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Muñeca de trapo versión español latino

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En el asqueroso recuerdo de un pasado que se niega a morir, la novela “Muñeca de Trapo” surge como un reflejo perturbador de terrores olvidados. Remasterizada con una precisión escalofriante, esta obra nos arrastra a los oscuros recovecos de la década de 1980 en Telluride, Colorado, donde una hacienda se convierte en el escenario de una maldición ancestral que desafía el tiempo.

Queridos lectores hoy traigo para ustedes una pequeña novela diabólica y oscura del 2011, remasterizada oportunamente para las nuevas generaciones emergentes y tecnológicas, esas que no lloran, no ríen, no sienten y mucho menos comprenden, porque si lo hicieran sabrían que dentro de estas páginas hay un pequeño conjuro para cautivarlos y llevarlos a enloquecer por completo.

Y no digan que no se los advertí “De mis obras obtendrás lo que tanto andas buscando”

Sin más confeccioné para ti una pequeña poesía para que la leas antes de comenzar con la historia, es menester que la leas detenidamente para que tu subconsciente asimile este ritual y te transporte a la dimensión donde desean gravitar tus emociones, saludos cordiales: El autor.


En un rincón oscuro, donde el polvo se asienta, una muñeca de trapos, con mirada violenta. Sus ojos de botón, como pozos vacíos, guardan secretos de horrores temidos.

Su cuerpo desgastado, con una sonrisa cruel, avanza en la penumbra, hambrienta y con sed. Con manos de trapo que cortan el aire, crece un gemido de un miedo que arde.

Cada noche se mueve con un paso sigiloso, en la cuna espera, su rostro temeroso. “Ven a jugar”, llama con su voz, y todos los niños se orinan de terror.

Ella consume la alegría, bordando, con cada movimiento el horror insuflando. Ríe en el silencio, con un brillo mortal, una promesa oscura que no tiene final.

Así, bajo la luna, su malicia resplandece, un juego de risas donde el miedo prevalece. La muñeca de trapos, con vida arruinada, es ahora la reina de su danza macabra.

Traigan a los niños del pueblo a jugar, con la muñeca de trapo que los intentará matar. La sangre brota de sus cuerpos pequeños, adornan la sala entregados en un sueño.

Capaz de romper viejos crucifijos, que prometen un Dios lleno de acertijos. Titiritero viejo, perdió su muñeca, y como Satanás la encontró, ahora será nuestra,

Para llevar a los niños al campo de algodón, donde los esclavos juegan a morir sin razón.

Traigan a los niños del pueblo a jugar, con la muñeca de trapo que los intentará matar.

Capítulo 1: El Regreso a Telluride

Bajé del vehículo mareado, flexionando las piernas mientras trataba de recuperar el aire. No me sentía bien. —Esa hija de puta… le puso algo a mi cerveza— pensé con indignación. Encendí mi dispositivo y comencé a grabar para mi antiguo canal de YouTube.

“¿Cómo pude ser tan estúpido?” —grité con desesperación—. ¿Qué demonios me sucede? Esa infeliz quería drogarme y luego despojarme de todo, ¡maldita malnacida!

Había planeado este viaje con el propósito de continuar mi relato. Mi pequeño público en las redes sociales pedía a gritos el desenlace de esta historia de terror, y de alguna manera, eso me hacía sentir acompañado. Nunca imaginé que tanta gente querría ver mis videos; ellos preguntaban y cuestionaban, convirtiéndose en parte de mi vida de la noche a la mañana. Sin embargo, dado que mi trabajo resultaba algo tóxico en cuestiones de libertad, decidí pedir una semana de vacaciones anticipadas para elaborar esta incursión de terror en esta inmensa propiedad.

Antiguamente, fue mi hogar, una herencia familiar que ha perdurado por décadas. Los abuelos de mis abuelos construyeron esta hermosa reliquia arquitectónica en 1855, unos años antes de la Gran Guerra de Secesión, o guerra civil estadounidense. Pasé gran parte de mi infancia y adolescencia en ese maldito lugar, alejado de la civilización, escuchando cientos de historias de esclavitud y muerte. No voy a mentir: mis antepasados eran pequeños hacendados que disfrutaban de mano de obra barata al mejor estilo africano. Tener, al menos, un batallón de esclavos era algo normal en aquella época. Los oriundos de esta zona se veían forzados a migrar a nuestro país, condenados a la esclavitud o a una vida como empleados no remunerados.

Como saben, el maltrato seguido de muerte terminó el 19 de junio de 1865, cuando se hicieron efectivos los términos de la Proclamación de Emancipación, firmada por el presidente Abraham Lincoln el 1 de enero de 1863. Después de esa fecha, comenzaron a suceder cosas extrañas, muy extrañas, en todos aquellos campos y haciendas donde murieron de manera aberrante muchas personas que fueron esclavizadas.

Este es el caso de mis primeros antepasados, George y Vanesa Byrne, quienes llegaron a este país de la mano de sus padres desde las tierras de Irlanda, buscando una nueva vida. Y no se equivocaron, porque de la nada, lograron hacerse de una porción de tierra que prosperó enormemente, hasta el punto de convertirse en los únicos cultivadores y comercializadores de algodón en la ciudad. Esto le abrió las puertas a un mundo nuevo, uno que supieron exprimir como una naranja de Florida, expandiéndose por todo el territorio estadounidense.

Pero no voy a seguir aburriéndote con este relato; todos conocen la historia y la revolución comercial de este país. Me centraré en los hechos dramáticos que ocurrieron después de que los esclavos abandonaran los campos de trabajos forzados, llevándose a sus familias y migrando a diferentes ciudades. Según lo que mis padres me contaron, el diablo salió esa misma noche y recorrió la ciudad para cumplir su promesa, la leyenda urbana narrada por los primeros ciudadanos dice que ocurrió una mortandad misteriosa, resultado del vudú y la brujería que los esclavos arrojaron antes de irse. Se dice que maldecían en su idioma nativo todas aquellas tierras donde vieron morir a sus hijos, padres, esposos, hermanos y amigos.

Y créanme si les digo que una de esas maldiciones cayó de manera inesperada en la hacienda de los Byrne, cobrando una vida cada tres meses. Esta maldición no pudo ser contrarrestada por el poder de la Iglesia Católica; cada párroco o vicario enviado para bendecir los campos amanecía muerto, de manera sospechosa, sin dejar indicios ni huellas de su deceso.

Esto llamó la atención de la comunidad, que advirtió a los nuevos trabajadores blancos sobre la mortalidad que acechaba, lo que rápidamente se regó por toda la región. Así fue como el negocio de la cosecha llegó a su fin, dando paso al negocio de la muerte, que resultaba menos lucrativo, pero más representativo para aquellos que desconfiaban de su poder.

El hecho es que, durante más de un siglo la maldita propiedad poseída por una fuerza sobrenatural y oscura resistió ser vendida. Esta situación llegó a su fin cuando mi padre ignoró las viejas historias y leyendas de nuestros antepasados y al contraer matrimonio con mi madre, se mudó a esta propiedad, convirtiéndola en un criadero de caballos, vacas y ovejas, una pequeña granja totalmente nueva.

Durante un buen tiempo, las almas y demonios que alguna vez poblaron y destruyeron ese lugar se mantuvieron alejados de los negocios de mi padre. Quizá porque él era un hombre honesto, un trabajador incansable, un buen ciudadano y, sobre todo, un gran padre. He recorrido en detalle la historia de mi familia más de cien veces, buscando algún motivo para criticar a mi progenitor, pero todo ha sido en vano.

Su desaparición repentina y misteriosa ha dejado una huella indeleble en mi alma, un vacío que nunca pude llenar. Todo fue inexplicable: un día, la tierra lo tragó y nunca más volvimos a verlo. Durante meses, la policía del condado llevó a cabo rastrillajes por toda la zona con colaboración del pueblo, e incluso recibimos ayuda del FBI con su tecnología avanzada, pero, como dije anteriormente, todo fue inútil.

Por eso he regresado a esta maldita hacienda, con la intención de poner fin a esta maldición generacional y terminar con una etapa que ya no forma parte de nosotros. Se extinguió hace mucho tiempo, solo que la maldad no comparte nuestro reloj biológico. Ella sigue actualizándose como si fuera un software, mascullando información, revelando nuevas trampas y perpetuando nuevos homicidios.

Generando nuevos rostros, ocupando otros cuerpos, visitando los anaqueles de la industria del entretenimiento para permanecer activa, se muestra alegre y repulsiva a la vez. Su objetivo es atraer a nuevos aficionados a su agónica y falaz obra de teatro gore, rindiendo tributo a Satanás y a la oscuridad, que son los que le dan vida a su historia a través de películas y novelas de terror. Cientos de almas amontonadas disfrutan de sus relatos trágicos, reproduciéndolos en sus mentes y debilitando poco a poco aquellos sentimientos que más allá de considerarlos religiosos, nos unen y nos hacen regresar a la senda antigua donde éramos más humanos.

Pero ¿a quién demonios quiero engañar con esta charlatanería? Perdónenme, es que estoy un poco mareado y creo que fue esa maldita prostituta de la cantina Joe’s en la mística sobre la 66 la que intentó drogarme. Pero déjenme decirles que no soy estúpido. Al regresar del baño, pude notar la mirada del cantinero sobre mí; sus ojos lo delataron por completo. Recuerden que tengo que regresar por el cuándo todo esto acabe.

Pero por el momento, será mejor que entre adentro. Necesito vomitar y beber agua, mucha agua, para limpiar mi estómago. Esta vez no me detendré a describir en un video lo que sentí al ingresar a esta casa después de haberla abandonado durante un año entero. Sé que los últimos videos que subí el año pasado causaron gran expectativa en YouTube, TikTok e Instagram. Ustedes me disculparán, pero la sensación de esa maldita droga corriendo por mi organismo me está obligando a cerrar los ojos.

Voy a descansar un poco y luego seguiré grabando para ustedes. Quizás me anime a hacer una transmisión en vivo desde el sótano, el lugar donde, según se dice, torturaban y mataban a los esclavos. También tengo la intención de caminar por el viejo campo de algodón cerca del pozo. En los años 70, algunos trabajadores cercanos a mis padres le confesaron que, en esa tierra árida, que alguna vez fue fértil, encontraron enterrados los famosos fetiches vudú que los esclavos esparcieron antes de huir para siempre.

¡Bien señores! Estoy de vuelta, esa sencilla siesta hizo que renovara mis energías y que los efectos de la droga mitigaran, como verán este inmenso campo guarda historias espeluznantes llenas de violencia, terror y muerte, cada paso que doy hacia él, está envuelto en un silencio inquietante, como si la tierra misma contuviera un grito reprimido, las plantas marchitas se mueven ligeramente, sus hojas secas, crujientes parecen advertirme, la luz del sol se oculta tras nubes amenazantes, proyectando un manto de oscuridad que se cierne sobre el sendero.

Mientras me acerco al pozo, mi corazón late con fuerza, como el sonido de tambores en un ritual siniestro, invitándome a lo desconocido, ajusto el dispositivo, enfocando la boca del pozo ante mí, un antiguo guardián de secretos oscuros, la leyenda dice que aquellos que se asoman a su interior jamás regresan igual, pero hoy no estoy aquí solo para mirar al abismo; estoy decidido a desenterrar lo que debería haber permanecido escondido.

Mientras grabo, un escalofrío recorre mi cuerpo desde los pies a la mollera. —Esto es por ti, papá —digo observando a la cámara, sintiendo que mi voz tiembla, la inquietud comienza a enraizarse en mi mente, una sensación de que lo que está por venir no será precisamente un descubrimiento agradable.

De repente, mi atención se centra en un objeto extraño. En medio de la maleza, la figura de una pequeña muñeca vudú, la naturaleza la atrapó con sus garras, puedo ver pequeñas raíces de hierbas intentando florecer desde su interior, sus ojos de botón parecen absorber la luz a su alrededor, la piel de trapo manchada por la erosión del tiempo le da un toque macabro, pero debo decir que lo más asqueroso de esto es el maldito hedor que se desprende de ella, un aroma putrefacto que me provoca nausea, semejante a las ratas muertas, entonces cautivado por la estúpida curiosidad, me acerco lentamente a ella y sin ningún tipo de medida precautoria la tomo en mismanos—Esto lo va a volar el canal murmuro, sintiendo cómo la adrenalina se dispara a mi alrededor.

El dispositivo sigue grabando mientras mis dedos tocan la muñeca, en ese instante, un frío glacial me atraviesa. —Uh, esto es definitivamente raro, amigos, digo riendo nerviosamente. —¿Qué les parece? Un hallazgo sobrenatural, o algo así. Sin embargo, una parte de mí ya sabe que he cometido un error, difícil de remendar, no porque sea un creyente de estas cosas, sino por la energía que este fetiche transmitió a mi cuerpo cuando las yemas de mis dedos acariciaron su piel de tela.

Sintiéndome eufórico y confundido, sostengo la muñeca con ambas manos. Un escalofrío recorre mi columna y, sin pensarlo, decido llevármela dentro de la propiedad, el dispositivo sigue registrando todo, documentando este extraño viaje.

Al atravesar la puerta de la casa, una sensación de opresión me invade, la ladita oscuridad del interior se siente asfixiante, como si las paredes estuvieran ocultando historias olvidadas que se niegan a ser ignoradas, la muñeca, aún en mis manos, parece cobrar vida de algún modo; su presencia es perturbadora y desafiante.

—¿Qué tal, chicos? Estoy de vuelta en la casa, digo a la cámara, tratando de mantener la calma, pero mi voz se quiebra ligeramente. —He encontrado algo... interesante. Coloco la muñeca en la mesa del comedor, observando cómo la luz parpadeante se refleja en sus ojos vacíos.

De repente, las luces comienzan a relampaguear. Un ruido espeluznante resuena desde el sótano, un grito ahogado que emana de las profundidades de la psiquis en mi interior lucha por evitar absorber ese gesto de bien venida, como si las almas atrapadas en este lugar despertaran a mi llegada, entonces en un instante el miedo se apodera de mí, toma el control de la situación y me obliga a huir. —¿Escuchan eso? pregunto, mi voz se convierte en un Zumbido tembloroso. —¿Vieron lo que acabo de encontrar? Las preguntas se desvanecen, ahogadas por la creciente inquietud.

La muñeca destaca en medio de la oscuridad, y en ese momento, comprendo que no estoy solo, las voces incomprensibles y apagadas empiezan a tomar forma; son palabras en un idioma que no comprendo, entonces miro rápidamente a la cámara, buscando la risa nerviosa que debería acompañar a esta experiencia, pero en su lugar descubro el pánico reflejado en mis propios ojos.

Con cada segundo que pasa, el terror se vuelve más palpable. —Esto tiene que ser un truco… ¿verdad? murmuro, pero no hay respuesta más que el frío que se intensifica a mi alrededor. Decido alejarme, pero una ráfaga de viento violento me empuja hacia adentro. La entidad que posesionó a la muñeca parece moverse levemente, como si estuviera esperando algo.

—Esto es demasiado… digo, mientras la ansiedad se transforma en horror. Apago la grabación, mi respiración empieza a acelerarse. El dispositivo cae al suelo, el sonido retumba en el aire denso. —Tengo que salir de aquí…

Mi mente grita que debería dejar la muñeca y correr, pero algo dentro de mí anhela comprender lo que he desatado. El impulso de enfrentar lo desconocido se fusiona con el terror, y mientras busco la salida, una parte de mí se da cuenta de que ya es demasiado tarde.

En la distancia, risas y lamentos de aquellos que fueron esclavizados resuenan en mi mente, regresando para reclamar lo que les pertenece. Este lugar, este legado, no se detendrá hasta que haya tomado lo que es suyo.

La muñeca permanece inmóvil sobre la mesa, pero siento su presencia acechante. A medida que miro a mi alrededor, las paredes parecen estrecharse, cargadas de una historia oscura que no puedo empezar a comprender. El aire se vuelve más denso, como si la casa intentara tragarse mi cordura.

—No puedo dejar que esto termine mal, pienso, intentando convencerme mientras recojo el dispositivo del suelo y vuelvo a encenderla. —Vamos a ver qué sucede. A pesar de la incertidumbre, mi adrenalina continúa fluyendo, empujándome hacia un abismo que ya no puedo ignorar. Grabo mi rostro, intentando reflejar la confianza que cada vez me resulta más difícil mantener. —¿Listos para un contenido sobrenatural?

De repente, un golpe sordo resuena en la puerta de entrada, un golpe seco y violento. Mi corazón se estremece, el miedo en forma de sudor recorriendo mi cuerpo desde la espina dorsal y trepando a mi cabeza. —¿Hay alguien ahí? grito, mientras corro hacia la puerta, incapaz de contener la mezcla de ansiedad y emoción en mí.

Al abrir la puerta, el aire frío se arremolina a mi alrededor, pero no hay nada, solo la oscuridad que se extiende ante mí, abrazando el mundo exterior. —Es solo el viento, me repito, pero una voz en mi interior me advierte que no estoy solo en esta casa. Cierro la puerta de un golpe, tratando de reprimir mis temores.

Al volver a la sala, encuentro la muñeca en otra posición. Ahora está mirando directamente hacia mí, y en ese momento, pienso que me estaba observando. —Esto no puede ser real… digo, sacudiendo la cabeza, intentando aferrarme a la lógica en medio de la locura.

Intento alejarme de la muñeca, pero un frío repentino atraviesa mi corazón, mis manos tiemblan mientras lentamente me muevo hacia atrás, el suelo parece vibrar bajo mis pies. las luces parpadean y, de repente, se apagan, sumergiéndome nuevamente en la oscuridad. —No, no, no… balbuceo, mi respiración se acelera como una tormenta arrasadora.

Escucho algo tras de mí: un susurro indecible que reverbera en el silencio temporal de la casa. —No deberías haber venido aquí… La voz es un lamento, un llamado que proviene de las sombras, reconociendo que la locura está ganando terreno e intentando apoderarse de mí, sacudo mi cabeza, respiro profundo, evitando ser posesionado por esa maldita entidad…“Si la presentación fue de tu agrado solicita el libro”


Capítulos de la obra

  1. El Regreso a Telluride
  2. El fetiche
  3. El Pasado Apesta
  4. La muñeca de trapo
  5. Nada quedó grabado
  6. La niña detrás del espejo
  7. El Ritual de la Liberación
  8. Vulnerable
  9. Quisiera estar muerto
  10. Viaje sin retorno a la locura

Muñeca de trapo” fue publicada en una nueva versión sin filtros el 2 de mayo del 2024 por la editorial Vibras y está disponible en una variedad de formatos para satisfacer las preferencias de todos los lectores, incluyendo E-book, audio. de 289 páginas, la novela ha trascendido fronteras, con traducciones a 25 idiomas, lo que refleja su alcance global y permite a una audiencia internacional experimentar este viaje a través del terror psicológico, todo bajo la pluma del talentoso autor Marcos Orowitz.”