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Ilustración de Felicitas Kuhn

La niña de los gansos, también traducido como La doncella de los gansos, La pastora de ocas, La guardadora de ocas o Falada, el caballo prodigioso, es un cuento popular alemán recopilado por los hermanos Grimm, que escucharon de Dorothea Vienhmann.

Antecedentes[]

Sinopsis[]

Una reina viuda promete a su única hija con un príncipe de un país lejano. Llegado el día en el que la princesa tiene que partir al reino de su prometido para conocerlo, la reina proporciona a su hija todo lo necesario para un ajuar nupcial, una ayudante de cámara para que la acompañe por el camino y como montura un caballo parlante llamado Falada. Por último la reina se corta los dedos y deja caer tres gotas de sangre en un pañuelo blanco que después entrega a su hija, a la que pide que lo guarde bien. La princesa guarda el pañuelo en su seno, se despide de su madre y parte junto a la ayudante de cámara. Tras llevar viajando una hora, la princesa, como tiene sed, le ordena a la ayudante de cámara que baje del caballo y la llene de agua para beber la copa de oro que lleva, a lo que la ayudante de cámara responde que, si tanta sed tiene, que baje ella misma del caballo y se incline en la orilla para beber del arroyo. La princesa eso hace, y mientras que bebe escucha a las tres gotas de sangre del pañuelo que le dio su madre decir que, si su madre la reina se enterase de aquello, quedaría destrozada. Una vez que la princesa ha bebido retoman el viaje, pero como hace tanto calor a la princesa vuelve a entrarle la sed y vuelve a mandarle a la ayudante de cámara que se baje del caballo y que vaya a por agua para ella, a lo que la ayudante de cámara le responde lo mismo que antes. Esta vez, cuando la princesa se inclina para beber, el pañuelo de su madre se le cae al agua y se lo lleva la corriente. Aunque la princesa no se da cuenta en el momento, la ayudante de cámara si que se fija, y ahora que la princesa está desprotegida ve la ocasión perfecta para ordenar a la princesa que se intercambien las vestiduras y los caballos, y tras amenazarla de muerte, la hace jurar que no le dirá a ser vivo alguno que la hija de la reina era ella.

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Ilustración de Otto Ubbelohde

Llegaron por fin al palacio del prometido de la princesa, haciéndose pasar la criada por la prometida del príncipe. Cuando llegan nadie se fija en la verdadera princesa, que lleva ropajes de sirvienta, y la dejan sola en el patio del castillo hasta el padre del príncipe la ve y pregunta a la supuesta prometida de su hijo quién es la muchacha que está sola en el patio, a los pies de las escaleras. La falsa novia dice que se trata una muchacha plebeya a la que acogió como compañera durante el viaje. Cuando la falsa princesa pide al rey que la ponga a trabajar, el rey la pone de ayudante del cuidador de los gansos de palacio, que se llamaba Conrado. Mientras, la falsa princesa pide al príncipe que maten a Falada, el caballo parlante de la princesa, diciendo que el caballo no ha sido más que una molestia durante el viaje, pero en realidad es para deshacerse de Falada, pues la impostora teme que el caballo hable y la desenmascare. Cuando la auténtica princesa se entera del destino que espera a Falada, soborna al matarife para que coloque la cabeza de Falada sobre las enormes puertas de la ciudad, que la princesa tiene que atravesar todos los días cuando saca a los gansos para que les de el aire libre. El matarife cuelga la cabeza de Falada sobre la puerta, y así todos los días, cuando la princesa atraviesa la puerta, se lamenta de la situación en la que su caballo se encuentra, y para sorpresa de Conrado, al cabeza le responde a la muchacha, refiriéndose a ella como princesa. En cuanto llegan al campo la princesa se sienta en la hierba y se suelta los cabellos para peinarlos, y como son tan rubios que parecen hilos de oro, Conrado trata de acercarse para arrancarle algunos, pero la princesa lo nota antes de que la toque y hace que el viento sople tan fuerte que se lleve volando el sombrero de Conrado. El cuidador de gansos corre detrás de su sombrero para recuperarlo, y cuando por fin lo consigue, la princesa ya se ha peinado y recogido sus cabellos. Al volver a la ciudad y pasar por debajo de la puerta, vuelve a producirse el mismo intercambio de palabras entre la princesa y la cabeza de caballo.

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Ilustración de Gustaf Tenggren

Tras varios días en los que suceden estos eventos, Conrado va una noche a decirle al rey que no quiere seguir trabajando con esa muchacha, que no para de hacer cosas raras. El rey pregunta a qué cosas raras se refiere, y Conrado le cuenta al rey como su ayudante habla con la cabeza de caballo colgada del umbral de la puerta, y como hace que el viento sople tan fuerte mientras se peina que se lleva su sombrero por los aires. Tras oír todo aquello, el rey comienza a sospechar y le informa a Conrado que al día siguiente irá a sacar los gansos como todos los días en compañía de la muchacha, y que él estará espíandolos mientras que Conrado y la joven hacen lo mismo que todos los días. Así, el rey ve con sus propios ojos como todo lo que Conrado le ha contado es cierto. Esa tarde, cuando la pastora de ocas regresa, el rey la manda llamar y le pregunta quién es en realidad, pero la princesa le dice al rey que no puede decirle nada, ya que hizo un juramento y si lo rompe, morirá. El rey entonces le dice a la princesa que, si no puede contarle nada a nadie, al menos podrá desahogarse contándole sus penas a la estufa. La princesa se mete dentro y comienza a contar entre llantos como ella fue traicionada y suplantada por su criada, y el rey, que está escuchando a escondidas, lo oye todo. En cuanto la princesa sale de la estufa el rey ordena que la traigan ropajes dignos de una princesa, y una vez vestida, el rey manda llamar a su hijo y le informa que la que cree que es su prometida no es más que una impostora. El príncipe se alegró mucho de conocer por fin a su verdadera novia, y para hacerle una encerrona a la criada impostora organizaron un banquete, en el que la princesa se sentó al lado de la criada, que era incapaz de reconocer a la princesa de lo elegante que iba. Durante el banquete el rey pidió consejo a la criada sobre qué castigo tenía que infligir a una criada que cometía la osadía de engañar al rey, y la criada sugirió encerrar desnuda a la persona en un barril tirado por dos caballos, y que la arresten por las calles de la ciudad hasta que muera. El rey revela entonces a la criada que se ha sentenciado a ella misma, y tras condenar a la criada, el príncipe y la princesa se casan.

Citas[]

Galería[]

Portadas[]

Ilustraciones interiores[]

Traducciones e inclusión en otras colecciones[]

Andrew Lang lo incluyo en El libro azul de los cuentos de hadas, publicado en 1889.

Adaptaciones[]

Películas[]

  • La niña de los gansos, película alemana de 1957.
  • El cuento de la princesa de los gansos y su fiel caballo Falada, película alemana de 1989.

Televisión[]

  • La doncella de los gansos, décimo tercer episodio de la segunda temporada de la serie de animación Simsala Grimm.
  • La niña de los gansos, película para la televisión alemana de 2009, perteneciente a la serie 6 auf einen Streich.

Novelas[]

Relatos[]

  • The Goose Girl, relato de Tim Wynne-Jones, publicado en 1995.
  • El cuento del pañuelo, relato de Emma Donoghue, publicado en 1997.
  • Gilly the Goose Girl, relato de Nancy Springer, publicado en 1999.
  • Falada: The Goose Girl's Horse, relato de Nancy Farmer, publicado en el 2000.

Álbumes ilustrados[]

Cómics[]

  • En la serie Fábulas, creada por Bill Willingham, el personaje de la criada es uno de los paladines de la Esperanza, representando el Deseo de Venganza.
  • En el manga Ludwig Revolution, creado por Kaori Yuki,

Ver también[]

Enlaces externos[]