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Bellindia es un cuento popular italiano recopilado por Antonio De Nino.

Sinopsis[]

Antes de partir a un largo viaje un comerciante le pregunta a sus hijas que quieren que les traiga cuando vuelva. La mayor pide un busto bordado sin aguja, y la mediana una túnica de campanas, pero la menor, que se llamaba Bellindia, le contesto que se conformaba con lo que él quisiera. Como el padre insistió que pidiera ella algo también, ella terminó por pedir un clavel dorado. El comerciante partió y antes de volver compro el busto para la mayor y la túnica para la mediana, pero se olvido del clavel para Bellindia. No se acordo hasta que estaba a medio camino de volver a casa, y mientras que pensaba como remediar su descuido se fihó que pasaba por delante de un jardín en el que había todo tipo de flores. El comerciante entró y llamó, pero como nadie respondía decidio coger un clavel dorado que vio, y si luego veía al dueño le pagaría. Justo en ses momento aparece un mago encadenado, que le pregunta con qué derecho le roba sus flores. El comerciante se defendió diciendo que la flor era para su hija Bellindia, a lo que el mago le respondió que en tres días tendría que traer a su hija, o de lo contrario sería la ruina. Antes de que el comerciante pudiera decir nada el mago desapareció, y el comerciante regreso a su casa y repartió los regalos entre sus hijas, que al fiharse que su padre lucía desanimado le preguntaron que ocurría. El padre al principio no les cuenta nada, pero ellas tanto insisten que el final les habla del mago encadenado y del clavel dorado, y les informó que no tenía la más miníma intencón de llevar a Bellindia con el mago. Las hermanas de Bellindia echaron la culpa a su hermana menor de traer la ruina a su familia, y Bellindia pidió a su padre que le llevará con el mago.

El padre tuvo que aceptar a regañadientes, y cuando llegaron al jardín no vieron al mago por ninguna parte, pero encontraron un lujoso palacio en el que la comida estaba servida. Se sentaron a comer, y cuando terminaron el mago por fin apareció. El comerciante se tuvo que marchar, dejando a su hija a solas con el mago, quién antes de desaparecer le dijo a Bellindia que ahora la dueña del castillo y del jardín era ella. El primer día en el castillo fue amargo para Bellindia, pero a apartir del segundo el mago comenzzó a hacerla compañía, y su estancia se volvió más amena. El mago le habo a Bellindia de todas las plantas que había en el jardín, pero una llamaba particularmente la atención de la joven, un árbol. El mago le explico a Bellinia que aquel árbol era el Árbol de la Risa y el Llanto, y que las hijas apuntaban todas hacía arriba porque su hermana mayor se iba a casar. Bellindia pregunta al mago si puede ir a la boda, y el mago la deja, pero con la condición de que en tres días vuelva, y le entregó un anillo que si giraba hacía la palma de su mano quería decir que el mago estaba sufriendo. Bellindia prometió volver a los tres días y fue a la casa de su padre, dónde fue bienvenida. A los tres días volvió, y cuando se casó la hermana mediana Bellindia también fue, pero está vez se olvido de mirar el anillo y se retraso un par de horas. Al regresar al jardón encontro al mago languideciendo, pero por fortuna en cuanto vio a Bellindia se recupero.

Pasados unos días Bellindia se fijó que todas las hojas del árbol apuntaban ahora hacía abajo, y cuando le pregunto al mago por qué era, le dijo que su padre iba a morir. Bellindia le pidió al mago que le dejará ir a ver a su padre, y el mago le deja con las mismas condiciones que antes. Bellindia va a casa de su padre y con sus cuidados su padre mejorá, pero el tercer dñia se quita el anillo para lavarse las manos, y no se acordo de volver a ponerselo hasta pasado el plazo. Cuando lo hizo y se fijo que el anillo giraba en dirección a su palma Bellindia, alarmada, corrió al jardín, dónde encontró al mago yaciendo en el suelo moribundo. Bellindia se arrojó a sus brazos y lo beso, y al instante el mago se levanto, las cadenas se rompieron y se convirtió en un apuesto joven, que le explico que él era el hijo de un rey al que las hadas habían maldecido. Como Bellindia había sido la joven que lo había desencantado el príncipe la tomo por esposa, y a la boda fueron invitados el padre y las hermanas de la joven, pero como las hermanas de Bellindia sentían celos de la fortuna de su hermana en cuanto llegaron a las puertas de palacio se convirtieron en columnas de mármol.

Inclusión en otras colecciones[]

Aunque Italo Calvino no incluyo este cuento como tal en su colección Cuentos populares italianos, si es cierto que incorporo ciertos elementos de este historia en la hisoria de Bellinda y el Monstruo, siendo el ejemplo más evidente el Árbol de la Risa y el Llanto.

Ver también[]