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Ilustración de Felicitas Kuhn

El rey rana o Enrique Férreo, en ocasiones también traducido como El príncipe rana, El príncipe sapo, o La princesa y la rana, es un cuento popular alemán recopilado por los hermanos Grimm.

Sinopsis[]

Un rey tiene varias hijas, todas muy bellas, pero la más bella es la más joven. Cerca del castillo, bajo un viejo tilo, hay un pozo, al que la princesa le gusta ir los días calurosos y jugar con una pelota de oro, su juguete preferido. Uno de esos días, la pelota cae rodando al pozo. Al ver que no puede recuperar la pelota, la princesa se echa a llorar.

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Ilustración de Warwick Goble

La princesa interrumpe sus llantos cuando oye a alguien preguntarle por la causa de sus sollozos. Cuando ve de dónde procede la voz, ve una rana de aspecto desagradable, que se ofrece a recuperar su pelota, pero la princesa ha de darle algo a cambio. La princesa le ofrece joyas, vestidos, e incluso la corona que lleva puesta, pero nada de eso es del interés de la rana, que solo quiere ser el compañero de la princesa y sentarse en su misma mesa, comer de su mismo plato, beber de su mismo vaso y dormir en la misma cama. La princesa acepta, aunque en realidad la idea de tener a la rana de compañero la repugna, solo para que la rana recupere su pelota. En cuanto la rana saca la pelota del agua la princesa la coge y sale corriendo, ignorando a la rana, que la pide que la espere.

Al día siguiente, cuando la princesa se encuentra comiendo con su padre el rey y toda la corte, oyen que alguien llama a la puerta, pidiendo a la hija más pequeña del rey que le abra. La princesa va a ver quién es, y en cuanto ve a la rana, cierra la puerta de un golpe y corre a la mesa a sentarse, fingiendo que no ha pasado nada. Pero su padre se da cuenta de que su hija ha visto algo, y le pregunta si acaso quién llamaba a la puerta era algún gigante que quería raptarla. Cuando su hija le habla de la rana y de la promesa que hizo, y la rana vuelve a llamar, el rey le dice a su hija que lo que ha prometido ha de cumplirlo, por lo que la princesa tiene que ir a abrir la puerta y dejar entrar a la rana. La rana pide a la princesa que la suba a la mesa y que le acerque su plato de oro. La rana come con apetito, pero la princesa apenas toca su comida. Cuando terminan de comer, la rana le pide que le suba hasta su habitación, para que puedan dormir juntos. La simple idea de tocar la viscosa piel de la rana resulta repulsiva para la princesa, pero su padre la riñe por despreciar a quién la ha ayudado, y sujetando a la rana con dos dedos, la sube por las escaleras, pero al llegar a la habitación, en lugar de colocarla en su cama junto a ella, la pone en una esquina de su cuarto.

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Ilustración de Arthur Rackham

Aún así la rana le pide a la princesa que la suba a la cama, amenazando con contárselo a su padre si no lo hace. La princesa agarra a la rana y la arroja contra la pared con todas sus fuerzas. Cuando cae al suelo, la rana se convierte en un príncipe, que había sido embrujado, y ella había roto el hechizo.

Al día siguiente el príncipe y la princesa se van al reino del príncipe en un carruaje tirado por ocho caballos blancos. Enrique, fiel sirviente del príncipe, que para soportar el dolor de cuando el príncipe fue embrujado, se había colocado tres cadenas de hierro alrededor del corazón para que su corazón no se rompiese, va detrás.

Durante el viaje el príncipe escucha un ruido procedente de la parte trasera del carruaje, que suena como si algo se estuviese rompiendo. Cuando avisa a Enrique del sonido, el sirviente le explica que no se esta rompiendo nada del carruaje, sino que son las cadenas que tiene alrededor de su corazón, que se están rompiendo por la alegría de volver a ver al príncipe desencantado.

The Frog Prince: Traducción de Edgar Taylor[]

Una cálida tarde una princesa se sienta junto a un manantial. Cuando saca su pelota de oro para jugar con ella se le cae al agua. La princesa trata de recuperar su juguete, pero solo consigue que se hunda aún más, hasta que ya no puede alcanzarla. Al ver que ya no hay forma de sacarla del agua, la princesa rompe a llorar y dice que entregaría sus joyas y sus mejores vestidos a quién fuese capaz de recuperar su pelota por ella. Una rana sale del agua y la pregunta por qué llora. La princesa explica la situación, y la rana se ofrece a recuperar el juguete, a cambio de ser su compañero.

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Ilustración de Anne Anderson

La princesa, aunque piensa que lo que pide la rana es absurdo, acepta. La rana se sumerge en el agua y recupera la pelota, que la princesa coge y sale corriendo de regreso a su castillo, ignorando a la rana, que le pide que mantenga su promesa y le lleve al castillo con ella. Al día siguiente, mientras que la princesa esta comiendo, oye que alguien esta subiendo por las escaleras de mármol de palacio y llamando a la puerta. Cuando abre para ver de quien se trata, ve a la rana. Asustada, cierra la puerta de un portazo y se sienta a la mesa. Su padre el rey, que la nota nerviosa, la pregunta que ocurre.

Cuando su hija le explica el trato que hizo con la rana, el rey la dice que ha de cumplir su parte, por lo que la princesa se ve obligada a dejar entrar a la rana y permitirla que se siente a su lado en la mesa, que coma de su plato de oro y que duerman en la misma cama. Tras pasar la noche en la cama, al amanecer la rana se marcha. La princesa piensa que la rana se ha marchado para no volver, pero al caer la noche la rana regresa y pasan juntos la noche de nuevo.

Tras la tercera noche, en lugar de la rana, la princesa se encuentra con un hermoso príncipe a los pies de su cama, que había sido encantado por un hada despechada, y la única forma de romper el hechizo era que una princesa le sacase del manantial y compartiese su comida y su cama durante tres noches. Una vez que el hechizo está roto, el príncipe y la princesa se van al reino del príncipe en un carruaje tirado por ocho caballos adornados con plumas blancas de avestruz y cadenas de oro, acompañados por Enrique, el criado del príncipe.

Versiones alternativas[]

En el apéndice del cuento los hermanos Grimm explican otra variante de esta historia, en la que un rey que tiene tres hijas está enfermo y le pide a sus hijas que le traigan agua del pozo de su jardín. Cuando van las dos hijas mayores el agua del pozo está turbia, y del pozo emerge una rana que las dice que, si aceptan ser sus novias, hará que las aguas del pozo se aclaren. Ambas rechazan a la rana, mientras que la menor acepta y le lleva el agua clara del pozo a su padre. La princesa no vuelve a tener noticias de la rana hasta que se mete en la cama y oye a alguien llamando a su puerta, pidiendo que recuerde la promesa que hizo. La princesa abre la puerta y deja entrar a la rana, que sube a los pies de la cama de la princesa y pasa allí la noche. Cuando se hace de día la rana se va, y no vuelve hasta la noche siguiente. Tras pasar tres noches en la cama de la princesa, a la mañana siguiente la princesa descubre que la rana se ha convertido en un apuesto joven, que le explica a la princesa que él era un príncipe que había sido hechizado a permanecer bajo la forma de una rana hasta que una doncella aceptase ser su novia. El príncipe y la princesa se casan, mientras que las dos hijas mayores del rey se arrepienten de no haber aceptado por novio a la rana. Este cuento fue publicado originalmente por separado en el segundo volumen de la primera edición de Cuentos de niños y del hogar, publicado en 1819, pero en las futuras ediciones fue reemplazado por El espíritu en la botella.

En otra versión, procedente de Paderborn, que mezcla está historia con la de Los doce cazadores, se ofrece una interesante interpretación del personaje de Enrique el Férreo, al hacer que el personaje de la princesa y él sean el mismo. El príncipe, tras ser desencantado, se marcha a su reino sin la princesa, pero antes de irse le entrega un pañuelo con su nombre bordado en hilo rojo, y la advierte que si las letras se vuelven negras, es que ha muerto o ha sido infiel. El príncipe se marcha y no vuelve, y los peores temores de la princesa se cumplen cuando las letras en el pañuelo se vuelven negras. Entonces la princesa, junto con sus dos hermanas, se hacen pasar por hombres y viajan al reino del príncipe, dónde son contratadas a su servicio. Algunos cortesanos sospechan de ellas, y para desenmascarlas esparcen guisantes por el suelo. Si resbalan y se asustan, son mujeres, pero si maldicen, son hombres. Las princesas descubren el plan a tiempo y cuando resbalan maldicen. Después de esto el príncipe realiza un viaje en carroza con su nueva prometida, con las tres princesas como sus lacayos. Durante el viaje el príncipe escucha algo romperse y orden que detengan la carroza, pero la princesa le responde que no es la carroza la que se rompe, sino su corazón. Dos veces más ocurre esto, y a la tercera el príncipe se acuerda de su verdadera novia, la reconoce y la toma por esposa.

Galería[]

Adaptaciones[]

Películas[]

  • Tiana y el sapo, película de animación estadounidense.

Televisión[]

  • El príncipe rana, primer episodio de la primera temporada de la serie estadounidense Faerie Tale Theatre.

Novelas[]

Comics[]

  • En la serie Fábulas, creada por Bill Willingham, el príncipe rana, cuyo verdadero nombre es Ambrose, pero que es llamado por todos Papamoscas, es uno de los habitantes de la comunidad secreta de Villafábula en Nueva York. Sus orígenes se explican en el relato A vista de rana, incluido en la antología 1001 noches de nieve, y el arco El buen príncipe está protagonizado por él.

Videojuegos[]

  • En la segunda entrega de la saga Dark Parables, The Exiled Prince, tu misión como el Detective es salvar a la hija de un ministro del Príncipe rana, que aquí recibe el nombre de James. Durante la misión acabamos en un palacio subterráneo, en el que descubrimos el trágico pasado del Príncipe rana.

Ver también[]

Enlaces externos[]