Ilustración de Arthur Rackham
Las narices largas es un cuento popular alemán recopilado por los hermanos Grimm, que incluyeron en la edición de 1815 de Cuentos de niños y del hogar en el número 122, pero en posteriores ediciones fue sustituido por La ensalada de asno, y relegado a un breve resumen en las notas de este.
Sinopsis[]
Tres soldados se retiran y el rey no les da ni pensión, por lo que se ven obligados a mendigar para subsistir. Un día se internan en un bosque, y se ven obligados a pasar la noche en él. Para evitar peligros, los soldados se turnan para vigilar y dormir. Cuando le llega el turno al tercero, aparece una enano vestido de rojo, que le pregunta quienes son y por qué se ha internado en el bosque. El soldado explica su situación al enano, y el enano le pide al soldado que le siga, pues le dará algo que hará que él y sus compañeros no vuelvan a tener que preocuparse del dinero. El objeto consiste en una vieja capa que concede todos sus deseos a quién la lleve puesta. A la noche siguiente los tres soldados aún no consiguen salir del bosque, así que se ven obligados otra vez a pasar la noche. Cuando le toca el turno para vigilar al segundo soldado, aparece el mismo enano de rojo que le había aparecido a su compañero la noche anterior, y le entrega un morral que siempre esta lleno de dinero, que nunca se agota. La tercera noche los tres soldados continúan vagando por el bosque, y cuando el primero vigila mientras sus compañeros duermen, el enano de rojo vuelve a aparecer y le entrega un cuerno, que cuando lo sople podrá convocar a todo un ejército. Cuando por fin llega el día, el primer soldado se pone la capa y desea que él y sus compañeros salgan del bosque, y van a una posada, en la que piden la mejor comida y bebida que haya, y pagan todo con el dinero que saca el tercer soldado de su morral mágico. Cuando terminan de comer, el primer soldado usa su capa para pedir un castillo en el que él y sus compañeros puedan vivir.
Ilustración de Robert Anning Bell
Tras pasar un tiempo en el castillo en el que no les falta de nada, los tres soldados terminan por aburrirse y deciden recorrer mundo. Para ello usan la capa, con la que desean un carruaje tirado por tres caballos blancos para que les lleve, y haciéndose pasar por príncipes llegan a un reino cuyo soberano solo tiene una hija. La hija del rey juega a las cartas con el soldado que tiene el morral, y durante la partida el soldado menciona el prodigio del morral. La princesa decide apoderarse del objeto, y para ello echa un somnífero al vino del soldado, y mientras esta dormido hace un morral idéntico y le da el cambiazo. Al día siguiente el soldado no se da cuenta del cambiazo hasta que no gasta todo el dinero que había dentro del morral. Cuando se lo cuenta a sus compañeros, el que tiene la capa se teletransporta a los aposentos de la princesa, que se encuentra contando las monedas que saca del morral. En cuanto le ve la princesa grita, y toda la corte acude a ver que ocurre. Temiendo que le acusen a él de ladrón, el soldado salta por la ventana, pero se deja la capa mágica. De los regalos del enano, a los soldados ya solo les queda el cuerno, con el que convocan a un ejército con el que amenazan con invadir el reino si el rey no devuelve la capa y el morral. El rey le pide a su hija que los devuelva, pero la princesa le responde que tiene un plan. Junto con su doncella, la princesa se hace pasar por vendedora de bebidas ambulantes y se dirige al campamento del ejército de los tres soldados, dónde se pone a cantar, y su voz es tan hermosa que todos salen de sus tiendas a escucharla y a comprarla bebidas. Mientras que los soldados están distraídos, la doncella registra las tiendas hasta encontrar el cuerno, y se lo lleva al castillo.
Ilustración de George Cruikshank
Al ver que se han quedado sin nada, los tres soldados se ven obligados a volver a subsistir de la caridad, y deciden separarse. El que tenía el morral llega hasta un bosque dónde se echa a dormir, y al despertar descubre que se había dormido a la sombra de un manzano repleto de esplendidos frutos. El soldado coge una manzana y se la come, y su nariz comienza de repente a crecer tanto que ya no puede ni sostenerse en pie de lo que pesa. En ese estado es encontrado por sus antiguos compañeros, que habían logrado dar con él siguiendo la nariz. Los soldados tratan de ayudar a su compañero a levantarse del suelo, pero la nariz es demasiado pesada, y no logran levantarlo hasta que no lo suben a un burro y enrollan la nariz con dos palos. Y aún así, de lo que pesa la nariz, al poco rato se tiene que echar a descansar. Lo hacen cerca de un peral, del que sale detrás suyo el enano de rojo, que le dice al soldado que si come una de las peras del árbol, su nariz recupera su tamaño original. El soldado así lo hace, y ocurre tal y como le había dicho el enano. Al ver los prodigios de las peras y las manzanas, el soldado coge frutos de los dos arboles y se presenta en el palacio del rey, dónde consigue trabajo como ayudante del jardinero. Trabajando en los jardines el soldado aprovecha para hacer creer a la princesa que cultiva manzanas como nadie nunca a probado, y la princesa le pide a su padre permiso para comprar de esas manzanas. El rey se lo da, y la princesa las compra. Al probarlas, la princesa piensa que no ha comido manzanas más ricas en toda su vida, pero su nariz comienza a crecer, tanto que la princesa no se puede mover, y todos los médicos que acuden a verla son incapaces de dar con el remedio. El rey termina publicando un bando, en el que promete una gran recompensa por aquel que sea capaz de curar a su hija. El soldado se presenta, disfrazado de médico, y dice al rey que su hija no se curara hasta que no haya devuelto lo que ha robado. La princesa niega haber robado nada, pero su padre le pide que devuelva el morral, la capa y el cuerno. La princesa termina por devolverlo, el soldado le da las peras, que hacen que su nariz regrese a la normalidad, y el soldado regresa con la capa, el morral y el sombrero con sus compañeros.
Galería[]
Adaptaciones[]
Álbumes ilustrados[]
- The Nose tree, con ilustraciones de Warwick Hutton, publicado en 1981.
Ver también[]
- El cuento del pequeño Muck, cuento del autor alemán Wilhelm Hauff.
- Los tres veteranos, cuento del autor checo Jan Werich.
- Las narices largas, cuento popular eslovaco recopilado por Pavol Dobšinský.
- Los cuernos, cuento popular ruso recopilado por Alexander Nikolaievich Afanasiev.
- Los tres desertores, cuento popular francés recopilado por Geneviève Massignon.
- Las tres prendas de Pedro, cuento popular español recopilado por Aurelio de Llano Roza de Ampudia.