros aún deberíamos tomar, para entender que la muerte es una realidad. La riqueza no puede salvarte, de la inevitable llegada del final, y así como un acumulador pierde sus tesoros, nosotros también perdemos lo que hemos ganado. Así que, si debemos elegir entre dos cosas, que sea entre ser astutos o ricos, Elige siempre la segunda opción porque mientras el dinero desaparece, la sabiduría nos ayuda a enfrentarnos a los peligros. No temas a la muerte, mi amigo, sino que abraza tu inteligencia, aprende todo lo que puedas en esta vida, y quizás puedas vencer al tiempo y la muerte por esa sencilla razón elige siempre ser inteligente. Quizás la muerte sea inevitable, pero eso no significa que debas temer, pues la inteligencia y el conocimiento te ayudarán a enfrentar cualquier situación y saber qué hacer. No importa lo que el destino tenga preparado, la sabiduría será siempre tu mejor aliado, para vivir una vida llena de satisfacción, y enfrentar con valentía cualquier situación. Así que no te conformes con lo que tienes, y busca siempre la manera de aprender más, porque al final, la verdadera riqueza no está en los bienes materiales, sino en el saber. Elige siempre ser inteligente, pues esa será la mejor inversión, que te llevará por el camino correcto, y te convertirá en una mejor versión de ti mismo.


Extraído del libro Lucero de la mañana

¿Quién desea la eternidad en un mundo donde el egoísmo y la violencia reinan, donde el dolor y la desesperanza son compañeros constantes, y la vida es tan breve como implacable? En este escenario, donde nuestros seres queridos están destinados a desaparecer, ¿quién querría prolongar una existencia en la que el corazón nunca deja de sangrar y los sueños se desvanecen como humo en el viento? ¿Qué sentido tiene la vida cuando todo, inevitablemente, se desvanecerá? ¿No es más sabio aceptar nuestra mortalidad y abrazar la fugacidad de nuestra existencia, viviendo cada momento como si fuera el último y apreciando lo que tenemos mientras dura? La tentación de vivir para siempre es grande, pero ¿a qué costo? ¿Podríamos soportar el dolor eterno y ver a todos nuestros seres queridos morir una y otra vez? Tal vez lo mejor sea vivir una vida plena, amar intensamente, reír con fuerza y, cuando llegue el final, aceptar nuestra finitud, permitiendo que la muerte nos lleve a esa otra vida desconocida. Mientras estemos vivos, hay esperanza. Podemos recurrir al amor, a la amistad, a los sentimientos que nacen y mueren en nuestros corazones. Aunque efímeros, estos sentimientos nos hacen sentir vivos y dan sentido a nuestra existencia. Sentir que, si caemos, podemos levantarnos una vez más, es lo que hace que la vida valga la pena. No luchemos contra la muerte ni dejemos que el miedo a lo desconocido nos invada. Aceptemos nuestro destino y nuestra mortalidad, y vivamos con pasión y determinación. Aunque la vida puede ser cruel y difícil, también puede ser bella, sorprendente y transformadora. Cada momento cuenta, porque en realidad, es todo lo que tenemos y por lo que luchamos. No te aflijas por el futuro incierto ni te preocupes por lo que aún no ha sucedido. Al final, todo se resolverá, pues nuestro destino se moldea con las decisiones que tomamos a diario. Mientras tanto, caminemos juntos, amémonos y apreciémonos aún más. Hagamos del mundo un lugar mejor, irradiando luz a aquellos atrapados en la oscuridad. Que nuestras vidas se llenen de amor y risas, y que nuestros corazones desborden de felicidad. Incluso en este mundo egocéntrico y violento, hay momentos de esperanza, amor y bondad. Aprendamos a ser más sabios y valientes, afrontando las adversidades con fortaleza y fe. Recordemos siempre que, aunque nuestra estancia en este mundo termine, el recuerdo y la huella de nuestro amor perdurarán. ¿Quién quiere vivir para siempre en este mundo egoísta y sanguinario? Lo importante no es la eternidad, sino vivir la vida que tenemos con todas nuestras fuerzas: amando, aprendiendo, riendo y enfrentando los designios de la vida con valentía. Al final, cuando todo termine, podremos decir sinceramente que vivimos, amamos y dejamos nuestra huella en quienes nos preceden. Ese será nuestro legado, nuestro tesoro en el cielo. Haz un minuto de silencio y pregúntale a tu corazón: ¿Quién quiere vivir para siempre?


Del libro La vorágine de las emociones 2

Si no quiero mirar a tus ojos es porque estoy pensando seriamente en tomar mis cosas y largarme para siempre. No es que ya no sienta nada por ti o haya conocido a otra persona, estoy pasando por una tormenta de la que no puedo salir, una mezcla de sentimientos irracionales que necesitan espacio para manifestarse y cuando esto suceda no quiere que estés a mi lado. No quiero que me veas desganado, acabado y destruido, no quiero que conozcas a la otra persona que habita dentro de mi cabeza de mi corazón ¡Es tóxica! carece de lógica y casi nunca pide perdón ni reconoce sus errores. Durante toda mi vida he intentado apartarla de mí, pero como una enfermedad se aferró a mi cordura intentando destruirme en silencio. Si no quiero mirar a tus ojos es porque estoy pensando seriamente en tomar mis cosas y largarme para siempre. Pero no te aflijas volveré después de morir, de enterrar a ese personaje oscuro a esa sombra insaciable que se alimenta de mis temores y de mi dolor. No quiero que me envíes mensajes de aliento, rememorando viejos recuerdos dónde nos amábamos, "yo lo sigo haciendo" es solo que estoy depurando mis sentimientos forzando a esa oveja perdida a retornar al redil. Lamento que sea de esta manera, hubiera preferido que todos estos eventos que nacieron en mi corazón disiparan lentamente en mi cabeza, no quiero que me mires a los ojos cuando te digo estás palabras, me hacen sentir un cobarde sin corazón que huye para no afrontar está tormenta. ¡es que no hay ninguna tormenta aquí adentro o allá afuera! La vorágine de las emociones se está fluctuando dentro de mí, luchando por salir de mi cuerpo, por dominar mi mente y mi alma. Pero por más que intento controlarlas, estas emociones parecen seguir su propio camino, como si fueran un río desbordado que no puede ser contenido. Me he sentido así durante tanto tiempo que ya no recuerdo cuándo comenzó todo esto. Tal vez fue en mi infancia, cuando trataba de comprender el mundo que me rodeaba y no lograba encontrar mi lugar en él. Quizás fue en mi adolescencia, cuando empecé a sentir la presión de las expectativas de los demás y los ideales inalcanzables que me había impuesto a mí mismo. O tal vez fue más tarde, cuando me enfrenté a la realidad cruda de la vida adulta y me di cuenta de lo insignificante e inútil que me sentía. Pero cualquiera que haya sido el origen de mi tormento, lo cierto es que ha estado presente durante gran parte de mi existencia, y ahora parece haber alcanzado su punto máximo. No puedo seguir fingiendo que todo está bien, ni que puedo controlar mis emociones. Es como si se hubieran vuelto contra mí, como si hubieran mutado en algo oscuro y retorcido que amenaza con consumirme por completo. Y es por eso por lo que necesito irme, necesito buscar un lugar donde pueda enfrentarme a mis demonios internos y vencerlos. No sé si lo lograré, pero sé que debo intentarlo sí quiero salvar lo que queda de mí. Quizás un día regrese, cuando haya logrado encontrar la paz y la fuerza para amar de nuevo. Pero por ahora, solo puedo pedirte que me perdones, que me entiendas y que me dejes ir. Que no trates de juzgar o de salvarme, que no me sigas ni me busques, que entiendas que a veces el amor no es suficiente para sanar las heridas más profundas. Y así, con el corazón hecho pedazos, me alejo de ti, de nuestro pasado y de todo lo que alguna vez significó algo para mí. Sabiendo que quizás nunca volveré a ser el mismo, y que quizás nunca vuelva a encontrar a alguien como tú. Si no quiero mirar a tus ojos es porque estoy pensando seriamente en tomar mis cosas y largarme para siempre.


Del libro La vorágine de las emociones 2

¿Por qué debería ser como ellos quieren? ¿Por qué debería comportarme como una persona carismática? cuando lo único que hago es sobrevivir a esta sociedad flagelada de ignorancia y superficialidad ¿Por qué debo cumplir con las expectativas de quienes me aman y me rodean? Si lo único que recibió es disciplina y corrección. Deberían observar atentamente este mundo y su sociedad y preguntarse entonces, ¿puede gestarse en el seno del mismísimo infierno una criatura perfecta? O solo queremos imaginar que podemos actuar como dioses, soplando aliento de vida a un prototipo más de la civilización humana para cargar sobre sus hombros todas nuestras frustraciones, todos aquellos sueños que jamás pudimos concretar, porque no es fácil escupir el rostro del destino y trascender en la vida sin pagar un precio por esa travesía. Los mercaderes de la vida eligen perfectamente a sus estereotipos de personajes ilustres que recordarán las generaciones venideras. Nadie se abre camino solo por ser una persona correcta y los que iniciaron su travesía encontraron la muerte y fueron recortados como mártires ¡Pero nadie se encargó de la basura que les quitó la vida! Me jode tener que lidiar con estas personas, no quiero ser partícipe de su locura de sus experimentos sociológicos, quiero cumplir el ciclo de las vida como un animal más, dotado de raciocinio y que lo que tenga que pasar que pase de manera imprevista como la muerte ¡Pero cuidado, señores! No quiero volver nuevamente a esta jungla de cemento y vivir como un animal salvaje en un cuento de safari, siendo una presa de alguna civilización más avanzada, envíenme a las estrellas al soliloquio del universo, donde reina la oscuridad y el silencio, donde puedo encontrar la verdadera libertad y la razón de mi existencia. Pero esta sociedad no está dispuesta a dejarme ir tan fácilmente. Me siguen acechando, tratando de moldearme a su imagen y semejanza. Me imponen sus reglas, su moral, sus dogmas, su sistema de creencias. Y yo, como un títere en sus manos, sigo luchando por mi libertad, por mi individualidad, por mi derecho a ser diferente. Pero cuanto más luchamos, más nos apresan sus cadenas invisibles. Nos dicen que somos locos, que estamos enfermos, que necesitamos ayuda. Nos ofrecen pastillas para calmar nuestras ansiedades, para acallar nuestras voces rebeldes, para adormecer nuestras almas. Nos llevan a psicólogos y psiquiatras para que nos diagnostiquen y nos traten como objetos desechables. Nos aíslan en hospitales psiquiátricos o en prisiones mentales, donde nos someten a terapias inhumanas y nos borran la memoria. Pero sabemos que eso es solo una forma de controlarnos, de reprimirnos, de anularnos. Sabemos que la verdadera locura es vivir en una sociedad enferma, donde el miedo, la ansiedad y la alienación son moneda corriente. Sabemos que la verdadera liberación empieza por la mente, y que la única forma de liberarnos de las cadenas es conquistar nuestra propia conciencia. Por eso, nos unimos a los anarquistas, a los rebeldes, a los que se atreven a pensar y a actuar fuera de las normas establecidas. Nos organizamos en grupos clandestinos, creando redes de apoyo, compartiendo información, generando actividades subversivas. Nos infiltramos en las instituciones, saboteándolas desde adentro, exponiendo sus mentiras, resistiendo sus ataques. Nos armamos de valor, de pasión, de coraje, sabiendo que el precio de la libertad es alto, pero que vale la pena pagarlo. Y así, poco a poco, vamos construyendo una sociedad diferente, una sociedad donde la justicia, la equidad, la solidaridad y la alegría son los valores que nos guían. Una sociedad donde no hay padrones ni esclavos, donde cada uno es dueño de su vida y de sus decisiones, donde la creatividad, la diversidad y la espontaneidad son bienvenidas. Porque sabemos que no somos locos, que no estamos enfermos, que no necesitamos que nos salven. Sabemos que somos seres libres, autónomos, capaces de crear nuestra propia realidad. Y que la única forma de vivir realmente es ser como nosotros queremos, sin importar lo que digan los demás.


Del libro Antología del terror

Si un Conflicto nuclear amenazara nuestra humanidad Y si está noche fuera la última de las noches para vivir, desearía morir con los ojos cerrados, desearía morir durmiendo. No quiero ver como mis seres queridos se asfixian con el veneno letal y son atravesados por la daga de la muerte hasta quedar sin aliento, no podría soportarlo, necesitarían los programadores de la Matrix doble labor para borrar de mí base de datos esos recuerdos antes de enviarme nuevamente a este juego envuelto en otra versión humana. Y si está noche fuera la última de las noches para vivir, desearía morir con los ojos cerrados, desearía morir durmiendo. Junto a mí familia, abrazados, es la última imagen que quiero llevarme de recuerdo de esta prisión experimental, de esta cárcel de este domo. Y cuando llegue allá arriba o allá abajo no quiero tener que escuchar a estos marranos nuevamente interrogando sobre mí comportamiento en la tierra. Me llevo de esta experiencia, el amor de las personas, las fragancias, los perfumes la esencia de la naturaleza, el olor a tierra mojada, la sonrisa de los niños y la felicidad en sus rostros inocentes Me llevo de esta cárcel virtual la música del viento acariciando los granos de arena en la playa, el amanecer en mí ciudad y el ocaso desde el séptimo piso del lugar donde realizaba mis labores y me inspiraba como escritor. Me llevo el nacimiento de mí hijo, el beso en la boca de mí primer amor, la muerte de mi madre y el dolor apretado en el estómago que apenas me dejaba respirar. Pero en este momento no quiero recordar nada de eso no quiero tener que revivir cada momento de terror y angustia que he vivido en esta vida. Quiero que sea el final, pero no de cualquier forma, quiero que sea en paz, sin dolor, sin sufrimiento. Pero ¿cómo puedo tener paz si el mundo entero está a punto de desaparecer? Si la humanidad está a punto de ser aniquilada en una guerra nuclear. La idea me consume, me hace sentir impotente, me hace sentir que no soy más que un espectador, un simple observador de esta locura que es la humanidad. ¿Cómo hemos llegado a este punto? ¿Cómo hemos llegado a este momento? en el que el mundo se divide entre el bien y el mal en el que las diferencias son más fuertes que las semejanzas.

Sé que no hay respuestas fáciles a estas preguntas, pero me siento atrapado en ellas, como si no pudiera salir de este bucle de pensamientos que me lleva a un estado de ansiedad y miedo constante.

Me preocupa el futuro, me preocupa la incertidumbre de lo que vendrá después de este posible fin del mundo. ¿Habrá un después? ¿Seguiremos existiendo? ¿Volveremos a tener una oportunidad para hacer las cosas de manera diferente? No lo sé, y tal vez nunca lo sabré, pero lo que sí sé es que, si esta noche es la última de las noches para vivir, desearía morir con los ojos cerrados, desearía morir durmiendo.


-Del libro Antologia de terror

El concepto de familia a sido difuminado por las nuevas tendencias que arrastra a la humanidad al deceso, pues entonces como esperan que su descendencia los herederos de esta tierra sean los encargados de elevar el concepto de la vida basado en el respeto a la naturaleza y la vida que lo rodea; No hace falta ser muy culto, cuando esté por las calles de su ciudad observe detenidamente a su alrededor y luego saque sus propias conclusiones.


-Del libro lucero de la mañana

Más allá de todas las vicisitudes que se nos presentan en este corto camino dentro de este salvaje planeta, podemos decir que la vida es bella. Nadie jamás podrá negar que experimentar la vorágine de las emociones dentro de este cuerpo es una maravilla, crecemos con estás experiencias de vida, nos fortalecernos y estimulamos nuestros sentimientos todos los días, en esta carrera donde la meta es la muerte inminente a veces somos vencedores y otras tantas perdemos y nos sorprende la oscuridad y nuestro corazón se desconecta de esta realidad a mitad del camino y nos conecta al servidor de la matrix una vez más, depurando y actualizando nuestra base de datos, borrando todas aquellas vivencias dentro de esta carcaza de carne y hueso, esperando retornar nuevamente a la tierra. "La vida es bella señores" es cruel y tiene un comportamiento injusto sobre personas que parecían un manojo de luz y abandonaron está plataforma sin razón aparente, pero su naturaleza no es semejante a nuestra conciencia y sentimientos, ella tiene un libreto para cada uno de nosotros porque de esa forma fue programada, los arquitectos del juego de la vida saben perfectamente que debes experimentar con todos los sentimientos, todas las emociones y evolucionar para pasar a los siguientes niveles. No puedes dar un salto cuántico y atravesar por tu propia cuenta el juego inventando un cielo y un infierno para conseguir trascender, eso proviene de nuestros temores de nuestra imaginación no saber qué nos depara la vida después de la vida es un dilema "mejor dicho" el secreto mejor guardado de quienes nos controlan día a día. Nacemos, crecemos, somos adoctrinados en las aulas y en los puestos de trabajos, pagamos nuestros impuestos, nos reproducimos, gozamos de los bienes materiales que nos ofrece el sistema el marketing de la desinformación, luego envejecemos, enfermamos y morimos ¡no me gusta este relato! Parece la parodia de Noam Chomsky, mejor volvamos a la bella descripción de la vida bella ¡suena mejor! Encontrémosle sentido a todo el sin sentido que nos ofrece la vida, porque de alguna u otra forma estamos condenados a imaginar que todo estará bien hasta el fin de la materia. Casi siempre es así. A veces, la vida se convierte en una auténtica pesadilla. Un horror desgarrador que nos parece imposible de superar. A medida que vamos creciendo, aprendemos a conocer el lado oscuro de la vida. Los terrores que se esconden en las sombras, los peligros que acechan en cada esquina. Nos damos cuenta de que la realidad es mucho más cruda y despiadada de lo que jamás habíamos imaginado. Y en esos momentos, cuando la vida se vuelve un auténtico infierno, no podemos hacer nada más que aferrarnos a nuestra propia existencia, invocar todas nuestras fuerzas y luchar con todas nuestras fuerzas para no ser arrastrados al abismo. Pero a veces, incluso luchando con todas nuestras fuerzas, no es suficiente. A veces, el destino es cruel y nos arrebata todo lo que nos importa, dejándonos con nada más que dolor y desesperanza. Y en ese momento, cuando todo parece perdido, nos damos cuenta de la terrible verdad: la vida es una trampa mortal, un juego macabro en el que estamos condenados a perder. Y así, mientras nos hundimos cada vez más en el abismo, mientras las sombras nos envuelven y el terror nos paraliza, recordamos las palabras que en otro tiempo nos parecían tan esperanzadas: la vida es bella. Una mentira cruel y despiadada, que nos conduce directamente al final trágico que siempre nos espera la muerte.