El rey Cardiddu es un cuento popular siciliano recopilado por Laura Gonzenbach.
Sinopsis[]
Un zapatero muy pobre que tiene tres hijas muy hermosas, pero que la menor es la más hermosa de todas, hace todo lo posible para salir adelante, pero aún así no consigue ganar bastante dinero, y al volver a casa siempre es reprendido por su esposa. Uno de aquellos días el zapatero, ya desesperado, se fue al bosque, se sentó en una roca y se lamento de su precaria situación. Entonces apareció frente a él un apuesto joven, que decía que le había llamado. El zapatero respondió que él no había llamado a nadie, y el joven le explicó que, cada vez que alguien se sentaba en la roca en la que el zapatero estaba sentado y exclamaba lo terrible que se sentía, él debería de aparecer. El zapatero entonces le explica la situación en la que se encuentra el joven, y tras terminar de escucharle le pide que se vaya con él, pues hay lago que el joven quiere darle. A través de una entrada subterránea el joven conduce al anciano hasta un espléndido castillo, dónde le dio de comer y lleno sus bolsillos de dinero. Antes de que el zapatero se fuese a casa, el joven le pidió que dentro de una semana le trajese a su hijo menor, para poder casarse con ella algún día. De camino a casa el zapatero compro algunas cosas para su familia, y antes de llamar a la puerta, escucho a su mujer y a sus hijas quejándose de él, pero en cuanto le vieron entrar por la muerta, con todo el dinero que llevaba y lo que había comprado con él, la actitud tanto de la mujer como de las hijas cambio considerablemente.
El zapatero le explico a su hija menor la petición del generoso joven, y ella acepta ir encantada con él. Pasada una semana el zapatero lleva a su hija menor hasta el claro del bosque dónde estaba la roca. El zapatero se sienta encima y llama al joven, que aparece al instante y les conduce a su palacio subterráneo, dónde el zapatero deja a su hija menor. El joven le enseña a la hija del zapatero todas las habitaciones del palacio salvo una, que le prohíbe abrir bajo ninguna circunstancia, y le explica que él era un rey, el rey Cardiddu, que había sido condenado por una vieja bruja a vivir en aquel palacio subterráneo por haberse negado a casarse con su hija, pero que aún así él podía salir de viaje durante varios días, aunque no podía decirle a dónde. Durante uno de aquellos viajes la hija del zapatero invito a sus hermanas y les enseño todas las estancias del palacio. Cuando llegaron ante la puerta del cuarto prohibido, las hermanas le pidieron a la muchacha que la abriese, pero ella se negaba. Las hermanas tratan de convencerla, diciendo que no pasaba nada por que la abriera ahora que el rey estaba ausente, vete Dios a saber dónde, pero ella se mantuvo firme. Sus hermanas se fueron, y el rey Cardiddu volvió, pero la muchacha ya no tenía paz, pues no paraban de asaltarla las dudas de si no debería de abrir aquella puerta y averiguar que era lo que el rey le escondía. En cuanto se metieron en la cama y el rey se quedo dormido, la muchacha se levantó para ir a abrir la puerta. Para asegurarse de que el rey estaba durmiendo, la muchacha le ilumino el rostro con una vela, y una de las gotas de cera cayeron en la frente del rey. En ese mismo instante la muchacha se encontró sentada encima de la roca, y el rey Cardiddu delante de ella, reprendiéndola por ceder a su curiosidad. El rey le dijo que ahora debería de ir a la casa de la bruja que le había encantado, y que cuando llegará y la bruja la invitara a subir, ella se negara a hacerlo, hasta que la bruja no prometiese no hacerla ningún daño, en nombre del rey Cardiddu. Luego debería de ponerse a trabajar como sirvienta de la bruja.
La hija del zapatero camino hasta llegar a la casa de la bruja, dónde se sentó a la puerta. En cuanto la bruja la ve, piensa en el suculento bocado que sería la muchacha, y trata de convencerla para que entre. La hija del zapatero, que recuerda la advertencia del rey Cardiddu, se niega a pasar, a no ser que la bruja le prometa no hacerla daño en nombre del rey Cardiddu. La bruja lo hace, y acepta a la muchacha como sirvienta, pero aunque ha prometido no intentar comérsela, la bruja se pasa el día pensando en excusas para poder comerla. Un día que le bruja va a misa, le ordena a la muchacha que durante su ausencia barra la casa y no la barra. La muchacha no tiene ni idea de lo que la bruja quiere decir, y temiendo lo que le hará cuando vuelva, rompe a llorar- En ese momento aparece frente a ella el rey Cardiddu, que le pregunta por qué llora. La muchacha le explica la disparatada orden de la bruja, y el rey Cardiddu sugiere, a modo de pulla, que le pregunte a sus hermanas, ya que le dan tan buenos consejos. La hija del zapatero sigue llorando, y el rey Cardiddu termina por explicarle lo que tiene que hacer: debe de barrer toda la casa hasta dejarla limpia del todo, pero cuando la bruja venga debe de coger la cesta que contiene toda la suciedad que ha barrido y echarla a rodar por las escaleras. La hija del zapatero así lo hace, y cuando la bruja vuelve de misa y ve que la muchacha ha logrado cumplir su orden correctamente, se enfada mucho, ya que esperaba que fuera a fracasar y así poder hacerla daño. A la mañana siguiente antes de ir a misa la bruja ordena a la muchacha que encienda un fuego y que no lo encienda. La hija del zapatero tampoco sabe como llevar a cabo esa orden y rompe a llorar, momento en el que aparece el rey Cardiddu y le pregunta por qué llora. Ella se lo explica, y nuevamente él vuelve a burlarse de ella, preguntando por qué no le pide ayuda a sus hermanas, que de tanta ayuda le fueron en el pasado. Así solo consigue que la hija del zapatero se enfade con él, y arrepentido el rey Cardiddu le explica que es lo que tiene que hacer: hay que colocar la leña en la chimenea, encima de esta la tetera, y las cenizas al lado, pero nunca debe de encender el fuego. La hija del zapatero sigue las instrucciones del rey Cardiddu, y por ello cuando la bruja vuelve de misa se pone furiosa al ver que la hija del zapatero ha cumplido su orden sin equivocarse. El tercer día antes de ir a misa la bruja le mando a la hija del zapatero que hiciese la cama y no la hiciese. Al igual que los dos días anteriores, la muchacha no sabía que hacer y se echo a llorar. Entonces apareció el rey Cardiddu, quién tras burlarse una ve más por haberse dejado persuadir por sus hermanas, le dijo a la hija del zapatero que era lo que tenía que hacer: solo tiene que doblar las sábanas y edredones, pero dejar los colchones como los encuentre. Gracias a esto la hija del zapatero consigue cumplir la tercera tarea.
La bruja continúa pensando en que tareas encomendarla a la hija del zapatero, y se le ocurre coger toda su ropa blanca, bañarla en sangre de buey y entregarle el montón a la hija del zapatero, dando la orden de que lave, blanqueé, zurce, planché y doblé todas las prendas para estar listas esa misma tarde, y si no es así, la devorará. La muchacha se ve incapaz de tener todas las prendas listas a tiempo, y sin ni siquiera una pastilla de jabón, por lo que rompe a llorar. Aparece el rey Cardiddu, preguntando por qué llora, y cuando se entera de cuál es esta vez la orden de la bruja manda a la hija del zapatero que suba la montaña y le pida ayuda al rey de los pájaros. La hija del zapatero sube la montaña indicada y encuentra en la cima al rey de los pájaros y le pide que haga la colada por ella, mencionando que la envía el rey Cardiddu. El rey de los pájaros llama entonces a sus hadas, y estas lavan, blanquean, zurcen, planchan y doblan todas las prendas en segundos. La bruja, al ver todas las prendas, coge todos los colchones de la casa y le ordena tenerlos todos lavados y secados. La hija del zapatero se da cuenta que no podrá hacerlo a tiempo y rompe a llorar. Aparece entonces el rey Cardiddu, quién la ayuda a cargar con los colchones hasta la cima de la montaña, dónde el rey de los pájaros llama a sus hadas, quienes son capaces de lavar y secar los colchones en segundos.
La bruja, al ver que encomendando tareas a la hija del zapatero no consigue nada, pues ella siempre consigue hacerlas, por difíciles que parezcan, decide mandar a la muchacha a casa de su hermana, una bruj aún más temible que ella, con la excusa de llevarla una caja y una carta. De camino a casa de la hermana de la bruja, la hija del zapatero se encuentra con el rey Cardiddu, quién le advierte que no debe de abrir la caja durante todo el trayecto y lo que deberá de hacer para sobrevivir a la visita. Tras recibir las instrucciones la hija del zapatero sigue caminando, pero le entra la curiosidad y abre la caja. Apenas levanta la tapa cuandoa la caja comienza a sonar, y la hija del zapatero, asustada, trata de hacer que la caja pare, pero cuanto más lo intenta, la caja mñas suena suena. Vuelve a aparecer el rey Cardiddu, quién hace que la caja pare de sonar, pero también anuncia a la hija del zapatero que esa será la última vez que la ayude. La hija del zapatero continúa su camino hasta que se cruza con una corriente de agua y sangre, y siguiendo el consejo del rey Cardiddu, comenta lo bonita que es la corriente. Los halagos consiguen que la corriente se calme, y la muchacha continúa su camino hasta cruzarse con un asno y un perro. La muchacha le quita el hueso de la boca al asno y se lo da al perro, y al asno le da el heno, por lo que los dos animales la dejan pasar. La hija del zapatero finalmente llega al castillo de la hermana de la bruja, cuya puerta de para de cerrarse y abrirse, impiendo pasar a la muchacha. Para que la deje pasar, al igual que con la corriente, la muchaca comenta lo bonita que es la puerta, y está la deja pasar. La bruja coge la carta y le pide a la muchacha que la espere mientras que lee la carta, pero la hija del zapatero, a la que el rey Cardiddu ya ha advertido que en la carta pone que la bruja le pide a su hermana que se la coma, sale corriendo. La bruja ordena a la puerta, el perro, el asno y la corriente que no la dejen escapar, pero debido a la amabilidad que la hija del zapatero les ha mostrado, algo que la bruja nunca ha hecho, la dejan escapar. La bruja sale detrás de ella, y cuándo intenta cruzar la corriente, muere ahogada.
La hija del zapatero regresa a la casa de la primera bruja, que está preparando la boda de su hija con el rey Cardiddu, quién sugiere a la bruja que ponga a la hija del zapatero arrodillada a los pies del lecho nupcial, sosteniendo en cada mano una vela encendida. La bruja, pensando que sería la ocasión perfecta para acabar con ella, acepto la idea de su futuro yerno. Pero el rey Cardiddu, que ya conocía los planes de la bruja, cuando se acerca la medianoche sugiere a la hija de la bruja que se coloque en lugar de la hija del zapatero para que ella pueda descansar. La hija de la bruja se coloca en lugar de la del zapatero, y al llegar la medianoche el suelo en el que está arrodillada se abre y se la traga. El rey Cardiddu y la hija del zapatero huyen antes de que la bruja descubra a la mañana siguiente que su hija ha sido la víctima de su plan. La bruja sale para perseguir a la pareja, pero cuando está a punto de atraparlos el rey Cardiddu convierte a la hija del zapatero en jardín, y a él en jardinero. Cuando la bruja llega al jardín pregunta al jardinero si no ha visto pasar por allí a una joven pareja, pero el jardinero ni siquiera le responde a sus preguntas, solo se limita a decir que sus hortalizas aún no están listas. Harta de no recibir respuestas la bruja se marcha, y cuando la pierden de vista el rey Cardiddu y la hija del zapatero recobran sus formas originales y siguen huyendo, hasta que la bruja vuelva a pisarles los talones. Entonces el rey Cardiddu convierte a la hija del zapatero en iglesia, y él se convierte en sacristán. La bruja pregunta al sacristán si ha visto a la joven pareja huyendo, pero el sacristán solo le dice que la misa aún no ha empezado. Harta de no recibir una respuesta clara, la bruja se vuelve a marchar y el rey Cardiddu y la hija del zapatero recuperan sus formas y siguen huyendo. Cuándo ven que la bruja se acerca otra vez, el rey Cardiddu se convierte en un estanque y a la hija del zapatero en anguila que nada en las aguas del estanque. La bruja se acerca a la orilla y trata de atrapar la anguila, pero esta siempre consigue esquivarla. Al ver que no consigue atrapar a la anguila, la bruja se marcha, y la joven pareja, creyendo que ya están seguros, regresan al reino de Cardiddu.
Pero la bruja tiene un as más en la manga. Al volver a su casa la bruja se sienta, coloca sus manos en su regazo,y pronuncia un conjuro, condenando a la novia del rey Cardiddu a se no ser capaz de dar a luz hasta que ella no quite las manos de su regazo. Cuando llea el momento que la hija del zapatero de a luz y no puede, el rey se da cuenta de cuál debe de ser la causa, manda que todas las iglesias del reino toquen sus campanas. Cuando la bruja oye las campanas pregunta por la causa, le dicen que el rey Cardiddu ha muerto. Tan contenta se pone la bruja que quita las manos de su regazo, que habían permanecido en esa postura todo ese tiempo, y se pone a aplaudir. La hija del zapatero puede dar por fin a luz a su hijo, y cuándo la bruja descubre que la han engañado, se da un cabezazo tan fuerte contra la pared que muere. La hija del zapatero invita a su padre y a sus hermanas a vivir con ella, su marido y su hijo en palacio, y todos viven juntos y felices.
Ver también[]
- El Rey del Amor, cuento popular siciliano recopilado por Giuseppe Pitrè.
- El hijo del rey en el gallinero, cuento popular siciliano recopilado por Giuseppe Pitrè.
- El tronco de oro, cuento de Il Pentamerone de Giambattista Basile.
- El candado, cuento de Il Pentamerone de Giambattista Basile.
- El tallo de repollo, cuento popular portugués recopilado por Zófimo Consiglieri Pedroso.
- El príncipe lobo, cuento popular danés recopilado por Svend Grundtvig.
- Presadepájaro, cuento popular alemán recopilado por los hermanos Grimm.