Ilustración de L. Leslie Brooke
La oca de oro, también conocido como El ganso de oro, es un cuento popular alemán recopilado por los hermanos Grimm.
Sinopsis[]
Un hombre tenía tres hijos. El más joven es objetivo constante de de las burlas de su familia y es llamado Bobalicón. Un día el más mayor de los tres hijos se va a cortar leña al bosque, y su madre le da un rico pastel de huevo y una botella de vino para cuando descanse coma y beba también. De camino al bosque el muchacho se encuentra con un anciano hombrecillo gris, que le pide que le dé un trozo de su pastel y un trago de su vino, pero el muchacho dice que no le dará nada, citando razón que, si se lo da, él se quedará sin nada, a pesar de que el hombrecillo solo le pidió que le diera un poco, no todo. Cuando el muchacho empieza a cortar el árbol, se hace daño en el brazo, y como no puede ir a por leña mientras que tenga el brazo mal, el hermano mediano va al bosque a por leña. Antes de ir su madre le da a él también vino y pastel de huevo, y por el camino se encuentra también al hombrecillo gris, que le pide que le dé un poco de su pastel y su vino, pero el mediano hace como el mayor y se marcha sin darle nada al hombrecillo. Cuando empieza a cortar la leña se hace daño en la pierna, y se tiene que quedar en casa para recuperarse.
Como él es el único que aún no tiene un brazo o una pierna herida, el hijo menor le pide a su padre que le deje ir a por leña, pero su padre le dice que no, contestando que, si sus hermanos se han hecho daño, él, con lo tanto que es, se mataría. El muchacho no deja que los comentarios despectivos de su padre le afectan y continúa insistiendo, hasta que su padre le deja irse. Su madre, en vez de prepararla un pastel de huevo para ir al bosque, le hace un pastel con ceniza, y en vez de vino, le da cerveza agria. De camino al bosque el muchacho se encuentra con el hombrecillo gris, que le pide un trozo de pastel y un trago. Aunque solo tiene el pastel de ceniza y la cerveza agria, el muchacho decide compartirlo con el hombrecillo, pensando que en compañía al menos le sabrá mejor. Para sorpresa del muchacho, cuando va a sacar el pastel y la cerveza, saca en su lugar un pastel de huevo, el más exquisito que jamás había probado, y un buen vino. Tras comer y beber, el hombrecillo le dice al muchacho que, para recompensarlo por su generosidad, deberá de talar un árbol viejo que le indica, y lo que encuentra en las raíces que se lo quede, que es para él. El muchacho tala el árbol que el hombrecillo le había dicho, y al caer el tronco encuentra dentro una oca con las plumas de oro puro.
El muchacho coge la oca y se va a una posada a pasar la noche. Resulta que el dueño de esa posada tiene tres hijas, que en cuanto ven a la oca deciden robarla una pluma. En cuanto el muchacho le quita la vista de encima a la oca, la hija mayor del posadero se acerca a arrancarla una pluma, pero en cuanto toca el ala se queda pegada a esta y por más que lo intenta no consigue despegarse. La segunda se acerca, y al instante se queda pegada a su hermana nada más tocarla. Después va la tercera, y a pesar de que sus hermanas la advierten de que no se acerque ni las toqué, ella las ignora, y en cuanto toca a su hermana ella también se queda pegada a la oca. Las tres hermanas se pasan la noche entera pegadas a la oca, y a la mañana siguiente el muchacho coge la oca y se la lleva, sin importarle los más mínimo las tres muchachas que tiene pegadas al ave. En el campo se encuentran con un párroco, que en cuanto ve a las tres muchachas detrás del joven, saca la peor de las conclusiones y acusa a las hijas del posadero de descocadas, por ir por ahí las tres persiguiendo a un joven. Para detenerlas agarra por un brazo a la más joven, pero él también se queda pegado y se ve obligado a formar parte de la peculiar procesión. Más tarde se encuentran con el sacristán, que andaba buscando al párraco porque llegaba tarde a bautizar a un niño, y al verlo agarrado de una moza y siguiéndola se escandaliza y trata de retenerlo, pero nada más coger de la manga al párroco sufre la misma suerte y se queda pegado. La peculiar procesión continúa su camino hasta cruzarse con dos campesinos, a los que el párroco pide a gritos que le liberen, pero apenas tocan al sacristán ellos se quedan también pegados.
Ilustración de Felicitas Kuhn
El muchacho y sus siete involuntarios seguidores llegan a una ciudad en la que vive un rey, cuya hija nadie había conseguido nunca hacerla reír, hasta tal punto que el rey había publicado un bando diciendo que aquel que fuese capaz de hacer reír a la princesa se casaría con ella. En cuánto el muchacho se entera se presenta en palacio, y nada más ver al séquito la princesa estalla a carcajadas. Pero como al rey no le gusta la idea de tener por yerno a un joven cuya propia familia llamaba Bobalicón, así que le dijo que, si quería por esposa a la princesa, tendría que encontrar a un hombre capaz de beberse todo el vino que había en su bodega, sin dejar ni una gota. El muchacho acude a pedirle ayuda al hombrecillo gris, y en el árbol dónde había encontrado la oca de oro se encontró con un hombre, que le dijo que estaba tan sediento que no satisfacía su sed ni bebiéndose un tonel entero de vino. El muchacho lleva el hombre a la bodega del rey, dónde antes de que acabe el día el hombre se había bebido todo el vino que había. Pero aún así el rey no quería casar a su hija con el muchacho, y le dijo que, si no encontraba a un hombre capaz de comerse una montaña entera de pan, no volvería a ver a la princesa. El muchacho vuelve al bosque y se encuentra a un hombre atado a una correa, que le dice que tiene tanta hambre que ni comiéndose un horno entero de pan consigue satisfacerla. El muchacho lleva al hombre a la corte del rey, dónde el rey había ordenando hacer una montaña enorme de pan con toda la harina que había en el reino. Pero, por muy alta que fuera la montaña, el hombre se la comió en un solo día, y no dejo miga alguna.
A pesar de que el joven había superado todas las pruebas, el rey aún no quería darle la mano de su hija, y le ordena que le traiga un barco, que sea capaz de navegar por tierra y por mar, si con su hija se quiere casar. El joven vuelve al bosque, dónde se encuentra con el hombrecillo gris, que le da el barco que puede navegar por tierra y por mar. El rey, al ver que parece que da igual lo imposible que sea la tarea que encomiende, el joven siempre la supera, termina por darse por vencida y darle al joven la mano de su hija. El muchacho se casa con la princesa, y al morir el rey hereda el trono.
Galería[]
Portadas[]
Ilustraciones interiores[]
Adaptaciones[]
Películas[]
- La oca de oro, película alemana de 1953.
- La oca de oro, película alemana de 1964.
Películas para la televisión[]
- La oca de oro, película alemana de 2013.
Televisión[]
- La oca de oro, sexto episodio de la primera temporada de la serie de animación japonesa Grimm Masterpiece Theater.
Novelas[]
- El retorno del hada, novela de Gail Carson Levine, publicada en 2002.
Ver también[]
- Juanastilla hace reír a la princesa, cuento popular noruego recopilado por Peter Christen Asbjornsen y Jorgen Moe.