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Manuel Aquiles Padrón González (Choroní, 6 de octubre de 1892 - Valencia, 12 de septiembre de 1984) fue un escritor, cuentista, periodista y político venezolano.

Desarrolla una importante obra como escritor, ensayista, periodista e historiador; con amplio conocimiento en la Legislación Fiscal de su época, así como en el Derecho Internacional, y la Legislación de Puertos y Administración Municipal. En estas áreas se desempeñó en los cargos de Fiscal General de la Renta de Estampillas y Sucesiones, Administrador de Rentas Municipales, Diputado Principal a la Asamblea Legislativa del Estado Carabobo por el Distrito Valencia, y Secretario y Asesor de la Cámara de Industriales del mismo estado.

Primeros años de vida[]

Nace en el poblado agrícola de Choroní, estado Aragua. Su formación académica fue completamente autodidacta, debido a que para la época de su infancia, en la última década del siglo XIX no existan escuelas en su pueblo natal, motivo por el cual un amigo de la familia, José Ignacio Maitìn, le enseñó las primeras letras, las operaciones matemáticas básicas y le condujo en el camino de su auto educación. A partir de entonces se dedica al estudio y la lectura hasta llegar a completar una sólida formación humanística, especialmente en el campo de la historia, la literatura y el periodismo de investigación.

A los diecisiete años de edad sale de su natal Choroní y se residencia en ciudad de La Guaira, donde comienza a escribir, y donde publica diversos artículos en las siguientes revistas: “Germinal”, “Ecos del Mar” y “La Revista”. Para el año de 1914, comienza a incursionar en el periodismo, pero también escribe cuentos para el periódico “El Tiempo”, que no han sido recopilados. Escribe como columnista colaborador en la revista “Fantoches”, y los diarios “La Esfera” y “La Verdad”. De allí se trasladó a a Puerto Cabello donde permaneció por espacio de once años y donde contrae matrimonio, con Esperanza Jelambi Rojas,el año 1922. Trabajó en empresas dedicadas a la importación, fue empleado de la firma R&O Kolster, colaboró con la publicación del diario “El Estandarte”, el “Boletín de Noticias” y del periódico “El Globo”.

Llega a Valencia en el año de 1930 y seis años después es llamado por el desaparecido Rafael Saturno Guerra para asumir la dirección interina del diario “El Globo”, a la muerte del General Juan Vicente Gómez. En esa misma época dirige los semanarios “La Época” Y “Atalaya”, que tuvieron gran aceptación en Caracas. Al poco tiempo se inició como colaborador del diario “ El Universal”, de Caracas; donde se mantuvo durante treinta años escribiendo la columna de opinión titulada “Comentarios Del Momento”, en la cual practicaba el periodismo de denuncia e investigación y enfoca problemas de índole económico principalmente.

Fue columnista de opinión del diario “El Carabobeño” por más de treinta años. En su columna de este periódico, titulada “Toques De Guarura”, se ocupó de denunciar necesidades, aspectos y problemas de la ciudad de Valencia, sede de este diario. Como periodista de su época se caracterizó por una actitud crítica, beligerante y cuestionadora de la mayoría de los gobiernos que ejercieron el poder durante su dilatada trayectoria periodística, lo cual le ganó innumerables amigos e incontables enemigos.

Fue miembro de la Asociación Nacional de Periodistas, creada en el ano de 1941, durante el gobierno del General Eleazar López Contreras y que sería luego transformada, mediante Ley del Congreso Nacional, en Colegio Nacional de Periodistas, en el año de 1972. Se dice que fue uno de sus presidentes. Sin embargo, cuando dicha asociación se convirtió en organismo colegiado, fue excluido de la misma, muy probablemente por razones de tipo políticas, pero continuó siendo considerado y respetado como periodista por sus colegas, tanto a nivel regional, como nacional. Durante su gestión como miembro fundador de esta asociación, se unió a sus objetivos de defender y mejorar del estatuto jurídico, económico, moral y social de los periodistas de la época; así como de preservar, mantener y ampliar la libertad de prensa en el país; dado que para aquel entonces el oficio de periodista era ejercido en cierta precariedad de condiciones.

Vida política[]

En el campo de la política, fue fundador y militante del Partido Agrario Nacional en el estado Carabobo, partido que apoyó al general Eleazar López Contreras, quien ejerció como Presidente de Venezuela entre 1935 y 1941. Sirvió como funcionario de la administración pública en su período presidencial. Desempeñó el cargo de Inspector General de la Renta de Estampillas y Sucesiones. Durante el gobierno de López Contreras, se promulgó la Constitución de 1936, en la cual se restituye el territorio de Venezuela, al que existía antes de la guerra de Independencia; hecho que marcaría su postura posterior en torno a los diferentes tratados firmados por Venezuela, y en los cuales siempre consideró que su país había sido despojado de amplias porciones de territorio.

Entre 1936 y 1937 se desempeña además como Diputado Principal a la Asamblea Legislativa de Carabobo -actualmente Consejo Legislativo del Estado Carabobo-, por el Distrito Valencia. Concluido el gobierno de López Contreras, con el advenimiento al poder del General Presidente Isaías Medina Angarita, del Partido Democrático Venezolano, se mantiene en la administración pública del gobierno de Angarita por dos años, para luego reincorporarse nuevamente a las actividades del Partido Agrario Nacional. A la desaparición de este partido se mantiene independiente, fiel a sus propias ideas y pensamientos.

Fue un factor importante en la constitución de la Unión de Industriales de Valencia, convertida luego en la Cámara de Industriales del Estado Carabobo, de la cual fue el primer Secretario, cargo que desempeñó durante 28 años, desde 1944 hasta 1972, siendo ascendido al puesto de Asesor de la Junta Directiva de esa institución, el cual desempeñó hasta su muerte.

Adverso al gobierno de Rómulo Betancourt en sus políticas educativas, y en la llamada “reforma educacional” cuyo principio cardinal era la concepción del “Estado Docente”, que adjudicaba al Estado la responsabilidad total en materia educativa en detrimento de la educación privada, ya fuera esta laica o religiosa. Cuestionó y denunció el famoso Decreto 321,[1] emitido por parte de la Junta Revolucionaria de Gobierno, presidida por Betancourt, quien había asumido el ejercicio del poder a raíz del golpe de estado del 18 de octubre de 1945, durante el cual se derrocó al presidente electo general Isaías Medina Angarita. Fue hecho preso como muchos otros críticos, escritores y estudiantes de la época, a consecuencia de las manifestaciones y enfrentamientos violentos que se produjeron en todo el país, entre partidarios y adversarios del polémico decreto el cual disponía, entre otras cosas, un nuevo régimen en materia de calificaciones, promociones y exámenes en Educación Primaria, Secundaria y Normal que establecía distinciones entre los planteles oficiales y los privados, en detrimento de estos últimos.

Últimos años de vida[]

En las últimas décadas de su vida su gran preocupación fue la integridad territorial de Venezuela, tomando como referencia la Constitución de 1936, promulgada durante el gobierno del General Eleazar López Contreras, de cuya administración formó parte; y que dictaba en su artículo segundo:

"El territorio de los Estados Unidos de Venezuela es el que antes de la transformación política de 1810 correspondía a la Capitanía General de Venezuela, con las modificaciones resultantes de los Tratados celebrados por la República. Este territorio no podrá ni en todo ni en parte ser jamás cedido, traspasado, arrendado ni en ninguna forma enajenado a Potencia extranjera, ni aún por tiempo limitado."

Con esta idea fija en su mente, se dedica a investigar, nuevamente dirigiéndose directamente a las fuentes y documentos oficiales, así como a los testimonios que a través de diversos medios dieran de los actores involucrados en cada uno de los laudos, arbitrajes, tratados y convenios que por aquellos tiempos fueron suscritos por la República de Venezuela en materia limítrofe. Fue un gran investigador y un vehemente defensor de los derechos de Venezuela en los conflictos limítrofes, un infatigable y ferviente defensor de los intereses nacionales y de la recuperación del territorio venezolano, perdido en diferentes tratados internacionales a lo largo de la historia; cuestionando durante toda su vida los acuerdos internacionales que trajeron como consecuencia la pérdida de la soberanía venezolana sobre extensas porciones del territorio de su amada Patria. A esta causa dedicó gran parte de su vida de escritor a escribir artículos y libros sobre este tema. Escribió Como se encoge nuestro Territorio, en el cual critica duramente la política exterior venezolana en materia limítrofe, específicamente en cuanto a las pretensiones de la república de Colombia en el Golfo de Venezuela, remontándose a las fuentes históricas, tanto a nivel nacional como internacional, que demuestran la soberanía de Venezuela sobre el territorio correspondiente;[2] en su obra Nuestra Guayana Esequiba, narra, al mismo tiempo que analiza con minuciosidad, en su peculiar estilo literario, el proceso de ocupación por parte de Inglaterra y Holanda de la región hoy conocida como Guyana, que forma parte del territorio venezolano, desde antes de la guerra de independencia, así como de las desacertadas negociaciones diplomáticas venezolanas, con las consiguientes componendas internacionales que condujeron a Venezuela a la pérdida de la soberanía sobre una de las zonas más ricas en recursos naturales de su territorio;[3] su último libro, ¿Perderemos también el Golfo de Venezuela?, su obra más extensa, y en la cual radicaliza aún más su postura, ante lo que considera la posibilidad de la pérdida de la soberanía venezolana sobre las aguas marítimas del Golfo de Venezuela, a causa de la pretensiones de la República de Colombia, su agresiva política exterior en materia limítrofe , y lo que el autor cataloga como debilidad, negligencia, indiferencia, y falta de patriotismo de las autoridades venezolanas.[4] Sobre este tema escribió además numerosos artículos de prensa en los diarios “El Mundo” y “El Carabobeño”.

Falleció en Valencia, el 12 de septiembre de 1984.

Obras[]

Fue un incansable estudioso de la historia contemporánea de su época, tratando en sus libros y artículos de opinión, algunos temas históricos desde su particular perspectiva, siempre con una actitud crítica y cuestionando muchas veces la versión oficial, la cual algunos casos llegaría a considerar sesgada.

Su método de investigación se apoyó en fuentes documentales antiguas, en las informaciones publicadas por la prensa de la época, como el diario Correo del Orinoco, fundado en 1818, cuya colección completa fue objeto de su estudio, así como en el testimonio de testigos, presenciales sobrevivientes de los sucesos estudiados, como en la tradición oral.

Estudios que recogió en libros y folletos titulados:

  • Marginales a la Historia: Una recopilación de sus propios escritos de prensa, que constituye una especie de crónica, acompañada de su particular análisis histórico, acerca de temas como la fundación de Caracas y Valencia, las ideas independentistas en América Latina, la Campaña admirable, la Primera República, la guerra civil venezolana hasta Cipriano Castro.[5]
  • "Campaña y Batalla de Carabobo", que como su nombre lo indica, narra y analiza aspectos poco conocidos de tan tan trascendental batalla.[6]
  • Valencia de Agropecuaria a Industrial, donde describe y analiza el periodo de la historia carabobeña, que marcó su metamorfosis de ciudad agraria, sede de familias cuyas riquezas tradicionalmente estuvieron vinculadas al agro y la ganadería, hacia la capital industrial en la que se transformaría años más tarde, durante el primer auge petrolero de la nación.
  • El algodón y su importancia en América, en el cual su prosa se aboca a la tarea de reivindicar, no sólo la agricultura como forma de producción alternativa y complementaria a la renta petrolera, sino específicamente el cultivo el algodón que fue prepotente en las tierras de Carabobo, en los tiempos del predominio de la industria textil en Valencia.[7]

Premios y reconocimientos[]

  • Premio Municipal de Periodismo, en 1971.
  • Premio Regional de Periodismo concedido por la Gobernación de Carabobo, en 1972.
  • Orden al Mérito Industrial en 1980.
  • Orden Francisco de Miranda.
  • Orden Sol de Carabobo, en Primera Clase.
  • Sus libros aparecen registrados en el catálogo público de la Biblioteca Nacional de Venezuela.

Véase también[]

  • Personalidades del estado Aragua

Referencias[]

  1. Plantilla:Cita web
  2. Báez, Martha, 1990, "Los Herederos del exilio" editorial Corregidor, Buenos Aires, Argentina
  3. Báez, Martha, 1990, "Los Herederos del exilio" editorial Corregidor, Buenos Aires, Argentina
  4. Báez, Martha, 1990, "Los Herederos del exilio" editorial Corregidor, Buenos Aires, Argentina
  5. Báez, Martha, 1990, "Los Herederos del exilio" editorial Corregidor, Buenos Aires, Argentina
  6. Báez, Martha, 1990, "Los Herederos del exilio" editorial Corregidor, Buenos Aires, Argentina
  7. Báez, Martha, 1990, "Los Herederos del exilio" editorial Corregidor, Buenos Aires, Argentina

Bibliografía[]

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