Il pastorello fortunato (Trad: El pastorcillo afortunado) es un cuento popular italiano recopilado por Domenico Comparetti, que Italo Calvino incluyo el cuento en la colección Cuentos populares italianos bajo el título I tre castelli (Trad: Los tres castillos).
Sinopsis[]
Un pastor que quiere hacerse rico se va a buscar trabajo a la ciudad, dónde le contratan para cuidar de un rebaño de cien ovejas propiedad del rey, que tiene que llevar a pastar a un prado todos los días, pero le prohíben cruzar el río pues al otro lado vive una serpiente que se las come. De camino al prado el pastor pasa por debajo de la ventana de los aposentos del rey, justo cuando su hija está asomada, y la princesa en cuanto le ve le tira una hogaza para que se la coma mientras que cuida de los ovejas. El pastor atrapa la hogaza al vuelo, y al llegar al prado desobedece la advertencia y se sienta a comer la hogaza sentado encima de una piedra blanca al otro lado del río. Mientras que se come la hogaza el pastor escucha tres golpes provenientes de debajo de la piedra, y al tercero aparece una serpiente de tres cabezas que en cada boca lleva una rosa. La serpiente se acerca al pastor, pareciendo que solo quiere darle las rosas, pero en cuanto el pastor extiende la mano para coger las flores la serpiente se abalanza encima de él para comérselo. Por suerte el pastor es rápido de reflejos y con la vara que lleva golpea las tres cabezas de la serpiente, matándola. Una vez muerta la serpiente el pastor cortó las tres cabezas, guardo dos de ellas en su cazadora y la tercera la aplasto para ver qué había dentro. Encontró una llave de cristal, y al mirar debajo de la piedra blanca halló una puerta que abrió con la llave de cristal, un magnífico palacio en el que todo, incluidos los sirvientes, eran de cristal. El pastor pasa el día en el palacio de cristal hasta que llega la hora de volver, y antes de irse coge flores del jardín y se las pone en el sombrero. Cuando regresa a palacio, pasa otra vez debajo de la ventana de los aposentos del rey, en los que la princesa está asomada, que se fija en las flores de cristal que lleva el pastor en su sombrero, y cuando le pregunta por ellas el pastor se las da. Al día siguiente el pastor aplasta la segunda cabeza y saca una llave de plata, con la que al abrir la puerta de debajo de la piedra blanca encuentra un espléndido palacio en el que todo, incluidos sus sirvientes, eran de plata. Antes de irse el pastor hace un ramillete con las flores del jardín y se lo coloca en el sombrero, que después le entrega a la princesa. El tercer día el pastor aplasta la cabeza que queda y encuentra una llave de oro, con la que al abrir la puerta debajo de la piedra blanca encuentra un castillo en el que todo, incluidos los criados, son de oro. Antes de volver a la ciudad el pastor recoge un ramillete de flores de oro, que después se lo da a la princesa.
Al poco tiempo el rey anuncia un torneo en el que el ganador obtendrá la mano de su hija. El pastor se presenta el primer día luciendo una armadura y armas de cristal, a lomos de un caballo de cristal; el segundo día una armadura y armas de plata, a lomos de un caballo de plata; y el tercero una armadura y armas de oro, a lomos de un caballo de oro. El pastor consigue derrotarlos a todos, y cuando es proclamado vencedor la princesa lo reconoce como el pastor que le regaló las flores de cristal, de plata y de oro, y se casa con él.
Ver también[]
- El Dragón de las siete cabezas, cuento popular francés recopilado por Geneviève Massignon.