Ilustración de Felicitas Kuhn
Las tres plumas es un cuento popular alemán recopilado por los hermanos Grimm, que escucharon de una mujer llamada Dorothea Vienhmann.
Sinopsis[]
Un rey tenía tres hijos. Los dos mayores eran considerados listos y sensatos, pero el menor, como hablaba poco, le consideraban de pocas luces y le llamaban Bobalicón. El rey, al ver que ya estaba débil y anciano, empezó a preguntarse cuál de sus tres hijos debería de heredar el trono al morir él. Como no se decidía, un día les manda salir a recorrer el mundo y, el que le trajera la mejor alfombre, sería su heredero. Para que no discutieran sobre por dónde debía de ir cada hermano, subieron a lo alto del castillo, y el rey soplo tres plumas. Cada príncipe debería de ir en la dirección que le indicase cada pluma. La primera voló hacia el Este, así que en esa dirección fue el mayor. La segunda voló hacia el Oeste, y el mediano la siguió. Pero la tercera apenas se había alejado cuando se cayó, y los dos hijos mayores del rey se burlaron de su hermano pequeño porque le tocó seguir la pluma que menos lejos había llegado. El príncipe se sintió muy triste, hasta que descubrió que bajo el suelo dónde había caído la pluma había una trampilla, que abrió y encontró una escalera, por la que descendió hasta llegar a una puerta. Llama a la puerta, y cuando le abren ve una cámara repleta de ranas. La más grande de todas le pregunta a que había venido, y el príncipe le explicó lo que necesitaba. La rana más grande manda a otra de las ranas más pequeñas a por una caja, que cuando la abre saca de allí el más hermoso tapiz que el príncipe jamás había visto. Muy contento, el príncipe le da las gracias a las ranas y le lleva el tapiz a su padre. Mientras, los dos hermanos mayores del príncipe habían pensado que, como su hermano pequeño era tan tonto, no podría encontrar nada y volvería con las manos vacías, por lo que cualquier cosa que llevaran ellos ganaría por comparación. Así que compraron los primeros tejidos que encontraron y con aquellas bastas telas regresaron a palacio, dónde para su sorpresa vieron la magnífica tela que su hermano pequeño había traído. Como lo que los hermanos mayores habían traído no tenía ninguna posibilidad de ganar, el rey nombro su heredero a su hijo menor.
Los dos hijos mayores del rey protestan, diciendo que un bobalicón como su hermano menor ni tiene las facultades necesarias para gobernar un reino, y le exigen a su padre que les haga una segunda prueba. El rey cede a las protestas de sus hijos mayores, y les dice que, quién le traiga el mejor anillo, será nombrado su heredero. Al igual que en la anterior prueba, el rey sopla las tres plumas para indicar que camino ha de tomar cada uno de sus hijos, y la tercera pluma cae sobre la trampilla que conduce a la cámara subterránea de las ranas. El príncipe desciende a la cámara de las ranas y les explica que es lo que su padre ahora quiere. La rana más grande vuelve a mandar que le traigan su caja, de la que saca un precioso anillo brillante, que el príncipe llevo a su padre. Los dos hermanos mayores, mientras, cometieron otra vez el error de confiarse demasiado, y en vez de anillos cogieron los aros de un carro de clavos y se los llevaron a su padre como si fuesen anillos. Nuevamente el rey escogió a su hijo menor como heredero, y nuevamente sus dos hijos mayores protestaron que su padre tomase aquella decisión.
Ilustración de Ruth Koser-Michaels
El rey termina por ceder otra vez a las protestas de sus dos hijos mayores y encomendó a sus tres hijos una tercera tarea: encontrar y traer a la más hermosa doncella. Para indicar que camino debía de tomar cada hermano, el rey volvió a soplar las tres plumas, y la tercera volvió a caer sobre la trampilla de las ranas. El príncipe desciende y le explica lo que tiene que traerle a su padre a la rana más grande, que le dice que esta vez la petición de su padre es un poco más difícil, pero que aún así la obtendrá. La rana le da un nabo amarillo hueco, tirado por seis ratoncitos, y manda al príncipe que coja a una de sus ranas y la coloque dentro del nabo. El príncipe coge una al azar y cuando la mete el nabo se convierte en carroza, los ratones en caballos y la rana es una hermosa doncella. El príncipe lleva a la doncella en presencia de su padre. Cuando llegan los dos hermanos mayores ya habían llegado, y de nuevo estos se habían confiado y habían traído a las primeras campesinas que se habían encontrado por el camino, sin molestarse en buscar lo más mínimo.
Ilustración de Otto Ubbelohde
El rey vuelve a nombrar a su hijo menor su heredero, y los dos mayores vuelven a protestar, exigiendo que otro de los criterios para escoger a la doncella sea la que pueda saltar por un aro colgado en el techo de la sala del trono. Los hijos mayores confían que las campesinas serán capaces de ello porque, al pasarse el día trabajando labrando los campos, podrán realizar con más facilidad una actividad física que la doncella que ha traído su hermano, que tiene un aspecto muy delicado. Pero ocurre justo lo contrario: las dos campesinas son tan pesadas que apenas pueden levantarse del suelo, mientras que la doncella atraviesa el aro con suma facilidad. El rey nombra a su hijo menor su heredero, y esta vez es definitivo.
Traducción de Taylor: Cherry, or the Frog Bride[]
En 1826 Edgar Taylor publicó su traducción de los cuentos de los hermanos Grimm. Entre los cuentos traducidos se encuentra un equivalente a Las tres plumas, titulado Cherry, or the Frog Bride (Trad: La muchacha de las cerezas, o la novia rana), cuyo texto corresponde más con Das Märchen von der Padde de Johann Gustav Büsching que con el cuento de Grimm.
Adaptaciones[]
Películas para la televisión[]
- Las tres plumas, película para la televisión alemana de 2014.
Series de animación[]
- Las tres plumas, vigésimo séptimo episodio de la tercera temporada de la serie de televisión animada Simsala Grimm.
Galería[]
Ver también[]
- La zarevna rana, cuento popular ruso recopilado por Alexander Nikolaievich Afanasiev.
- La rana, cuento popular tiroles recopilado por Christian Schneller.
- El príncipe que se casó con una rana, cuento popular italiano recopilado por Italo Calvino.
- La rana y la culebrina, cuento popular español recopilado por Aurelio de Llano Roza de Ampudia.