Ilustración de Arthur Rackham
Hermanito y Hermanita es un cuento popular alemán recopilado por los hermanos Grimm, que escucharon de Marie Hassenpflug.
Antecedentes[]
Sinopsis[]
Hartos de los malos tratos de los que son víctimas a manos de su madrastra dos hermanos huyen de casa. Tras caminar un día entero llegan al bosque, dónde pasan la noche en el interior de un árbol hueco. A la mañana siguiente cuando se despiertan el hermano le dice a la hermana que tiene sed, y que puede oír cerca el sonido de un manantial. Los dos hermanos van al manantial, sin saber que su madrastra, que además es una bruja, al descubrir que sus hijastros se habían escapado de casa había salido y había embrujado todos los manantiales y fuentes del bosque. Así, cuando el hermano se inclina para beber del agua del manantial la hermana oye un murmullo, que dice que todo aquel que beba de las aguas de ese manantial se convertirá en un tigre. La hermana le pide a su hermano que no beba, ya que si lo hace se convertirá en un tigre y la descuartizará. El hermano no lo hace, y buscan otro manantial, y al siguiente que encuentran la hermana escucha otro murmullo, diciendo que todo aquel que beba de sus aguas. La hermana le pide a su hermano que no beba, porque sino se convertirá en un lobo y la devorará. El hermano decide no beber, y buscan otro manantial. El tercero que encuentran la hermana escucha otro murmullo, advirtiendo que todo aquel que baba de sus aguas se convertirá en un corzo. La hermana trata de impedir que su hermano beba, pero ya es demasiado tarde, y su hermano ya ha bebido. Tras llorar por la desgracia que le ha ocurrido a su hermano, la hermana le promete que nunca lo abandonará, y tras hacerle un collar con su liga dorada, y una correa con juncos, la hermana y el corzo se internan en el bosque hasta que encuentran una cabaña abandonada, en la que deciden quedarse a vivir.
Ilustración de Rie Cramer
Tras un tiempo viviendo solos los dos hermanos en la cabaña del bosque un día el corzo escucha el ruido que hacen el rey de esas tierras y su séquito, que han salido de cacería por la zona, y le pide a su hermana que le deje ir. La hermana le permite ir, pero le dice que solo le dejará entrar en la cabaña si llama a la puerta diciendo "¡Hermanito, déjame entrar!". El corzo se lo promete, y se pasa el día corriendo por el bosque mientras que el rey y sus hombres tratan, sin éxito, de atraparle, hasta que les da esquinazo y vuelve a casa, dónde llama a la puerta usando la contraseña que su hermana le dijo. Al día siguiente el corzo vuelve a salir cuando el rey y sus hombres están cazando cerca, pero está vez uno de los hombres del rey consigue dejar cojo al corzo. Aunque consigue escapar, el cazador que le hirió le siguió hasta la cabaña, dónde desde su escondite vio al corzo llamar a la puerta hablando como un humano, y a la muchacha que le abría la puerta. Intrigado el cazador volvió con el rey, al que contó todo lo que había visto, y el rey, queriendo descubrir quién era la muchacha en el bosque, dio orden al día siguiente de que sus hombres persiguieran al corzo, pero que no le hicieran daño, y al cazador que le indicará dónde se encontraba la cabaña. A punto estuvo el rey de no volver a ver al corzo, pues la hermana no quiere que su hermano vuelva a salir, porque teme que está vez lo maten, y ella se quede sola, pero su hermano tanto insiste que al final le deja salir. Mientras que sus hombres persiguen al corzo el cazador conduce al rey hasta la cabaña. Una vez que la encontraron el rey llamó a la puerta, repitiendo la contraseña que el cazador le había contado haber escuchado al corzo, y la hermana, creyendo que era su hermano el corzo, abrió la puerta. Al principio la muchacha se asusta al ver al rey, pero este se muestra tan amable y gentil que, cuando el rey la pregunta si se iría con él a su castillo para convertirse en su esposa, la muchacha le responde que solo si le deja al corzo irse con ellos, pues no puede separarse de él. El rey le dice que no es problema alguno, y promete que al corzo no le faltará de nada. Los dos hermanos se van con el rey al castillo, dónde la hermana se casa con el rey y el corzo recibe los mejores cuidados.
En cuanto a la malvada madrastra de los dos hermanos, que creía que su hijastra debería de haber sido ya descuartizada por las fieras del bosque, y su hijastro asesinado por los cazadores y perros del rey bajo la forma de un corzo en la última cacería, se sorprendió al ver que, no solo sus hijastros seguían con vida, sino que eran más felices de lo que nunca habían sido. La hija de la madrastra, que era fea y tuerta, cuando se entera de que su hermanastra se ha casado con el rey se queja a su madrastra de que ella tendría que haber sido la que se convirtió en reina, y la madrastra comienza a maquinar un nuevo plan para acabar con sus hijastros. La oportunidad perfecta se le presenta cuando la reina da a luz a un hijo. Aprovechando que el rey está ausente cazando la madrastra y la madrastra se infiltran en palacio disfrazadas de ayudantes de cámaras y usando la excusa de que llevan a la reina a darse un buen baño para recuperar fuerzas tras el parto la encierran sola en una habitación en la que han encendido un fuego, dónde la reina muere sofocada. Después la madrastra, usando su magia, dota a su hija con la apariencia de su hijastra, aunque no consigue reemplazarla el ojo que le falta, por lo que la pide que se meta en la cama, yaciendo encima del lado que le falta el ojo, para que el rey no lo note. El rey, en cuanto llega al castillo y se entera del nacimiento de su hijo corre a abrazar a su supuesta esposa, que está metida en la cama, pero la madrastra, para que no descubra a la impostora, le pide que deje a la reina descansar, que lo necesita tras el parto.
Ilustración de Carl Offterdinger
A partir de ese día la nodriza del príncipe recién nacido comienza ver a todas las noches, cuando llega la medianoche, al espíritu de la verdadera reina, que se limita a amamantar y arropar a su bebé y a acariciar a su corzo. La nodriza pregunta a la guardia de palacio si no han visto a nadie entrar por la noche, pero los guardias le dicen que no. Una noche la reina por fin habla, diciendo a su hijo y a su hermano que solo podrá volver dos veces más, y luego se irá para siempre. La nodriza habla entonces con el rey y le cuenta todo lo que ha visto y oído por las noches, y el rey decide quedarse la siguiente noche vigilando junto a la nodriza. Esa noche el rey ve con sus propios ojos al espíritu de su verdadera esposa, que le dice al príncipe y al corzo que volverá una vez más, y luego no volverán a verla. Aunque el rey no se atreve a acercarse o a hablar con ella, la siguiente noche vuelve a quedarse vigilando, y cuando oye a su esposa decir que está será la última vez que la verán, corre a abrazarla, diciendo que solo ella puede ser su esposa. En ese momento la reina deja de ser un espíritu y revive.Tras contarle a su marido el perverso plan de su madrastra y su hermanastra para deshacerse de ella, el rey ordena que la hermanastra sea abandonada en el bosque, dónde muere descuartizada por las fieras, y a la madrastra que sea quemada en la hoguera. En cuanto la madrastra queda reducida a cenizas el corzo recobra la forma humana, y desde entonces los dos hermanos viven felices.
Versión de 1812[]
La versión que los hermanos Grimm incluyeron en el primer volumen de la primera edición de Cuentos de niños y del hogar, publicado en 1812, es bastante más breve que la versión incluida en posteriores ediciones. Para empezar los dos hermanos no se encuentran con tres manantiales, solamente con uno, de cuyas aguas el hermani bebe y se convierte en corzo. Tras la trasformación los hermanos no se instalan en una cabaña abandonada, sino en una cueva. La forma en la que el rey los descubre es mucho más simple; el monarca se encuentra con la muchacha y el corzo un día que va al bosque, y sube a la muchacha a su caballo y se la lleva con él, con el corzo siguiéndoles. El rey y la hermana no se casan en inmediato, en lugar de eso se menciona en el texto que, aunque la hermana y el corzo se quedan a vivir en el palacio, la hermana no se casa con el rey hasta que no muere la reina madre, lo que puede dar a entender que la madre del rey no aprobaba la unión. El personaje de la hermanastra no es introducido hasta mucho más tarde, cuando la madrastra ya se ha desechó de la joven reina.
Galería[]
Adaptaciones[]
Ver también[]
- El cervatillo, cuento popular eslovaco recopilado por Pavol Dobšinský.
- Los tres ciervos, cuento popular francés recopilado por Achille Millien.
- El hermano cordero, cuento popula francés recopilado por Geneviève Massignon.
- María y su hermanito, cuento popular siciliano recopilado por Laura Gonzenbach.
- La madrastra, cuento popular siciliano recopilado por Giuseppe Pitrè.
- Periquito y Mariquita, cuento popular español recopilado por Sergio Hernández de Soto.
- Celia y Gilberto, cuento popular español recopilado por Aurelio de Llano Roza de Ampudia.
- Pléyade y Estrella del Alba, cuento popular griego recopilado por Georgios A. Megas.
- Hermanita Aliónushka, hermanito Ivánushka, cuento popular ruso recopilado por Alexander Nikolaievich Afanasiev.
- Yeghnig Aghpar, cuento popular armenio recopilado por Susie Hoogasian Villa.