llustración de Warwick Goble
La culebrina es el quinto cuento de la segunda jornada de Il Pentamerone de Giambattista Basile.
Sinopsis[]
En el reino de Starza Longa vive una aldeana llamada Sapatella no desea más que nada en el mundo tener un hijo, pero no lo consigue. Un día entre la leña encuentra una cría de culebra, y se lamenta de su suerte, ya que por mucho que quiera, hasta las culebras tienen hijos y ella no. La cría de culebra habla, diciendo que, sí quería, Sapatella podría adoptarle como si fuera su propio hijo. La mujer acepta y junto a Cola Matteo, su marido, cría a la culebra como si fuese un niño. Cuando la culebra ya es mayor, le dice a su padre que quiere casarse, a lo que Cola Matteo responde que ya le buscaran una culebra cómo él. Pero la culebra responde que él no quiere casarse con reptil alguno, sino con la hija del rey. El hortelano va entonces a palacio y consigue audiencia con el rey, comunicándole que su hijo, que es una culebra, quiere tomar a la suya por esposa. El rey, que toma a Cola Matteo por tonto, para quitárselo de encima y de paso echarse unas risas le dice que permitirá la unión, si la culebra consigue que todas las fritas de su jardín sean de oro.
Cola Matteo regresa a casa y le cuenta a su hijo la petición del rey, y la culebra le manda que recoja todos los huesos de frutas que hay por la ciudad y que los siembre en los jardines de palacio. Así lo hace Cola Matteo, y en cuanto siembra los huesos brotan del suelo árboles con frutos de oro. El hortelano va entonces a decirle al rey que cumpla su promesa, pero el monarca, aunque gratamente impresionado, no quiere casar a su hija con una culebra, por lo que impone otra condición: si quiere casarse con la princesa, tiene que conseguir que las murallas de palacio se vuelvan de piedras preciosas. Cuando Cola Matteo le cuenta a la culebra la nueva condición que ha puesto el rey, su hijo le manda a recoger todos los cascajos que encuentre por la ciudad que los arroje a las murallas. En cuanto los trozos chocan contra los muros estos se llenan de rubíes, diamantes, esmeraldas y otras piedras preciosas. Pero aún así el rey se niega a darle la mano de su hija a una culebra, y les dice que no habrá boda hasta que no vuelvan el castillo entero de oro. La culebra entonces manda a su padre a restregar los cimientos del castillo con verduras y hortalizas, y el edificio entero se vuelve de oro macizo. Al ver que el rey que da igual cuantas condiciones ponga, la culebra siempre se las ingenia para cumplirlas, el rey corre a ver a Grannonia, su hija, para comunicarle sobre su prometido reptil. Grannonia acepta el compromiso, y cuando la culebra se presenta en palacio, todos salvo la princesa, que se mantiene firme, corren despavoridos a esconderse. La culebra coge a Grannonia y se la lleva a una habitación, en la que se quita la piel de serpiente y revela la apariencia de un apuesto joven. El rey, creyendo que su hija ha sido devorada por la culebra, espía a la joven pareja por el ojo de la cerradura, pero en su lugar se encuentra a su hija yaciendo en la cama, aún viva, abrazada a un bello muchacho, y la piel de serpiente tendida en el suelo. El rey entonces irrumpe en la habitación y arroja la piel al fuego, lo que provoca que el joven despierte, y al ver su piel quemada, se convierta en paloma y trate de salir volando por la ventana, que esta cerrada, rompiendo el cristal y clavándose los trozos. Grannonia se enfurece con sus padres, quienes tratando de excusarse diciendo que no tenían ni idea de lo que iba a ocurrir y que lo hicieron sin mala intención.
Al caer a noche Grannonia sale de palacio sin ser vista a buscar a su prometido perdido, y se encuentra con una zorra, que le pregunta si quiere compañía. La princesa acepta, y caminan hasta llegar a un bosque, dónde se sientan a descansar, mientras que escuchan el canto de los pájaros. La zorra le dice a la princesa que ella entiende lo que los pájaros están diciendo. Grannonia pregunta que es lo que dicen, y la zorra le explica la historia del hijo del rey de Vallenegrosso que, por culpa de los padres de su amada, acabo malherido, y ahora se encuentra en el castillo de su padre, sin que los médicos sean capaces de encontrarle un remedio a su mal. Grannonia reconoce entonces que es la historia de su prometido. La zorra añade que además los pájaros conocen el remedio, pero para eso tienen que matar a las aves y sacarlas la sangre. Grannonia le pide a la zorra que mate a los pájaros para sacarles la sangre e ir a Vallenegrosso a curar al hijo del rey, pero por el camino la princesa oye decir a la zorra que, si la sangre de los pájaros no se mezcla con la suya, le será completamente inútil. Grannonia golpea a la zorra en la cabeza y la sangre vertida la mezcla con la de los pájaros. Al llegar a Vallenegrosso se presenta en el palacio real afirmando tener la cura para las heridas del hijo del rey, y el monarca, impresionado por la posibilidad de que una muchacha pueda hacer algo que ni los mejores médicos del reino han conseguido, la permite que cure a su hijo, pero la princesa afirma que, como recompensa por curar al príncipe, quiere tomarlo por esposo. El rey acepta y conduce a la princesa a la cámara dónde yace el príncipe malherido. Grannonia unta la sangre en las heridas del príncipe, curándolas al instante. El príncipe se levanta de la cama como si no hubiera tenido ninguna herida para empezar, y su padre le comunica que le ha prometido con la muchacha que le ha curado, pero el príncipe responde que él ya está prometido con otra, pues no sabe que quién le ha curado y Grannonia son la misma, hasta que la princesa se revela. Grannonia y el príncipe se casan formalmente y son felices.
Ver también[]
- Cabeza de burro, cuento popular español recopilado por Aurelio Macedonio Espinosa.
Enlaces externos[]
- Artículo en la Wikipedia en inglés
- Artículo en la Wikipedia alemana
- Resumen del cuento en alemán en Märchenatlas
- Leer el cuento online en inglés en pitt.edu
- Leer el cuento online en inglés en Fairytalez
- Leer el cuento online en inglés en SurLaLune
- Leer el cuento online en inglés en Sacred Texts
- Leer el cuento online en inglés en World of Tales
- Leer el cuento online en alemán en Projekt Gutenberg
- Leer el cuento online en napolitano y alemán en mfdb