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La niña y el bicho es un cuento popular portugués recopilado por Zófimo Consiglieri Pedroso.

Sinopsis[]

Un hombre tiene tres hijas, a las que quiere mucho, pero a la que más quiere de las tres es a la más joven. Antes de irse a una feria, les pregunta a cada una que quieren que les traiga. La mayor pide botas y un sombrero, la mediana un vestido y un chal, pero cuando le pregunta a la menor, ella se limita a responder que se conforma con que su padre vuelva sano y salvo. El padre insiste en que su hija pida también algo, igual que sus hermanas, y tanto insiste que ella, para que su padre la deje en paz, le pide lo primero que se lo ocurre: una rodaja de cucaracha de un prado verde. A pesar de eso, su padre le prometió que se lo traería. En la feria el hombre compro las botas para su hija mayor y el vestido y el chal para la mediana, pero por más que buscaba, la rodaje de cucaracha del prado verde no encontraba, por lo que muy triste tuvo que volver a casa, porque era su hija menor la que más estimaba. Por el camino de regreso, el hombre distinguió una luz a los lejos, y como ya era de noche siguió la luz hasta llegar a una cabaña, dónde se encontró con un pastor, al que pregunto si en aquel palacio que veía a lo lejos podrían darle acogida durante la noche. Aunque el pastor le advierte que en aquel palacio parece que no vive nadie y que todos tiene miedo a acercarse allí, el hombre aún así va a pedir refugio. Al llegar no encontró a nadie, pero todo el interior estaba iluminado, y había una mesa servida. De pronto el hombre oye una voz, que le dice que puede pasar la noche en el castillo, y que a la mañana siguiente encontrará encima de la mesa la rodaja del cucaracha del prado verde que su hija le pidió, lo que puso al hombre muy contento, pero la alegría duro poco cuando oyó a la voz decir también que al cabo de tres días debía de regresar al castillo con su hija, para que ella se quede allí.

El hombre come, se va a la cama y a la mañana siguiente, al levantarse, va directo a la mesa, dónde encuentra la rodaja de cucaracha del pardo verde, tal y como la voz le había dicho. El hombre la coge y retoma su viaje. Al llegar a casa, sus dos hijas mayores le preguntan que les ha traído, mientras que la menor solo le pregunta si ha tenido un buen viaje, a lo que el padre responde que viene contento y triste al mismo tiempo. Le da a su hija la rodaja de cucaracha y le explica las ordenes de la misteriosa voz. Al terminar de oír el relato de su padre, la muchacha le dice que no se preocupe, que ella está dispuesta a ir al castillo. A los tres días el padre lleva a su hija al palacio encantado, todo lo encuentran el interior lleno de luces, la mesa servida y dos camas preparadas para ellos. De repente oyen a la voz, que les dice que, para que la muchacha se adapte mejor a vivir en el castillo, puede pasar los tres primeros días en compañía de su padre. El padre pasa tres días en compañía de su hija, antes de marcharse para volver con sus otras dos hijas, dejando a la menor aparentemente sola.

Pero al muchacha no tardo en descubrir que no estaba sola en realidad, pues la voz hablaba con ella todos los días. Un día la muchacha oye cantar a un pájaro, y la voz le explica que eso es porque su hermana la mayor se va a casar, y le pregunta a la muchacha si quiere ir a la boda. Ella responde que sí, y le promete a la voz que volverá. La voz le da un anillo y le dice que al cabo de tres días enviará un caballo blanco a casa de su padre para buscarla. El caballo dará tres golpes, el primero es para que la muchacha se prepare para marchar, el segundo para que la muchacha se despida, y el tercero es que ya es hora de irse. Si al tercer golpe la muchacha no se ha subido al caballo, este se irá sin ella. La muchacha va a la boda y pasa tres días en casa de su padre. Al tercer día el caballo blanco aparece y da los tres golpes. La muchacha se va, a pesar de las insistencias de sus hermanas para que se quede. Al cabo de un tiempo, la muchacha volvió a oír cantar al mismo pájaro, y la voz le explico que eso quería decir que su hermana la mediana iba a casarse. La muchacha le pide a la voz que la deje ir a la boda, igual que la dejo ir a la de su hermana mayor, y la voz la deja, con las mismas condiciones que la vez anterior. Todo sucede como la vez anterior, y tras pasar tres días con su familia la muchacha regresa al castillo encantado.

Pasado un tiempo, la muchacha vuelva a oír cantar al pájaro, pero esta vez su canto no es alegre, sino melancólico. La voz le cuenta a la muchacha que eso es porque su padre se está muriendo. La muchacha le pide a la voz que le deje irse a su casa para despedirse de su padre, pero la voz le contesta que esta vez no quiere dejarla ir, pues sabe que sus hermanas no la dejaran volver, pero la muchacha tanto insiste que la deja ir al final. Al llegar a casa a la muchacha le da tiempo al menos de despedirse de su padre moribundo antes de que este expire. Pero la voz tenía razón, y las hermanas, que no querían que la muchacha regresara al castillo encantado, le dieron somníferos a la muchacha antes de acostarse. Así, cuando llego el caballo blanco, las hermanas le dejaron que diera sus tres golpes y luego se marchase sin la muchacha, mientras que dejaban a su hermana menor durmiendo. Cuando se despertó, la muchacha no se dio cuenta de que la faltaba el anillo, que sus hermanas le habían quitado mientras dormía. La muchacha no se dio cuenta hasta que no mencionaron al caballo blanco de casualidad, y temiéndose lo peor la muchacha ordena que la devolvieran el anillo y regreso corriendo al castillo encantado, que al llegar lo encontró todo oscuro. En el jardín encontró yaciendo moribundo en la hierba un enorme bicho, que antes de morir las maldice a ella y a sus hermanas. Comprendiendo que el bicho ha muerto porque ella no regreso a tiempo, la muchacha regresa a casa de sus hermanas, dónde se metió en la cama y se negó a probar bocado alguno. A los pocos días ella también murió, y las hermanas llevaron el resto de su existencia una vida de pobreza y miseria.

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