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Ilustración de Anne Anderson

Los doce hermanos es un cuento popular alemán recopilado por los hermanos Grimm, que probablemente escucharon de Dorothea Vienhmann, que a su vez lo escucho de Julia y Charlotte Ramus.

Antecedentes[]

El comienzo de este cuento, con los hermanos teniendo que abandonar la casa familiar tras el nacimiento de su hermana, y su hermana más tarde yendo a buscarlos una vez que crece, para luego ser la culpable de su encantamiento al arrancar del suelo unas plantas que no debía de arrnacar, es similar al de Los siete pichones, cuento incluido en el Pentamerón de Giambattista Basile, aunque existen diferencias significativas entres ambos cuentos. Pero una vez que los hermanos son encantados ambas historias divergen la una de la otra. La segunda parte del cuento es más similar a la de Los siete cisnes, cuento incluido en la colección anónima Feen-Mährchen, publicada en 1801, en la que la heroína debe de permanecer en silencio subida a un árbol durante siete años, tiempo durante el cuál se casa con un príncipe, es injustamente acusada y rescatada en el último minuto por sus hermanos antes de que se rompa el hechizo.

Sinopsis[]

Un rey y una reina tienen doce hijos, todos ellos chicos. Cuando la reina se queda embarazada por décimo tercera vez, el rey le dice que de ser una niña su próximo hijo, deberán de matar a los otros doce, así ella podrá heredarlo todo, y manda hacer doce ataúdes. que ordena guardar en una cámara, cuya llave la reina custodia. Por orden de su marido la reina no puede decirle nada a nadie, incluidos sus hijos, y por ello se pasa el día lamentándose, hasta que un día el más pequeño de sus doce hijos, que se llama Benjamín, le pregunta a su madre por qué llora. La reina no quiere responderle, pero Benjamín tanto insiste que la reina termina por enseñarle los doce ataúdes y contarle a su hijo las nefastas intenciones de su padre. Para impedir que los maten los doce príncipes huyen al bosque, y por turnos se suben a la copa de un árbol para vigilar la torre del castillo, pues su madre les dice que, si da a luz a un niño ella dará la orden de alzar una bandera blanca, y los doce príncipes podrán volver al castillo, pero si se alza una roja significa que la reina ha tenido una niña y los doce príncipes deberán de huir del reino para no volver. Cuando llega el turno de Benjamín para subirse a la copa del árbol ve que han alzado en la torre una bandera roja. Los doce príncipes se internan en el bosque hasta que encuentran una cabaña abandona, en la que deciden quedarse a vivir. Los once hermanos más mayores salen todos los días a cazar, y Benjamín, al ser más débil de los doce. se queda cuidando de la casa.

Pasados diez años la hija que tuvo la reina crece hasta convertirse en una hermosa princesa, con una estrella en la frente. Un día la princesa encuentra doce camisas de hombre demasiado pequeñas para pertenecer a su padre, y la reina le confiesa a su hija que tiene doce hermanos de los que nunca ha oído hablar, y tras enseñarla los doce ataúdes le explica porque no sabe nada de ellos. Tras descubrir la existencia de sus hermanos la princesa decide ir a buscarlos. Para ello se interna en el bosque, dónde encuentra la cabaña en la que sus hermanos viven ahora. Cuando llega se encuentra solo Benjamín, y tras darse cuenta de que son hermanos Benjamín le advierte a su hermana que debe de esconderse antes de que sus otros hermanos lleguen y la vean, pues han jurado, como venganza por haber tenido que abandonar su reino por culpa de una muchacha, que matarían a toda muchacha que vieran. Benjamín esconde a su hermana en un tonel, y cuando vuelven sus hermanos de cazar consigue que juren que no harán daño alguno a la primera muchacha que vean, a cambio de contarles un secreto. Los once hermanos hace el juramento, y entonces Benjamín les revela que su hermana ha venido a verles. Los once hermanos se olvidan del rencor que sienten por ella y acceden a que su hermana viva con ellos. En el jardín junto a la casa hay doce lirios, y un día la princesa los arranca para regalarle uno a cada uno de sus hermanos, pero apenas corta el tallo de las doce flores sus hermanos se convierten en cuervos y la casa desaparece. Al mirar a su alrededor la princesa ve a una anciana, a la que pregunta si no hay forma de liberar a sus hermanos del hechizo, y la anciana le explica que durante siete años no deberá de hablar, ni reír ni llorar, y si pronuncia una sola palabra durante esos siete años, sus hermanos morirán. La princesa jura entonces hacer voto de silencio, y para poder cumplirlo se sube a lo alto de un árbol para evitar contacto con cualquier ser humano, y se pasa los días hilando para entretenerse.

Un día un rey que pasa por allí la ve y se enamora de ella al instante. Cuando la pregunta si quiere casarse con él, la princesa se limita a asentir con la cabeza, y el rey subió al árbol para bajarla y llevarla a su castillo. Aunque el rey y la princesa eran felices, la madre del rey no paraba de contarla a su hijo calumnias sobre su esposa. Al principio el rey no cree ninguna de las difamaciones que le cuenta su madre, pero de tanto oírlas termina por creérselas y condena a su esposa a morir quemada en la hoguera. Justo cuando la princesa estaba a punto de ser devorada por las llamas paso el último minuto del plazo de los siete años de silencio que la princesa debía de guardar para salvar a sus hermanos, y del cielo descendieron doce cuervos, que nada más aterrizar se convirtieron en los hermanos de la princesa. Los doce príncipes apagaron el fuego y desataron a su hermana, quién ahora que podía hablar le pudo explicar a su esposo porque no había hablado, y el rey se alegro mucho al saber que su esposa era inocente. En cuando a la malvada suegra, la arrojaron a una caldera llena de aceite hirviendo y serpientes venenosas, dónde murió.

Versión de 1812[]

En la versión publicada en la primera edición de Cuentos de niños y del hogar, en 1812, se presentan una serie de diferencias respecto a la versión del texto que se publica en ediciones posteriores, como la ausencia de los doce ataúdes que el rey ordena hacer para sus siete hijos; la carencia de un nombre propio por parte del duodécimo hermano; que los doce príncipes se instalen en una caverna en lugar de una cabaña; el hecho de que sea una lavandera, y no la reina, quién revela a la princesa la existencia de sus doce hermanos perdidos cuando la princesa pregunta a quién pertenecen las doce camisas; que la princesa debe de guardar silencio por doce años en lugar de solo siete; o la mención de que antes de la princesa, alguna otra doncella se había encontrado con los doce hermanos en su escondite en el bosque, y a diferencia de la princesa ella no había tenido tanta suerte, siendo víctima del juramento de los doce hermanos de matar a toda muchacha que se encontrasen, porque por culpa de una habían tenido que abandonar su hogar. En este último caso, la princesa está a punto de sufrir el mismo destino cuando encuentra a sus hermanos, pero ella consigue que la perdonen la vida.

Galería[]

Traducciones e inclusión en otras colecciones[]

Andrew Lang tradujo el cuento al inglés y lo incluyo en El libro rojo de los cuentos de hadas.

Ver también[]

Enlaces externos[]