
La alondra de león cantarina y saltarina es un cuento popular alemán recopilado por los hermanos Grimm, que escucharon de Henriette Dorothea Wild e incluyeron en el segundo volumen de la primera edición de Cuentos de niños y del hogar, publicado en 1815.
Antecedentes[]
La inspiración más clara de esta historia, al igual que todas las pertenecientes al ciclo del novio animal y al de la búsqueda del marido perdido, es el mito de Cupido y Psique incluido en El asno de oro de Apuleyo. Aunque no es la única, pues también podemos encontrar la influencia de otros cuentos cuya publicación había precedido a la de la colección de los hermanos Grimm. El ejemplo más obvio es La Bella y la Bestia de Gabrielle-Suzanne de Villeneuve, publicado por primera vez en 1740, en el que la hija más joven de las tres de un mercader le pide a su padre que le traiga un objeto concreto, que su padre no encuentra por ningún lado hasta que llega a un jardín encantado, dónde coge lo que ha pedido su hija sin permiso. A consecuencia de ello, el padre enfurece al dueño del jardín, un príncipe encantado, aunque ni el mercader ni su hija lo sepan en ese momento, y para poder apaciguarlo y que le perdone la vida el mercader debe de aceptar un trato que supone entregar a su hija al príncipe encantado. El intercambio entre la heroína y la falsa novia de objetos maravillosos por noches en la habitación del prometido ya aparecía en el Pentamerón de Giambattista Basile, más concretamente el cuento Esmalte Esplendoroso, también traducido como Lindo Encarnado. Otra posible inspiración puede proceder de dos cuentos incluidos en la colección Feen-Mährchen, publicada de forma anónima en 1801, El tintineante arbolito cantante y Los tres cinturones. En el primero un rey parte para conseguir el árbol que da titulo al cuento para su hija. Cuando por fin lo encuentra, resulta que el árbol es propiedad de un príncipe encantado bajo la forma de un león, y para que le deje volver a casa con el árbol, el rey debe aceptar entregarle al león el primer ser que se cruce por su camino al regresar al castillo. El rey acepta el trato, y resulta que el primer ser que se cruza con él al volver es su propia hija, igual que en el cuento de Grimm. En el segundo la heroína intercambia tres obejtos que saco de tres nueces con una princesa para poder pasar tres noches con su esposo el rey.
Sinopsis[]
Ilustración de Arthur Rackham
Pero cuando llega a casa, lo primero que se encuentra es su hija. Apenado, el padre la explica el trato que tuvo que aceptar para conseguir la alondra, y trata de convencer a su hija de que no vaya con el león, pero su hija le responde que ella irá de todos modos, pues se considera capaz de apaciguarle. Al día siguiente le pregunta a su padre por el camino al castillo del león, y se dirige hasta el castillo, dónde es cordialmente recibida. Al caer la noche, el león, y todos los otros leones que viven en el castillo, se convierten en humanos, ya que el león es en realidad un príncipe encantado, que ha sido maldecido en ser un león durante el día, y solo puede recobrar su forma humana por la noche. Un día el príncipe la pregunta si quiere ir a casa de su familia, que esta celebrando una fiesta por que su hermana mayor se casa, y la muchacha responde que sí. La joven, acompañada por los leones, al llegar a su casa es recibida por su familia, que se alegran de volverla a verla, pues la habían dado por muerta. Durante su estancia, la muchacha les cuenta a su padre y a sus hermanas sobre el príncipe encantado con el que vive, y se queda hasta después de la boda de su hermana mayor. Cuando la hermana mediana se casa, la muchacha también es invitada a la boda, pero esta vez ella no quiere ir sola, y le pide al príncipe que la acompañe. El príncipe se niega, afirmando que, si le da un solo rayo de luz, se convertirá en paloma y se irá volando. Pero la muchacha le dice que no tema, ya que ella promete que lo protegerá de toda luz. El príncipe termina por aceptar, y va a la casa de su suegro con la muchacha y el hijo que ha tenido con ella. Para que no le de ninguna luz la princesa ordena que se construya una caja de madera en la que el príncipe se oculta de la luz, pero en la pared se abre una pequeña raja que nadie nota, y cuando pasan los invitados de la boda con las antorchas encendidas, la luz entra por la raja y el príncipe se convierte en paloma, forma bajo la que deberá permanecer durante siete años.
El príncipe le anuncia a la muchacha que debe marcharse, pero que, para que no le pierda el rastro, irá dejando por el camino una pluma y una gota de sangre. Si sigue el rastro y lo encuentra al final de los siete años, podrá liberarlo. La paloma emprende el vuelo y la muchacha corre tras ella, encontrándose cada siete pasos una pluma blanca y una gota de sangre roja. Pero, cuando falta ya poco tiempo para que termine el plazo de siete años, la muchacha pierde el rastro. Para poder volver a encontrar a la paloma, la muchacha sube hasta lo alto de una montaña y le pregunta al Sol si acaso la ha visto, pero el Sol responde que no, pero la regala una caja para que la abra si alguna vez se encuentra en algún apuro. La muchacha acepta la caja, le da las gracias al sol y continúa caminando, hasta que se hace de noche y sale la Luna. La muchacha pregunta entonces a la Luna si ha visto a la paloma, pero la Luna le da la misma respuesta que el Sol, aunque también la regala un huevo para que la abra si alguna vez se encuentra en algún apuro. La muchacha la da las gracias y continúa caminando, hasta que se encuentra con el Viento del Norte, a quién le pregunta si ha visto a la paloma, pero recibe la misma respuesta. La muchacha les pregunta también a los Vientos del Este y del Oeste, pero ellos tampoco han visto a la paloma. Finalmente, cuando le pregunta al Viento del Sur, este la responde que si que la ha visto. La paloma ha recuperado la forma de león, pues los siete años ya han pasado, y esta en el Mar Rojo luchando contra un dragón, que en realidad es una princesa encantada.
El Viento del Norte la aconseja que cuando llegue la muchacha cuente las varas que se encuentran en la orilla derecha del Mar Rojo y corte la undécima, que servirá para domar al dragón y hacer que tanto el príncipe como la princesa recobren su forma humana. Después ha de montarse a lomos del pájaro grifo junto con el príncipe, pero durante el trayecto el pájaro grifo necesitará descansar, así que el Viento del Norte le da una nuez, que ha de arrojar al mar para que se trasforme en un nogal sobre cuyas ramas podrá descansar. Si no tira la nuez, el grifo los arrojará a ambos al mar. La muchacha se dirige al Mar Rojo, cuenta las varas de la orilla derecha, corta la undécima y con ella apacigua al dragón, que recupera su forma humana, igual que el león. Pero la princesa se monta en la grupa del grifo antes que la muchacha, agarra al príncipe por el brazo y se lo lleva con ella. Tras llorar por haber perdido a su amado por segunda vez, al muchacha prosigue su camino hasta llegar al palacio de la princesa, dónde se están preparando sus bodas con el príncipe. La muchacha abre la caja que le había dado el Sol, dónde encuentra un vestido tan brillantes como los rayos del Sol, y en cuanto la princesa se lo ve, la pregunta cuanto cuesta. La muchacha responde que no lo vende por dinero y bienes, sino por carne y sangre, y cuando la princesa la pide que se explique, ella contesta que lo único que quiere es pasar la noche en la habitación de su prometido. La princesa en un principio se niega, pero el vestido le gusta tanto que termina por aceptar, pero también le ordena que le den al príncipe un somnífero, por lo que, cuando la muchacha es llevada a la habitación del príncipe, este esta completamente dormido y no se entera de nada. Cuando por fin amanece, la muchacha es sacada de la habitación antes de que el príncipe se despierte.
Ilustración de Elenore Abbott
Traducción de Edgar Taylor: The Lady & the Lion[]
En 1826 Edgar Taylor publico su traducción de los cuentos de los hermanos Grimm. En su traducción de este cuento, que titulo The Lady & the Lion (Trad: La Dama y el León), Taylor altero el principio, cambiando la petición de la protagonista, incorprando el principio de otro cuento recopilado por los hermanos Grimm Grimm que había sido publicado en la primera edición de Cuentos de niños y del hogar en 1812, titulado El Jardín del Invierno y del Verano, pero que en posteriores ediciones de la colección eliminaron. En lugar de pedir la alondra de león, cantarina y saltarina, la protagonista pide una rosa en pleno invierno. El mercader busca hasta encontrar un jardín, en el que en una de sus mitades es invierno y todo esta cubierto por la nieve, y en la otra es verano, y está repleta de todo tipo de flores, rosas incluidas. El mercader manda a su criado a por una rosa, y aparece el león, amenazando con matar a todo aquel que ose robarle sus rosas. El resto del cuento transcurre como lo conocemos.
Versiones alternativas[]
El Jardín del Invierno y del Verano[]
En las notas del cuento, los hermanos Grimm mencionan un cuento que escucharon, procedente del distrito rural de Schwalm. Antes de ira una feria, un mercader le pregunta a sus tres hijas que quieren que les traiga. La mayor pide un vestido, la mediana zapatos y la más joven una rosa, que el mercader no consigue, ya que es invierno, y cada vez que pregunta por las flores, la gente se burla de él. Cuando ya se está dirigiendo de vuelta a casa, el mercader encuentra un castillo con un jardín, en el que es invierno en una mitad y verano en la otra, que esta llena de rosas. El mercader coge una. En cuanto la ha cogido, aparece una gran bestia negra, que le manda que devuelva la rosa, o que se prepare para morir. El mercader súplica por su vida, y consigue que la bestia le permita marcharse con la rosa, pero con la condición de que le entregué a la hija que le había pedido la rosa, para que sea su novia. El mercader acepta, para conseguir librarse de la bestia, creyendo que nunca sería capaz de encontrarlos a él y a su familia. Pero a los siete días se presenta la bestia y se lleva a la hija más joven a su castillo.
La muchacha vive con la bestia en el castillo y es feliz. Con el tiempo comienza a encariñarse con la bestia, pero también echa de menos a su familia, así que le pregunta a la bestia si existe alguna manera de que pueda verlos. La bestia la entrega un espejo mágico, en el que la muchacha ve a su padre enfermo. Alarmada, la muchacha le pide a la bestia que la deje volver a casa, y la bestia se lo permite, pero con la condición de que en una semana ya este de vuelta. La muchacha va a casa de su padre, y aunque le da tiempo verlo, el hombre termina falleciendo. La muchacha se queda durante el entierro, pero cuando se acuerda de que tiene que volver al castillo de la bestia, ya ha pasado una semana. La muchacha corre al castillo, pero cuando llega el castillo está oscuro, el jardín está entero cubierto por la nieve y la bestia ha desaparecido. Tras buscarla por todas partes, la muchacha encuentra a la bestia en el jardín, enterrada bajo la nieve. La muchacha reanima a la bestia dándola agua, y esta se convierte en un apuesto príncipe, con el que se casa. El cuento se encontraba por separado en la edición original de Cuentos de niños y del hogar de 1812, ocupando el número 68, bajo el título El Jardín del Invierno y del Verano, pero en las posteriores ediciones fue eliminado y reemplazado por El brujo y su maestro.
El Príncipe Cuervo[]
También incluyen otro relato oral que escucharon, procedente de Hannover. Un rey tiene tres hijas que han caído gravemente enfermas, y que para recuperarse deben de comer venado. El rey manda a un cazador al bosque a cazar, pero no encuentra ningún venado, aunque si un cuervo. Pensando que nadie podría notar la diferencia entre la carne de un animal y la del otro, el cazador decide disparar, pero antes de que le dispare el cuervo comienza a hablar, pidiendo que no le dispare, ya que si le perdona la vida, le ayudara a conseguir todo el venado que quiera, con la única condición de que le consiga a una de las hijas del rey por novia. El cazador acepta, y el cuervo le trae todo el venado que quiere. Las princesas comen la carne del venado y se curan. El rey da una gran fiesta para celebrar la recuperación de sus hijas, y por la tarde aparece el cuervo, reclamando lo que el cazador le había prometido. El rey no quiere darle ninguna de sus hijas al cuervo, pero le pregunta a cada una que les parece ser la novia del animal. Las dos mayores se niegan, pero la más joven acepta, solo con la condición de que la permitan llevarse a su doncella con ella. El cuervo no se opone a ello, y se lleva volando a la princesa y su doncella, cada una sentadas en una de sus alas, a un magnífico palacio.
En la habitación de la princesa hay colgado un espejo mágico en el que puede ver todo lo que ocurre en el castillo de su padre, con la condición de que no permita a su doncella mirar. Para evitar que ocurra, la princesa siempre lleva la llave de su cuarto con ella, pero un día se la deja puesta en la cerradura, y la doncella aprovecha para entrar y echar un vistazo en el espejo. La doncella es descubierta por el cuervo, que la descuartiza, y le dice a la princesa que ahora deberá ir a trabajar durante siete años, haciendo el trabajo de siete sirvientas, pero para facilitarla el trabajo, se arranca una de sus plumas y se la da. En caso de que la encomienden alguna tarea imposible, solo tendrá que pronunciar un conjuro que el cuervo le enseña. La princesa parte, y por el camino intercambia sus lujosas ropas por las más sencillas de una anciana que se encuentra por el camino, y llega a una casa dónde se ofrece como sirvienta. La dueña en un principio la rechaza, declarando que ya tiene siete sirvientas, y que no necesita otra, pero la princesa afirma que ella sería capaz de hacer ella sola el trabajo de siete. La dueña termina por contratarla por probar, y la primera tarea que la encomienda es limpiar los establos, tarea que consigue realizar la princesa con la ayuda de la pluma del cuervo.
Gracias a esto, la dueña la contrata, pero todos los muchachos trabajando en la casa la acosan e intentan convencerla para que duerma con ellos. Al final parece que la princesa cede, pero en realidad lo que hace es llevarlos hasta el patio de la casa y, con la magia de la pluma del cuervo, hace que se pasen una hora entera vistiéndose y desvistiéndose, y al acabar, darla las gracias por el buen rato que han pasado. Furiosos por la humillación, los muchachos se unen para vengarse y pegarla con varas, pero antes de que consigan pegarla, la princesa vuelva a usar la magia de la pluma del cuervo, haciendo que se peguen entre sí hasta que sangren, y cuando lo hagan, darla las gracias. Pasados ya los siete años, aparece en la casa un príncipe, que resulta ser el cuervo, ya que el hechizo bajo él que se encontraba ya se ha roto, y se lleva a la princesa con él. Heidi Anne Heiner incluyo el cuento por separado en Beauty and the Beast Tales from Around the World bajo el título The Raven Prince (Trad: El Príncipe Cuervo).
Observaciones[]
El trato que hace el padre con el novio animal de entregarle el primer ser que se encuentre al volver a su casa está muy extendido entre las variantes pertenecientes al ciclo del novio animal, a pesar de no encontrarse ni en la historia de Cupido y Psique ni en el cuento de La Bella y la Bestia. Entre los cuentos que presentan este episodio se encuentran otros relatos de los hermanos Grimm como Hans mi Erizo y El Rey de la Montaña de Oro, así como historias de otros autores y recopiladores como La ramita de nogal de Ludwig Bechstein, La hojita de abedul cantante y tintineante de Carl y Theodor Colshorn, El lobo blanco de Karl Müllenhoff, El príncipe oso de Otto Sutermeister, El lobo blanco de August Leskien y Karl Brugmann, El zarévich embrujado de Alexander Nikolaievich Afanasiev, El lobo blanco de Emmanuel Cosquin, El león y Angelina de Aurelio de Llano Roza de Ampudia o Whitebear Whittington de Richard Chase.
Este pasaje tiene un origen bíblico atribuido. En el Libro de los Jueces del Antiguo Testamento se nos presenta el personaje de Jefté, quién antes de ir a luchar contra los amonitas, promete sacrificarle a Dios el primer ser que cruce el umbral de su puerta para recibirle cuándo vuelva de la batalla, a cambio de salir victorioso de esta. El primer ser termina siendo su única hija.
Traducciones e inclusión en otras colecciones[]
Helma Fenten incluyo el cuento en la colección Sigue el camino: Cuentos populares nórdicos, publicada en 1941. Inge Diedrichs inluyo el cuento en la colección El libro de los cuentos del mundo, publicada en 1969. Otto Betz lo incluyo en el libro Miles de puertas al mundo: Los cuentos de hadas como guía, publicado en 1985. Michael Günther lo incluyo en la colección Los más bellos cuentos de amor, publicada en 2002. Sigrid Früh lo incluyo en la colección Cuentos de mujeres, publicada en 2004.
Jack Zipes lo incluyo en las colecciones La Gran Tradición de los Cuentos de Hadas, publicada en el 2000, y La Edad Dorada de los Cuentos de Hadas, publicada en 2013.
Adaptaciones[]
Películas[]
- El príncipe de más allá de los siete mares, película alemana de 1982, dirigida por Walter Beck y protagonizada por Marina Krogull y Bodo Wolf.
Televisión[]
- El león encantado, episodio de la serie de animación estadounidense Animated Tales of the World.
- La alondra de león cantarina y saltarina, vigésimo quinto episodio de la tercera temporada de la serie de televisión alemana Simsala Grimm.
Novelas[]
- El Jardín de la Bestia, novela de Kate Forsyth, publicada en 2015.
Relatos[]
- El león y la alondra, relato de la autora estadounidense Patricia A. McKillip.
Álbumes ilustrados[]
- La Dama y el León, con ilustraciones de Laurel Long, publicado en 2003.
Cómics[]
Ver también[]
- La hilandera de la seda, cuento popular alemán recopilado por Adalbert Kuhn y Wilhelm Schwartz.
- El Rey Oso Blanco Valemon, cuento popular noruego recopilado por Peter Christen Asbjornsen.
- Al este del sol y al oeste de la luna, cuento popular noruego recopilado por Peter Christen Asbjornsen.
- La Bestia, cuento popular francés recopilado por Geneviève Massignon.
- El Rey Cerdo, cuento popular italiano recopilado por Vittorio Imbriani.
- El Rey Cerdo, cuento popular siciliano recopilado por Laura Gonzenbach.
- El Príncipe Oso Dulce de Naranja, cuento popular portugués recopilado por José Leite de Vasconcelos.
- La pluma de Finist el halcón resplandeciente, cuento popular ruso recopilado por Alexander Nikolaievich Afanasiev.
