Los tres claveles es un cuento popular español procedente del municipio de Zafra, en Badajoz, recopilado por Sergio Hernández de Soto.
Sinopsis[]
Un labrador encuentra tres claveles en el campo que le parecen tan bonitos que los coge y se los lleva a su hija, a la que quiere mucho. A la hija del labrador le gustan mucho, pero un día que está cocinando uno de los claveles se le cae al fuego y se le quema. Del clavel quemado surge un apuesto joven, que la pregunta que hace, pero la muchacha no le responde, por lo que el joven le dice que a las piedras de todíto el mundo le tendrá que ir a buscar, y después desaparece. La muchacha entonces coge otro clavel y lo arroja al fuego, y en ese instante aparece otro joven más gallardo que el anterior, que le pregunta lo mismo, pero como la muchacha sigue sin responder, el joven le dice lo mismo que el anterior antes de desaparecer. María, que así se llama la muchacha, arroja al fuego el clavel que queda, y aparece un tercer joven, más guapa que los otros dos, que la hace la misma pregunta, pero como tampoco recibe respuesta, desparece, no sin antes decirle a María lo mismo que le dijeron los dos anteriores. María se queda muy triste, por lo que a los pocos días decide ir a buscar al joven a las piedras de todíto el mundo.
María camino y camino, hasta que llego a dónde había tres rocas muy altas. Agotada y desesperada ante la idea de no volver a ver al joven, la muchacha se sentó junto a las rocas y se echo a llorar. En ese momento se abrió una de las piedras y de ahí surgió el joven que María había visto al quemar el tercer clavel, que la pregunto por qué lloraba. Aunque María no le contesto de todo lo que lloraba, el joven la manda que suba a lo alto de un cerro, y que la casa que vea desde allí vaya a pedirle a la dueña trabajo como criada. María eso hace, y la dueña de la casa, al ver una moza tan bien parecida, la contrata. María no tarda mucho en ganarse el favor de su patrona gracias a lo trabajadora y diligente que, pero también se gana la envidia y antipatía de las otras criadas, que empezaron a conspirar para que María perdiera el favor de la patrona. Un día le dijeron a la patrona que María iba por ahí diciéndole a todos que ella sola podría lavar toda la ropa sucia de la casa en un día. La patrona llama a María y le pregunta si es eso cierto, y aunque ella responde que no, la patrona no le cree y le dice que, o lava toda la ropa sucia de la casa ella sola en un día, o la echa de la casa. Una vez que dejan a María junto al río con todos los montones de ropa sucia que hay que lavar, María se echa a llorar, momento en el que aparece el joven que apareció al quemarse el tercer clavel, que la pregunta por qué llora. María sigue sin poder responder, pero el joven la dice que no tiene de que preocuparse, pues para lavar la ropa solo tendrá que llamar a los pájaros de todíto el mundo para que la ayuden. María eso hace, y al caer la tarde, cuando van a recoger la ropa, ya está toda lavada.
Las criadas, al ver que su plan no ha funcionado, ya que no solo no han echado a María, sino que encima se ha ganado aún más al favor de la patrona, empezaron a maquinar otro plan para que a María la echaran de la casa. Como la patrona estaba medio ciega desde el día en que sus tres hijos salieron de caza y no volvieron, que de tanto llorar casi se queda sin vista, las criadas le dicen a la patrona que María va por ahí presumiendo de conocer un agua capaz de curar los ojos de la patrona. La patrona llama entonces a María y la pregunta si es cierto, y aunque María le dice que no, la patrona no la cree y le dice que o trae esa agua milagrosa para sus ojos, o no vuelve a poner un pie en la casa. María no tiene más remedio que irse, pero no sabe si quiera dónde podría estar un agua con semejantes propiedades. Andando termina llegando a dónde las tres piedras, y ahí se detiene y se echa a llorar. Entonces vuelve a aparecer el joven, preguntando a María por qué llora. Aunque ella sigue sin responder le entrega a María un vaso, la manda que vaya al río y que llame a todos los pájaros del mundo, para que lloren en el vaso. María así lo hace, y el último de los pájaros que derrama sus lágrimas en el vaso deja caer una pluma, que María recoge y con la que aplica las lágrimas de los pájaros en los ojos de la patrona, que se cura al instante.
Por curarle los ojos, la patrona le tiene cada más estima a María, y las criadas más tirria. Por eso un día le dicen a la patrona que María va por ahí presumiendo de ser capaz de desencantar a los tres hijos desaparecidos. La patrona llama a María y la pregunta si es cierto que ella va diciendo eso por ahí. Aunque María niega haberlo dicho, la patrona le dice que, si fue capaz de lavar toda la ropa sucia en un día y de curarla los ojos, tiene que ser capaz de desencantar a sus hijos. María no tiene ni idea de como romper el hechizo, por lo que se va a dónde están las tres piedras y se echa a llorar. En ese momento aparece el joven, quién la pregunta por qué llora. María sigue sin ser capaz de pronunciar palabra alguna delante de él, pero el joven le dice lo que tiene que hacer para liberar a los hijos de la patrona: deben de reunirse todas las muchachas del lugar, y desfilar todas ellas en procesión llevando una vela encendida cada una, y procurando que no se apague ninguna deben de dar tres vueltas alrededor de las tres piedras. Eso hicieron, pero mientras daban la tercera y última vuelta soplo una bocanada de viento y apago la vela que llevaba María. Entonces María habló, y las tres piedras se abrieron y de ellas surgieron los tres jóvenes que María había visto al quemar los tres claveles, que resultaron ser los hijos de la patrona, los cuales un mago había convertido en claveles, y que solo podrían ser libres del hechizo si hablaba junto a las tres piedras la persona que hubiera quemado las tres flores. El más joven, que era el que había estado ayudando a María todo el tiempo, la pregunto si se quería casar con él, y ella le respondió que sí. Y desde entonces las criadas dejaron a María en paz.
Citas[]
Plantilla:Citas
Traducciones e inclusiones en otras colecciones[]
Elsie Spicer Eells tradujo el cuento al inglés y lo incluyo en su colección Tales of enchantment from Spain, publicada en 1920, bajo el título The Carnation Youth (Trad: El joven convertido en clavel). Heidi Anne Heiner incluyo la traducción de Eells en Beauty and the Beast Tales From Around the World, publicada en 2013. Harrie Meier tradujo el cuento al alemán y lo incluyo en la colección Spanische und Portugiesische Märchen bajo el título Die drei Nelken. Elisa Hilty lo incluyo en la colección La mujer manzana y el hombre clavel: Cuentos maravillosos de todo el mundo, publicada en 2008. Carmen Bravo-Villasante incluyo el cuento en la colección Las tres naranjas del amor y otros cuentos españoles, publicada en 1980. Antonio Rodríguez Almódovar lo incluyó en la colección Cuentos al amor de la lumbre, publicada en 1983.
Ver también[]
- La niña vendida con las peras, cuento popular italiano recopilado por Domenico Comparetti.