Ilustración de Warwick Goble
Las dos tortitas es el séptimo cuento de la cuarta jornada de Il Pentamerone de Giambattista Basile.
Sinopsis[]
Luceta manda a su hija Marziella a por agua a la fuente, y Marziella le pide a su madre una tortita para comérsela en la fuente. Mientras está llenando el cántaro se le acerca una anciana jorobada y le pide un trozo de tortita, a lo que Marziella responde dándosela toda. La anciana bendice entonces a la muchacha con que cada vez que hable salgan de su boca rosas y jazmines, que cuando se peine caigan de su pelo perlas y granates y que por dónde pase broten azucenas y violetas.
Al día siguiente, cuando Marziella se peina, comprueba que las palabras de la anciana son ciertas al caer de su cabeza perlas. La hermana de su madre, Troccola, va a hacerles una visita y en cuánto ve las perlas pregunta de dónde han sacado tantas. Marziella se lo cuenta todo a su tía, quién en cuanto termina de escuchar el relato de su sobrina corre a su casa para mandar a su propia hija, Puccia, a por agua en la fuente, con una tortita, para encontrarse con la misteriosa anciana. La anciana le pide a Puccia la tortita, pero la muchacha, en vez de ser amable, se niega y se la come delante de ella. Esto enfurece a la anciana, quién la maldice diciendo que cuando respire eche espuma, que cuando se peine de su pelo salgan piojos y que por allí que pase broten helechos y titímalos. Ese mismo día comprueban que las amenazas no son simple palabrería cuando, a la hora de peinarla su madre, de la cabeza de Puccia no surge perla alguna, sino piojos.
Marziella tiene un hermano llamado Ciommo, que trabaja en la corte del rey de Chiunzo. Un día que escucha una conversación sobre quienes son las mujeres más bellas del reino, él interviene mencionando a su hermana y los dones que le concedió la anciana. Sus palabras llaman la atención del rey, quién le pide que traiga a su hermana a la corte para comprobar si tales afirmaciones son ciertas, y en caso de que lo sean, tomarla por esposa. Ciommo no pierde el tiempo y envía una carta a su madre dándole la noticia y pidiéndolas que vayan a la capital de Chiunzo, pero Luceta no puede ir, pues está enferma, por lo que le pide a su hermana que acompañe a su hija durante el viaje. Troccola, aún resentida por que su hija no posea los mismos dones que su sobrina, decide aprovechar la ocasión para deshacerse de ella arrojándola al mar durante el viaje en barco, cuándo los marineros están durmiendo, y presentar a su hija en su lugar, para que se case con el rey. En cuanto Puccia hace una demostración ante el rey el espectáculo en el que exhibe las maldiciones de la anciana es tan desagradable que el rey, furioso, envía a la madre y a la hija de vuelta a su casa y a Ciommo lo pone a cuidar de los gansos. Ciommo, deja pastar a los gansos a su aire mientras que él se refugia en un pajar. Mientras que él no presta atención a los animales, su hermana Marziella, que no murió ahogada, sino que fue rescatada por una sirena, surge del mar y da de comer a los gansos hojaldre y de beber agua de rosas. Los gansos no tardan en cebarse, y el rey comienza a sospechar cuando ve no solo lo gordos que están, sino también la extraña canción que les oye cantar, sobre lo hermosa que es la que les cuida. El rey le pregunta a Ciommo que es lo que les da de comer, pero Ciommo siempre responde que solo les da hierba fresca, y que tiene tan poca idea cómo él de como los gansos se han puesto tan gordos.
El rey, para averiguar por fin que es lo que ocurre, manda a un criado suyo de confianza a vigilar a Ciommo mientras que cuida de los gansos. El criado ve a Marziella surgir del mar y cuidar de los gansos, y tan impresionado queda que corre a avisa al rey, quién decide él mismo ir a ver al día siguiente a la misteriosa muchacha que surge del mar. En cuánto ve a Marziella peinarse los cabellos, de los que brotan perlas, el rey llama a Ciommo y le pregunta si conoce a esa muchacha. Ciommo, nada más ver a su hermana, corre a abrazarla, y Marziella les explica el plan de su tía y cómo las sirenas le salvaron la vida, pero que ahora está obligada a vivir junto a ellas en el fondo del mar. Para que Marziella pueda quedarse a vivir en la tierra y no tenga que regresar al mar necesitan romper la cadena que rodea su pie. El rey promete romper la cadena y liberarla, y le ofrece que, una vez liberada, se convierta en su esposa. Marziella acepta, pero tiene que regresar al mar, y el rey se queda en tierra, esperando a que llegué el siguiente día y Marziella vuelva a surgir de las aguas para romper la cadena. Al día siguiente, cuando Marziella sale del agua el rey y su hermano cortan la cadena y huyen. Ya en palacio, Marziella y el rey se casan, la tía de Marziella es quemada, y su prima Puccia es expulsada del reino y obligada a pasar el resto de su vida viviendo como mendiga.
Ver también[]
- Las tres hadas, cuento del Pentamerón de Giambattista Basile.
- Los doce meses, cuento popular italiano recopilado por Antonio De Nino.
- La hija de Biancuciuri, cuento popular siciliano recopilado por Giuseppe Pitrè.
- Las dos primas, cuento popular siciliano recopilado por Giuseppe Pitrè.
- Quaddaruni y su hermana, cuento popular siciliano recopilado por Laura Gonzenbach.
- Las hadas, cuento del autor francés Charles Perrault.
- La novia blanca y la novia negra, cuento popular alemán recopilado por los hermanos Grimm.
- Zitterinchen, cuento popular alemán recopilado por Ludwig Bechstein.
- Las tres gracias por Dios, cuento popular español recopilado por Aurelio Macedonio Espinosa.
- Sangre-y-Nieve, cuento popular catalán recopilado por Francisco Maspons y Labrós.
- La muchacha de cuya cabeza caían perlas al peinarse, cuento popular portugués recopilado por Zófimo Consiglieri Pedroso.
- Hermano y Hermana, cuento popular griego recopilado por Georgios A. Megas.
- La doncella Clarojo, cuento popular danés recopilado por Evald Tang Kristensen.
- La novia arbusto, cuento popular noruego recopilado por Jorgen Moe.