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El bosque de ajos, también traducido como La plantación de ajos, es el sexto cuento de la tercera jornada de Il Pentamerone de Giambattista Basile.

Sinopsis[]

En Barra vivía un hombre llamado Ambruoso, que había sido adre siete veces, pero las siete veces de niñas, y para poder ganarse el sustento solo tenía una plantación de ajos. Ambruoso tenía un amigo de más elevada posición social, llamado Biasillo, que también había tenido siete hijos, pero estos eran todos varones, ninguno mujer. El mayor de todos, Narduccio, había caído gravemente enfermo, y no habían encontrado remedio para curarlo, a pesar de haber consultado todos los remedios conocidos. Un día Ambruoso va a visitar a su amigo, y este le pregunta que cuántos hijos tiene. Ambruoso, avergonzado de tener que admitir que solo ha tenido chicas, le dice que ha tenido cuatro varones y tres hembras, y Biasillo propone enviar a uno de los hijos de Ambruoso para que se haga amigo de Narduccio. Para no tener que admitir su mentira, Ambruoso acepta. Al volver a casa, el hombre le pregunta a sus hijas quién estaría dispuesta a hacerse pasar por hombre para ir a sanar al hijo de Biasillo. Todas, salvo Belluccia, la más joven, se niegan. Ambruoso le corta los cabellos a Belluccia, le da ropas de hombre para vestirse, y la lleva a Resina, dónde son recibidos por Biasillo.

Biasillo lleva a Belluccia a ver a su hijo Narduccio, que yace en la cama, y en cuanto el joven ve al presunto muchacho que acompaña a su padre, le parece tan hermoso que le resulta imposible que sea un hombre, y se convence de que es mujer. Tal es su obsesión que su fiebre, en vez de bajar, aumenta. Su madre, desesperada, le pregunta a su hijo que le ocurre, y Narduccio le cuenta a su madre sobre sus sospechas que el hijo de Ambruoso sea hija en realidad. Para comprobarlo, la madre propone llevar a Belluccia a los establos y hacer que monte el potro más salvaje que tengan. Si es mujer, se acobardará. Narduccio lleva a Belluccia a los establos, dónde le entregaron el potro más salvaje para que lo montase, pero Belluccia, lejos de dejarse intimidar, logro ensillar y domar al animal. Al ver esto, la madre le manda a su hijo que se quite la idea de la cabeza, pero el muchacho sigue en sus trece, por lo que la mujer decide hacer una segunda prueba. Ordena que le lleven a Belluccia una escopeta para cargarla y que dispare con ella, convencida de que, si es mujer, no tendrá idea de como hacerlo. Pero Belluccia lo hace tan bien que, aunque su madre ordena a Narduccio que se olvide de su alocada idea, tan solo consigue que su hijo se enamore aún más de Belluccia, e insista en su empeño de que ella en realidad no es varón sino hembra.

Para que su hijo salga de dudas de una vez por todas, la madre le dice que lleve a Belluccia a la playa y la invite a nadar con él en el mar. Así, si la ve desnuda, no cabrá duda. Belluccia, en cuanto se entera de la invitación a la playa de Narduccio, se huele las intenciones del joven, y para salir de la situación ilesa manda a un criado que, en cuanto la vea a punto de desvestirse, vaya él a decirla que trae noticias de Barra sobre su padre, que ha caído gravemente enfermo y no se sabe si sobrevivirá. El criado así lo hace, y así Belluccia, antes de haberse quitado cualquier prenda, tiene la excusa perfecta para marcharse. Narduccio vuelve a casa muy desanimado, pero su madre le dice que solo tiene que ir a casa de Ambruoso, presentarse por sorpresa, y esperar a que el hijo de Ambruoso baje.Dependiendo de lo que tarde, sabrá si es hombre o mujer. Esa mismo hace Narduccio, y espera un buen rato a que Belluccia baje, ya que la muchacha tiene que cambiarse sus ropas de doncella por trajes de hombre. Pero con las prisas se deja los zarcillos en las orejas. En cuanto Narduccio los ve se da cuenta de que sus sospechas eran ciertas, y le pide matrimonio a Belluccia. La muchacha acepta, y los dos jóvenes van a casa de Biasillo, que en cuanto se entera de la verdad, le dice a su amigo que, ya que él tiene todavía seis hijos por casar, y Ambrusoso seis hijas, que se casen entre sí. Y así se celebraron siete bodas, la de Narduccio y Belluccia, y las de las hermanas de Belluccia con los hermanos de Narduccio.

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